Hemeroteca :: 01/02/2005
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El resurgir de la monta a la amazona

Última actualización 01/02/2005@00:00:00 GMT+1
Su estética nos devuelve a la Inglaterra victoriana, pero no es preciso el túnel del tiempo ni salir de nuestras fronteras para vivir una experiencia nueva y disfrutar de una forma de montar que resulta más fácil de lo que parece
Desde hace pocos meses tenemos la oportunidad de aprender los secretos de esta monta con la ayuda de Cecilia Durán, una amazona joven y autodidacta que se siente atrapada por el atractivo de una técnica que ha ido depurándose con el tiempo y que tras un largo período en desuso, ha sido rescatada para volver a las pistas de exhibición en las últimas décadas.

Desde la Edad Media
Fue entonces, en el apogeo de los torneos y la caza a caballo, unas actividades que las mujeres de los nobles y caballeros no querían perderse, cuando se comenzaron a construir unas monturas especiales a las que les ponían unos cojines y una plataforma donde las damas apoyaban los dos pies, de tal forma que se sentaban lateralmente. Iban guiadas por un lacayo pues las amazonas no podían dirigir al caballo.

Más tarde se colocó una incipiente corneta central, antecedente de las cornetas que ahora conocemos, que las amazonas rodeaban con su rodilla derecha para mirar al frente. Pese al cambio de postura, la seguridad dejaba mucho que desear y aún debían de seguir acompañadas por un lacayo.

Catalina de Medici, a quien le gustaba mucho montar a la amazona, introdujo en el siglo XVI la segunda corneta en el exterior del lado derecho y que actualmente ha desaparecido por resultar de poca utilidad. A comienzos del siglo XX un profesor francés llamado Jules Pellicer inventó la corneta de salto y desde entonces empezaron a hacerse otras innovaciones tendentes a buscar la seguridad de la amazona como la correa de balance o la utilización del estribo de seguridad.

Por último, lo que hoy se entiende por monturas modernas, empezaron a fabricarse a partir de 1930. En la actualidad, existen muchas monturas en pleno uso que han sido rehabilitadas desde su construcción en la década de los cincuenta.

Reivindicación feminista
A principios del siglo pasado, una forma de reivindicar la igualdad de mujeres y hombres era la de montar a horcajadas y entonces fue cuando empezó a entrar en desuso la monta a la amazona. En cambio, a partir de los años setenta comenzó a revitalizarse este tipo de monta y surgieron asociaciones para promover su recuperación en toda Europa, especialmente en Holanda, Francia, Italia y, por supuesto, en Inglaterra.

Técnicas
Es preciso comenzar diciendo que la forma de montar es muy diferente a la que conocemos normalmente, pero no se debe tener miedo, y sobre todo se recomienda montar con una sonrisa y con la actitud más positiva, ya que este tipo de monta ayuda a mejorar la posición a caballo.

A la hora de montar, la amazona no debe subirse sola. No es recomendable, pues la silla se balancea y resulta difícil que vuelva a su posición correcta. Lo normal es que se le ayude a subir o utilizar un poyete, que sería lo correcto.

Atentas a la postura
La postura de la amazona ha de ser igual que cuando monta a horcajadas. Si es vista por detrás ha de ir totalmente recta, salvo que lógicamente le falta la pierna por el lado derecho.

Precisamente, un error común a la mayoría de las amazonas principiantes es que su hombro derecho se vaya hacia delante. Pero para lograr la posición ideal, resulta aconsejable pensar que el hombro izquierdo toque la oreja izquierda del caballo o realizar otros ejercicios como agarrarse a la correa de balance. También ayuda el acostumbrarse a montar sin estribos, con lo que la amazona adquiere mucho equilibrio y soltura

El asidero de emergencia
Es la postura de seguridad primordial. Consiste en levantar los dos talones, especialmente el izquierdo, de forma que la rodilla quede presionada contra la corneta de salto, y levantar el talón derecho de forma que se encaje muy bien la rodilla en la corneta superior. Se trata de conseguir un efecto similar a cuando un caballo da un bote y el jinete debe apretarse con las dos piernas. En este caso la amazona ha de encajarse en las cornetas. Así se consigue la seguridad necesaria para montar tranquilamente.

A la hora de ajustar los estribos siempre se ha de dejar un margen de seguridad entre la pierna izquierda y la corneta, un espacio en el que quepa la palma de la mano. Además, de igual forma que cuando se monta a horcajadas, el pie ha de colocarse recto o con la puntera ligeramente levantada.

Las riendas
Se sitúan una a cada lado de la rodilla, así quedan más bajas y ayudan al caballo a cerrarse más. Hay que tener cuidado a la hora de elegir las riendas, para que no sean muy cortas. De hecho, en Inglaterra y en Holanda se están fabricando riendas 20 centímetros más largas de lo normal. No es un dato caprichoso, sino que obedece a que la amazona tiene una posición más atrasada, va más atrás que el punto de gravedad del caballo, y por tanto las riendas tienen que ser algo más largas.

Cuando se llevan las riendas con una mano se deben coger en el lado de la fusta, es decir, siempre con la mano derecha.

La fusta
Tiene un papel fundamental a la hora de suplir la ausencia de la pierna derecha en el flanco derecho del caballo. Es como cuando uno mueve la pierna, para delante o para atrás, la fusta hace el mismo efecto, incluso a la hora de mantener la grupa. La fusta en ningún caso se emplea como castigo, sino que su función principal es la de sustituir a la pierna.

Casi con cualquier caballo
Es preciso que el caballo que empleemos tolere la fusta, porque si no la admite y se pone nervioso resulta muy complicado. La fusta no se usará como castigo, pero sí ha de utilizarse para marcar las ayudas, por lo que el caballo la siente y es consciente de su presencia casi en todo momento. Por tanto, se requiere un caballo que vaya hacia delante y sobre todo buscar la rectitud. Dado que el caballo percibe el peso de las dos piernas en el lado izquierdo, tiende a irse un poco hacia el lado derecho, lo que la amazona ha de corregir con la fusta, las manos y el resto de las ayudas.

¿Un equilibrio especial?
No es necesario un equilibrio mayor que el que se ha de tener para montar a horcajadas. Sí se precisa mantener una rectitud y desde luego descartar la idea de que cuando vas montada tiendes a caerte. Lo que se pide es que las alumnas sepan montar un poco ya a horcajadas, que tengan unos mínimos conocimientos, pues se acoplan perfectamente en muy poco tiempo. Hay determinados ejercicios, como salir a galope a derecha, que resultan algo más difíciles hasta que se le hace entender las ayudas al caballo, pero con un poco de paciencia se consigue sin problemas.

Particularidades de la montura
La montura deberá ir sin sudadero debajo. De hecho en Inglaterra no se utilizan, ya que las monturas están recubiertas en su cara interior de fieltro de forma que ayuda a que no se balancee y ayuda a que se fije y encaje mejor.

En cuanto al asiento, siempre hay que buscar que sea plano pues no hay que olvidar que el fémur que debemos apoyar en él, es recto.

Normalmente las cornetas van en el lado izquierdo de forma que las piernas de la amazona quedan en ese lado del caballo. No obstante, y como dato curioso, en algunas monturas se pueden intercambiar las cornetas para poner las piernas donde se quieran. Hay algunas monturas especialmente diseñadas previendo esa circunstancia.

Otro de los elementos distintivos de este tipo de monturas es la correa de balance, que va desde el lado posterior derecho hacia el lado anterior izquierdo de forma que permite que la montura no se gire.

Una montura para cada caballo
La montura debe encajar perfectamente, lo que supone un problema añadido a la hora de cambiar de caballo ya que es posible que también se tenga que cambiar de montura.

Las monturas fabricadas en España tienen un precio que ronda los mil euros, un precio algo elevado, pero se ha de tener en cuenta que se fabrican muchas menos unidades que de cualquier otro modelo. En las de importación, entre fabricación y transporte, el precio se aproxima a los tres mil euros, tanto para las inglesas como las holandesas. Además resulta arriesgado comprar ‘a distancia’, pues recordemos que la montura ha de encajar perfectamente en el caballo y no siempre es fácil. También se busca la elegancia y la importancia de que el asiento sea de ante para que la amazona se fije mejor en la montura.

Cómo vestir a la amazona
La falda de seguridad tiene unos elementos para que la amazona no se quede enganchada y tampoco se rompa la falda. Le falta el lado derecho pero tiene más tela por el izquierdo, de manera que cubre totalmente las piernas. De hecho la bota derecha siempre tiene que ir cubierta. En cuanto al sombrero, las normas dicen que debe utilizarse sombrero de copa alta cuando se lleva doble rienda. El pelo estará recogido con redecilla y velo. Además, se utilizan guantes, siempre blancos o de colores claros, y la chaqueta partida en dos o en tres para que caiga bien.

Forma de contacto
Cecilia Durán lleva seis años montando a la amazona, y realizando viajes a Inglaterra y Holanda, donde ha tenido la oportunidad de corregir defectos, aclarar muchas dudas y adquirir mucha técnica. Acaba de fundar la Asociación Española de Monta a la Amazona y ya son casi medio centenar los interesados en promover tanto la monta a la inglesa como a la vaquera, y organizar diferentes actividades como clinics y exhibiciones en toda España. Cualquiera de nuestros lectores pueden contactar con ellos a través de la página web oficial, www.monta-amazona.com o en el teléfono 686 13 96 08
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