Entrevista
Eusebio Vázquez Martín
Última actualización 01/02/2005@00:00:00 GMT+1
Nos desplazamos a Fuentes de León, un pueblo pacense de casi tres mil habitantes, enclavado en plena sierra y que linda con la provincia de Huelva. Allí visitamos a Eusebio Vázquez Martín de setenta y un años de edad, que junto a sus hijos Mariano y Miguel Ángel forman la tercera y cuarta generación de una familia dedicada a la guarnicionería
¿Cuándo nació su guarnicionería?
Fue mi abuelo materno, Eusebio Martín Sánchez, quien por el año 1850 inició el negocio. Después continuaron mis tíos Emeterio y Dima Martín Dorado, hermanos de mi madre. Tendría yo los diez años de edad, estando en el colegio, cuando empecé a hacerles los recados a mis tíos. De esta forma comencé a tomar contacto con el oficio de guarnicionero.
¿Qué cualidades debe tener un buen guarnicionero?
Ha de ser muy detallista, tener unas buenas manos y ser muy perfeccionista. Además, ha de tener mucha paciencia porque se trata de realizar productos muy laboriosos; hacer unos zahones a mano te puede llevar un mes con la cabeza agachada dando puntadas.
¿Cuáles son los cambios más significativos que se han producido en la profesión de guarnicionero desde sus inicios hasta ahora?
¡Uf!, todos. En aquellos años la mayoría de los trabajos que se hacían eran para las bestias dedicadas a las labores del campo. Hoy en día eso se ha terminado, porque las máquinas hacen todo. Antes hacíamos o se arreglaba una montura cada mes o cada dos meses. Actualmente es al contrario, la montura es el trabajo diario, convirtiéndose ésta en un lujo, que aparte de las ganaderías bravas que tienen a los caballos como herramientas de trabajo, las demás son para cuatro romerías.
¿Era el trabajo más artesano que ahora?
Quitando las cuatro cosas que se cosen a máquina, porque hay que coserlas, lo demás lo hacemos todo a mano. Prácticamente, una montura de las que realizamos nosotros se hace igual a como se hacía cuando yo comencé.
¿Qué es lo que se hacía más?
Se hacían aparejos para las bestias; albarzones, jáquimas, lomillos, collerones para los carros y para la labranza, aún hoy día me los encargan pero ya no los hacemos. Además, hoy día ni se siembra centeno, con cuya paja hacemos nosotros la montura.
¿Qué tipo de cliente teníais?
Mayoritariamente nuestro cliente era el pequeño agricultor, todos aquí tenían un trozo de terreno y su bestia. A las casas grandes, donde había muchas colleras de bestias para la labranza, nos íbamos mis tíos y yo al cortijo una semana o semana y media. Entonces se trabajaba mucho por los cortijos, actualmente esto ha cambiado, no se puede salir de la guarnicionería.
Hoy en día, ¿a qué se dedican principalmente?
A todo lo que está relacionado con el caballo, principalmente, la montura vaquera, zahones, polainas y cabezadas.
Entonces, ¿el tipo de cliente ha cambiado?
Antes teníamos todos los del pueblo, los más ricos y los más pobres. Actualmente, somos más conocidos, tenemos clientes del pueblo y de fuera del pueblo, incluso vienen de Portugal y de Francia.
¿Cuántas personas trabajan en el negocio?
Solamente mis dos hijos, yo ya estoy jubilado pero les ayudo en algo y así me entretengo.
¿Qué pensáis de las grandes empresas del sector que incluso venden sus productos por correo o Internet?
Nos quitan muchos clientes. Son fabricantes que hacen los productos en cadena, lo mismo que se hacen los coches, además, de esta forma se produce más y pueden ofrecer los productos más baratos.
¿Qué ofrecéis al cliente que no ofrezcan las grandes empresas del sector?
Las personas que vienen aquí no dejan de venir porque saben que nosotros damos calidad y nos esmeramos en hacer las cosas bien hechas. Además, damos un trabajo más personalizado, mientras que en una fábrica, por ejemplo, las monturas salen todas iguales y eso es lo que hay.
¿Por qué vendéis productos de las grandes empresas del sector?
Algunos productos que vendemos son fabricados por grandes empresas porque hay que tenerlos para los clientes. Por ejemplo, las cabezadas que nosotros hacemos aquí son más costosas que las que compramos de importación, que valen poco y cualquiera se puede arreglar para una romería. Hoy hay que tener de todo.
¿El cliente actual está dispuesto a pagar más por los productos artesanales o por el contrario prefiere los productos más económicos?
Hoy en día el cliente quiere las cosas buenas artesanales. Hace algunos años ocurría todo lo contrario, prefería la montura que venía de fábrica.
¿Qué ha significado para vosotros recibir el primer premio de artesanía de la Diputación de Badajoz?
Ha sido un gran estímulo para la empresa y sobre todo para mis dos hijos.
Mariano hijo, ¿qué le parecería que su hijo el día de mañana le dijera que se quiere dedicar al negocio familiar?
Para mí sería estupendo pero primero me gustaría que estudiara una carrera. El trabajo de guarnicionero es muy bonito, le ayudaría en todo lo que pudiera.