Turismo ecuestre
Última actualización 01/01/2005@00:00:00 GMT+1
Muchos hemos aprendido a montar a caballo de pequeños con la imaginación, viendo películas de indios y vaqueros en el Oeste americano. Los caballos galopaban por el horizonte abierto de estos desiertos y nos hacían soñar con aventuras sin fin
El rancho Tanque Verde de Arizona, en el
desierto de Sonora, es un espacio perfecto para recordar aquellas primeras cabalgadas infantiles en los escenarios reales de la aventura. Está cerca de Tucson, uno de los estados del suroeste de los Estados Unidos que cuenta con amplios espacios abiertos y grandes desiertos que animan a galopar. Se trata de un lugar muy especial, donde más de 40.000 amantes de los caballos acuden cada año a montar y a empaparse del más genuino estilo americano.
Hace calor, mucho calor, pero todo está pensado para soportarlo bien y para disfrutar, y no sólo de los caballos sino también de un sinfín de actividades y deportes en la naturaleza: tenis, senderismo, bicicleta de montaña… Se trata de uno de los principales resorts tipo rancho de Arizona, conocido especialmente por sus divertidas y completas actividades infantiles, que permiten unas vacaciones diferentes en familia, asi como por los programas supervisados de vacaciones en la naturaleza.
La jornada en el rancho comienza, como no podía ser de otra forma, con un copioso desayuno para poder sobrellevar la actividad que nos espera. Después vamos hacia los establos, con más de 120 caballos bien entrenados. Hay quienes quieren montar todos los días pero también hay quienes optan por disfrutar de otros atractivos del complejo: la piscina, el tenis... En las cuadras nos ofrecen toda clase de propuestas: clases, paseos a caballo para principiantes o cabalgadas rápidas para los jinetes más experimentados. Otra opción es montar a caballo y tomar el desayuno del cowboy en el campo, una oportunidad que merece la pena experimentar. También hay salidas con picnics en Cottonwood Growe.
Para todos los gustos
Nadie se queda fuera de programa, los hay para todos los gustos y para todas las edades, incluidos los niños. Para éstos hay dos grupos: los Buckaroos (de 4 a 6 años) y los Wrangler Kids (de 7 a 11 años). Los más jóvenes tienen clases de equitación en el propio resort, con profesores especializados que trabajan para desarrollar todas sus capacidades. También se incluyen otras actividades, como juegos, tenis, natación, programas en la naturaleza y artesanía, para que todo discurra entre el juego y el aprendizaje.
Para los adultos también hay un programa de actividades amplísimo. Las montañas y el desierto de Sonora son un reto para los espíritus aventureros que pueden recrear perfectamente las viejas películas del salvaje Oeste. A caballo o a pie, hay excursiones guiadas para descubrir los secretos de una original naturaleza. Otra posibilidad son las bicicletas de montaña, que proporciona el propio hotel junto con todo el equipo necesario. Diferentes caminos señalizados para los cicloturistas, permiten conocer el desierto de una forma diferente.
Otra de las propuestas más atractivas es adentrarse por la naturaleza con un guía naturalista que va explicando todos los animales y plantas que pueblan este desierto americano. Son asombrosas las criaturas que puede uno encontrarse en un lugar aparentemente tan árido y falto de vida.
Y si la naturaleza puede resultar dura, la vida en el rancho no puede ser, en contraste, más placentera: la piscina, el jacuzzi, las saunas o el campo de golf son algunos de los lugares más frecuentados por los huéspedes para concluir la jornada.
Las tardes discurren tranquilas en el Desierto de Sonora. Los caballos corretean levantando polvo mientras el sol se oculta tiñendo el paisaje de rojo. Los jinetes son auténticos cowboys, o lo parecen, con sus sombreros típicos que no se quitan ni para estar en la piscina. Todo es armonía y se respira el amor por los caballos, que son los principales protagonistas del paisaje y de la vida en el rancho.
Después de cenar, llega el momento de la música y la copa, disfrutando de la buena temperatura, que llegará a ser fría dentro de un rato. Nos esperan 74 suites y habitaciones decoradas en el genuino estilo vaquero americano, con chimeneas, agradables patios y bellas vistas a las montañas y al desierto. Hay muchas preparadas para familias con niños, y algunas mucho más grandes y lujosas, que permiten pasar temporadas largas en el rancho con la comodidad del propio hogar.
Armonía con los caballos
Uno de los grandes atractivos de este resort para amantes de los caballos es su programa de ‘Armonía con los caballos’, que imparte Tom Chambers. Son sesiones de tres horas cada mañana, en grupos de un máximo de 10 jinetes, en las que se realizan terapias basadas en el contacto con estos animales. En ellas pueden participar jinetes de todos los niveles y beneficiarse de las técnicas que aquí se presentan.