Última actualización 01/03/2005@00:00:00 GMT+1
Los primeros dieciocho meses de vida del potro son especialmente delicados. Conocemos los posibles trastornos que pueden sufrir en su crecimiento, así como unas sencillas prácticas para evitarlos
Iniciamos en el artículo del número anterior con el momento más esperado por los ganaderos de las yeguadas, cuidando al detalle los últimos 3 meses de la gestación de la yegua, para llegar al parto y con el nacimiento hasta el destete.
El período que va desde el destete, aproximadamente 6 meses, a los 18 meses de vida del potro es la fase más crítica, desarrollando más del 90% de su altura y más del 80% de su peso adulto. Ese crecimiento espectacular, nos lleva al tema central de este artículo, los trastornos en el crecimiento de los potros.
El destete
El destete tiene lugar entre los 4 y los 6 meses de vida, una vez que el potro es capaz de alimentarse por sí mismo. Cuando destetamos, lo normal a los 6 meses, el potro consumirá entre el 2 y 3% de su peso vivo en alimento diario, es decir, entre 2 a 2,5 kg de concentrado y unos 2 kg de forrajes. El destete de un potro causa estrés tanto a la yegua como al potro, por lo que debemos mostrar un comportamiento especialmente afectuoso.
Inicialmente le apartaremos de la madre durante intervalos cortos. Aprovecharemos los períodos de ejercicio de la yegua para mantener al potro en el box con alguna compañía y alimento abundante. Al cabo de cuatro o cinco semanas la separación será completa.
Los potros que se encuentran en la época de destete pueden sufrir ciertos trastornos peculiares como la artritis infecciosa y la diarrea producida por bacterias, rotavirus, hongos o parásitos.
Predisposición a las enfermedades óseas
A partir de los 6 meses de vida el potro está particularmente predispuesto a las enfermedades óseas, debido a que durante los primeros 18 meses de vida los huesos largos de los miembros se desarrollan con gran rapidez. Las principales causas de muchos de los problemas del potro en ese crecimiento rápido se deben a la sobrealimentación, alimentación con dietas desequilibradas, manejo nutricional, trauma (peso, conformación y ejercicio) y predisposición genética.
Algunos potros pueden tener una predisposición hereditaria a estos trastornos óseos, entre los cuales se encuentran las contracturas de los miembros anteriores (rigidez de las patas delanteras y claudicación), las curvaturas de las patas y la epifisitis.
Desequilibrios nutricionales
Los desequilibrios nutricionales que pueden predisponer a los potros en crecimiento a alteraciones en la osificación endocondral son el exceso de energía y fósforo o deficiencias de calcio, fósforo y cobre o cualquier combinación de estos desequilibrios nutricionales.
El exceso de energía en la dieta por la ingesta de grandes cantidades de concentrados o granos es uno de los principales factores responsables de la alteración de la osificación endocondral. Sin embargo, es muy posible que la osificación endocondral defectuosa atribuida con frecuencia a un exceso de ingesta de energía, pueda ser causada por niveles inadecuados de fósforo, calcio, cobre y otros minerales en la ración.
En varios estudios realizados se ha demostrado que la ingesta excesiva durante el crecimiento del potro disminuye la gravedad específica de los huesos, el espesor cortical y el contenido en cenizas, y da lugar a osteocondrosis.
Para evitar alteraciones en la osificación endocondral inducidas por la ingesta excesiva de energía, se recomienda que la ingesta del concentrado total se limite de 1 a 1,5 Kg por 100 Kg de peso por día para potros desde el destete hasta el año y de 0,5 a 1 Kg por 100 Kg de peso por día, para potros de más de 1 año.
Una buena regla a seguir para evitar equivocaciones, es alimentarlos con un máximo de 0,45 Kg de concentrado por día por cada mes de edad, hasta un máximo de 3,2 kg por día y potro.
Aunque las alteraciones en la osificación endocondral son más frecuentes en los potros sobrealimentados, también pueden producirse en los subalimentados. Esto puede suceder como resultado de una ración inadecuada de proteínas. Teniendo en cuenta que las proteínas constituyen el 20% de la matriz ósea, la proteína dietética inadecuada puede interferir con el crecimiento y el desarrollo óseo correctos.
La administración de proteínas en exceso, no aumenta la tasa de crecimiento en los potros. Sin embargo, la administración de una menor cantidad de proteínas de la necesaria, disminuye la tasa de crecimiento. Si la ración no contiene una cantidad adecuada de minerales, tales como calcio y fósforo, podrán producirse alteraciones en el desarrollo óseo.
Calcio y fósforo equilibrados
Se debe disponer de cantidades adecuadas de calcio y fósforo para la osificación endocondral del cartílago.
El fósforo presente en los granos de cereales, salvado de trigo y otros concentrados, tiene menor disponibilidad que el fósforo presente en los forrajes y los minerales. La digestibilidad del fósforo que se halla en la mayoría de los concentrados es del 29% al 32%, mientras que en el forraje es del 44 al 46% y en los minerales inorgánicos es del 58%.
El exceso de fósforo disminuye la absorción del calcio. El efecto del exceso de fósforo en la dieta es más importante cuando el contenido de calcio es bajo.
El exceso de calcio en la dieta tiene pocos efectos sobre la absorción de fósforo. Esto es porque el calcio se absorbe, fundamentalmente, desde el intestino delgado mientras que el fósforo lo hace tanto en el intestino delgado como en el grueso.
Trastornos en el crecimiento
Los principales trastornos en el crecimiento de los potros son: episisis, osteocondrosis, malformación vertebral cervical (síndrome de tambaleo), aplastamiento de los huesos cuboides y deformación angular de los miembros.
Epifisitis
La epifisitis, también llamada fisitis, es una importante enfermedad ósea generalizada de los potros en crecimiento, caracterizada por agrandamiento de las placas de crecimiento de ciertos huesos largos. Por lo general se produce en potros con rápido crecimiento y tiene un pico en su incidencia a los 8 meses de edad. Sin embargo, los potros de 1 año, incluso hasta los de 2 años de edad pueden desarrollar esta enfermedad.
Aunque se desconoce la causa exacta de la epifisitis, es muy probable que sea una alteración de origen multifactorial y puede ser diferente de caso en caso. En los potros con varios miembros afectados existe una mayor posibilidad de que el cuadro esté causado por un problema nutricional, por sobrealimentación o desequilibrio nutricional. Por el contrario, la epifisitis localizada sólo en una zona es más probable que haya sido el resultado de un trauma, normalmente una patada de otro potro.
Osteocondrosis
La osteocondrosis es un defecto del desarrollo óseo, se definió como una alteración de la diferenciación celular en el cartílago de crecimiento.
La sobrenutrición o la alimentación con excesiva energía digestible es la causa principal de osteocondrosis en el caballo.
Investigaciones realizadas en las universidades más prestigiosas de los Estados Unidos, Inglaterra y Alemania han demostrado que la ingesta excesiva durante el crecimiento del potro, disminuye la gravedad específica de los huesos, el espesor cortical y el contenido en cenizas, provocando la osteocondrosis.
Malformación vertebral cervical
La malformación vertebral cervical es una de las causas más habituales del síndrome del tambaleo en los potros con crecimiento rápido menores de 4 años de edad. Esta categoría incluye no sólo la malformación de los huesos y las articulaciones de las vértebras cervicales, sino también la mala articulación y los cambios degenerativos de las articulaciones. Es más común en los PSI y en los Quarter Horse machos, pero todas las razas, incluida nuestra PRE y ambos sexos pueden afectarse.
Aplastamiento u osificación incompleta de los huesos cuboides y esparaván
La osificación incompleta de los huesos cuboides del carpo o el tarso se produce con mayor frecuencia en potros prematuros, mellizos o recién nacidos subdesarrollados. Al nacimiento, los huesos cuboides no se han osificado lo suficiente como para soportar las fuerzas del peso correspondientes al apoyo normal, predisponiendo al animal a algún grado de acuñamiento o hundimiento de los huesos tarsianos o carpianos.
La forma de evitar el aplastamiento de los huesos cuboides en los potros recién nacidos con osificación incompleta, consiste en minimizar las fuerzas compresivas sobre los huesos hasta que éstos se hallen osificados.
Deformaciones angulares de los miembros
Las causas de las deformaciones angulares de los miembros en los potros incluyen la osificación defectuosa o retrasada de los huesos cuboides, luxación traumática o fractura de los huesos carpianos y el crecimiento longitudinal asincrónico de la metáfisis y la epífisis. Con mucho, la causa más frecuente de las deformaciones angulares de los miembros en los potros es el crecimiento metafisario asincrónico. Por razones a menudo no explicadas, un lado de la fisis crece más rápido que el otro, dando lugar a una desviación del eje normal del miembro.
Prevenir las alteraciones
Siguiendo unas sencillas pautas de conducta evitaremos, en la medida en que esté en nuestras manos, la aparición de ciertos trastornos asociados al crecimiento de los potros:
1.- Evitar la sobrealimentación energética que conduce a un sobrepeso y sobrecarga de las articulaciones.
2.- Controlar la relación calcio/fósforo de la ración ya que un exceso de fósforo en relación al calcio impide una correcta mineralización de los huesos.
3.- El potro en crecimiento se ha de mantener al aire libre, ya que la oscuridad afecta negativamente al desarrollo óseo.
4.- Asegurar un aporte correcto de proteínas, magnesio, cobre y zinc, que influyen mucho en la calidad del hueso.
5.- El ejercicio de los potros contribuye a mejorar la densidad ósea. Por este motivo, no se debe recluir a los potros en el box, sino que deben permanecer en un paddock, a ser posible con otros potros para que jueguen y se ejerciten.