Última actualización 01/10/2004@00:00:00 GMT+1
La cría del burro Catalán experimentó en el siglo XX un trágico descenso que le valió para caer en las garras de la extinción. Ahora, gracias al empeño de varios ganaderos y Cría Caballar, se ha convertido en todo un símbolo en su tierra
A pesar de que una malograda acepción de la palabra burro en el diccionario de la Real Academia Española responde a la persona poco inteligente o incivil, lo cierto es que este simpático animal se ha convertido en un icono y el orgullo de determinadas regiones españolas, como Castilla-León o Cataluña, donde el asno está a punto de desaparecer. Ahora, gracias a la ‘tozudez’ de sus respectivas asociaciones se puede decir que estos pollinos navegan con un salvavidas, aunque esto no significa que se encuentren ya en tierra firme.
En este segundo reportaje vamos a repasar la historia del burro catalán (guarà cátala) y analizar la difícil y delicada travesía en la que se encuentra.
El burro catalán es una raza asnal que encuentra su origen en el equus asinus europeus, según los documentos históricos de la Asociación que la gestiona, que se dio a conocer por ser muy apreciado en el extranjero. Hermoso, fuerte, vital, de gran talla y de robustas extremidades, es actualmente el más utilizado para obtener mulas o burdéganos.
Sin embargo, durante los siglos XIX y XX se realizaron numerosas exportaciones, sobre todo a Francia, Italia y Estados Unidos, países en los que fue seleccionado para dar lugar a otras razas, como el burro piamontés, en Italia, el asno de Kentucky (país donde fue declarado como la mejor raza del mundo) o el gascón, en Francia. Además en esta etapa la raza tuvo enorme repercusión en la formación de ganado híbrido (mulos), por lo que fue muy cotizada.
Desde la antigüedad, este asno se ha estado utilizando para las faenas agrícolas, como lo ha hecho el resto de individuos de la misma especie. Determinadas citas de textos romanos de la antigüedad reflejan y presuponen la existencia y comercialización de grandes y soberbios garañones catalanes. De hecho, Varró cita la compra del senador Axius de un asno por 400.000 sestercios.
Distribución geográfica actual
Existen actualmente dos variedades de la raza asnal catalana registradas y admitidas como tal. Por un lado, la vigatana (de la comarca de Vic), que es de mayor alzada, y la urgellesa, que se encuentra localizado en la comarca de Urgell. Con todo, existen autores que además consideran al burro mallorquín como otra variedad del burro catalán, aunque en cualquier caso este apartado se abordará en números posteriores.
Las zonas de origen del burro catalán se sitúan en las comarcas catalanas de Bergadan, Vich-Ripoll y Olot, además de las anteriormente citadas.
Estándar racial
En general, el asno catalán es un burro bien conformado, de enorme corpulencia, cabeza muy voluminosa y dotado de unos pabellones auriculares muy anchos. Su esqueleto es recio y destacan sus extremidades, su buen temperamento y su pelo, que es corto y fino.
La cabeza del burro catalán es ancha y no muy larga, más pequeña en el caso de las hembras. La nuca es amplia, las orejas muy grandes y anchas, cuentan con un hocico de chaflán característico y poseen además un potente maxilar inferior de canal amplio.
El cuello, que es más fino en el caso de las hembras, es largo, rectilíneo, recto y musculoso, mientras que el tronco del asno catalán es rectilíneo, prácticamente cilíndrico, de costillares redondeados y vientre recogido. Su dorso es relativamente largo y su lomo es ancho, fuerte y musculado, algo levantado en su unión con la grupa. Su pecho es amplio, en armonía con sus proporciones estiradas. La grupa es corta, ligeramente elevada y de forma ojival, mientras que la cola es de nacimiento bajo.
Las extremidades anteriores del asno catalán están bien conformadas en su aspecto general, con espaldas ligeramente oblicuas, brazos musculosos, rodillas fuertemente conformadas y enjutas, de cascos estrechos y altos de talones y ligeramente abultados en las regiones coronarias. En las extremidades posteriores[tienen los muslos planos, algo quebradas y de corvejones amplios y fuertes.
Tiene una piel suave, flexible y elástica, el pelo corto, fino y lustroso y de color oscuro. El bajo vientre, bragas, axilas, hocico y contorno de los ojos es de un blanco plateado, lo que proporciona a este asno un particular aspecto.
El fomento de la raza
Existen en la actualidad dos organismos oficiales encargados del fomento y la recuperación de esta raza: la Asociación de Criadores de Ganado Selecto de la Raza Asnal Catalana (AFRAC) y los Servicios de Cría Caballar y Remonta, a través de la Yeguada Militar de Écija, donde se encuentra la mayor reserva asnal de España de la actualidad.
AFRAC surge en 1978 como respuesta a una llamada de auxilio del burro catalán, pues apenas alcanzaba la treintena de ejemplares la cabaña asnal de entonces, la mayoría propiedad de Cría Caballar. El auge de la mecanización en la década de los sesenta y los setenta hizo un daño brutal a la cría del burro catalán, que registró un fuerte retroceso en estos años, según recuerda el presidente de la asociación Esteban Bosch, que colabora además con la Unidad Genética de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Autónoma de Barcelona..
Poco a poco, tanto la asociación de ganaderos como Cría Caballar han logrado multiplicar aquella terrible cifra hasta situarla en los trescientos ejemplares de la actualidad. Con todo, es necesario realizar un rápido repaso por cifras antiguas para comprobar el trágico balance de la raza. A principios del siglo XX había más de 50.000 ejemplares en el territorio nacional, el mismo siglo en el que registró la brutal caída.
Paralelamente, en 1982 concretamente, Cría Caballar comenzó en la Yeguada Militar de Écija un ambicioso proyecto de recuperación de las razas asnales más antiguas de España que se encuentran en serio peligro de desaparecer. Al frente de este proyecto militar se encuentra el comandante Juan Manuel López Rodríguez, que conoce como pocos a estos simpáticos animales. Actualmente existen en Cría Caballar un total de 23 individuos de esta raza: 10 hembras, 9 potras y 3 potros y un semental (‘Verdún’).
El hombre que susurraba a los asnos
Sin embargo y pese al encomiable esfuerzo realizado por AFRAC y la Yeguada Militar de Écija, el mayor criador de burros catalanes es Joan Gassó, un ganadero romántico que decidió salvar la raza hace treinta años. Compró todos los ejemplares que encontró: 36 hembras que habían superado la edad reproductiva. Sólo encontró un macho, en Cría Caballar, claro. Ahora, Gassó comercializa su semen a nivel mundial.
El burro catalán en la actualidad
Esteban Bosch, presidente de AFRAC, ha señalado que actualmente existen censados un total de trescientos ejemplares en toda España, localizados principalmente en Cataluña y Écija. Utilizado tradicionalmente como herramienta de guerra para el Ejército español, su función en el siglo XXI se ha limitado a la limpieza de bosques forestales, donde la maquinaria no puede acceder, de animal de compañía, como medio de transporte y como montura en rutas ecuestres.
Por último, Bosch advierte que “hasta que no tengamos censados al menos mil ejemplares estaremos dentro del riesgo de extinción. En estos momentos estamos en el buen camino pero hay que animar a los jóvenes a que continúen con esta labor”, resalta el presidente de AFRAC.
En total, AFRAC da cobijo a medio centenar de ganaderos de toda España y cuenta con cerca de un centenar de asociados, entre aficionados, curiosos, ganaderos, agricultores o empresarios. Sin embargo, reconocen desde AFRAC que “existe una deuda pendiente con Cría Caballar, que ha contribuido a que la raza no se extinga. Estamos en una marcha lenta pero segura”.