El caballo
de lidia
Última actualización 01/10/2004@00:00:00 GMT+1
Identificado tradicional-mente con el toro bravo, lo cierto es que en la casa de Eduardo y Antonio Miura se gesta una línea de caballos españoles desde el siglo XIX que ha dado nombres como ‘Panadero’, padre de ‘Invasor’ de Rafael Soto
El apellido Miura está relacionado con la cría del toro bravo, actividad por la que es mundialmente conocido. Como todas las casas ganaderas, el caballo es pieza fundamental para el manejo del ganado bravo y su cría se ha desarrollado de forma paralela a la brava.
La ganadería caballar nace en el año 1845, cuando el hermano del abuelo de los actuales propietarios compra la ganadería brava. La actual línea la forman en aquella fecha yeguas de Juan José Zapata, vecino de Arcos, de José Calero, de Almonte, así como ejemplares de Pedro Moreno. Además, los primeros sementales que cubrieron en la ganadería fueron del hierro de Vicente Romero.
En este sentido, los ejemplares machos encargados de la reproducción de la cría han sido también solicitados por otras casas para la reproducción, como es el caso más reciente y de mayor relevancia, ‘Panadero VII’, (‘Lebrijano III’ y ‘Panadera V’, por ‘Partidor VI’), padre de ‘Invasor’, el Pura Raza Española que tantos éxitos está dando a la hípica española.
La finca de Lora del Río
Zahariche es la finca donde pasta el ganado de Miura, unas bellas tierras situadas en el término municipal sevillano de Lora del Río. Zahariche es una finca ideal para la crianza de los caballos pues es una dehesa de encina con abundantes pastos y donde los animales tienen gran espacio de terreno para moverse. La yeguada de los hermanos Miura se encuentra en un régimen de libertad absoluta pues las yeguas nunca son estabuladas. Como nos dice uno de sus propietarios actuales, Eduardo Miura, “hoy en día, aunque la ganadería mantiene ese régimen de libertad que siempre le ha caracterizado, cuando en el campo escasea el alimento se ayuda al ganado con un pienso, lo que antiguamente no ocurría”. Además, apunta Miura, “otra particularidad del ganado respecto a otras épocas es que está completamente ‘verde’, con lo cual el manejo se antojaba muy complicado para el destete de los potros o cualquier otro trabajo. Esto también ha cambiado pues el ganado de hoy está más domado y ello facilita mucho cualquier actividad a realizar con él”.
El manejo del ganado
La principal función de la yeguada Miura es dar caballos para la cría de los toros pues es pieza fundamental en el manejo de los mismos, lo que ha obligado a la especialidad de la misma, aunque bien es verdad que se destina mucho ganado a la venta porque, como bien dice el ganadero Antonio Miura, “la ganadería no puede ser absorbida por el toro”.
La funcionalidad, prosigue diciendo Antonio Miura, experto garrochista, es el trabajo diario con la ganadería pues esta casa está muy poco mecanizada y el caballo se utiliza diariamente para el repaso del ganado: el apartado, el destete, señalar los becerros a campo abierto, encierros de toros o el acoso y derribo. “Todo esto ha hecho de nuestro caballo un animal muy funcional, capaz de realizar todo este trabajo duro”.
Antonio Miura reconoce sabiamente que “la base de la doma del caballo es la misma; sin ella no se pueden tener buenos caballos. Los caballos que se venden salen de esta casa con tres años enseñados al trabajo a la cuerda e incluso con la montura echada, con lo cual cada uno puede dedicarlo a la disciplina que lo crea oportuno”.
La saga de los Panaderos
Es el padre de uno de los caballos mas importantes de la Doma Clásica española, ‘Invasor’, la montura de Rafael Soto. Antonio Miura recuerda que fue un caballo que se vendió con tres años a un cliente de Madrid. Posteriormente ‘Panadero’ estuvo un tiempo en Jerez donde Álvaro Domecq Romero lo tuvo en la finca Los Alburejos como semental. Aquí nació ‘Invasor’. ‘Panadero’ era hijo de ‘Lebrijano III’ y de una yegua de la casa. Su principal virtud era el galope, muy poco común en los caballos españoles. Era capaz de estar muchas horas en este aire sin acusar cansancio. Además realizaba unos cambios poco frecuentes en los caballos españoles.
En la casa en estos momentos se encuentra un propio hermano de ‘Panadero’, ‘Panadero XIV’, que reúne las mismas cualidades que su antecesor y que es uno de los sementales importantes de la ganadería.
El caballo de Miura
El caballo de Miura tiene buen carácter y corazón. Es valiente y tiene además buenas condiciones para el paso y el galope, los aires fundamentales para el manejo de la ganadería brava. Es un caballo que en ocasiones es sometido a un durísimo trabajo, por lo que está dotado de gran resistencia, como bien dice Antonio Miura: “Nosotros necesitamos el caballo para la ganadería, con lo cual su principal virtud debe ser la funcionalidad pero nunca exenta de una buena morfología”.
“En cuanto al caballo de garrocha –continúa diciendo el ganadero- le pido que sea un caballo rápido y ágil y pueda pararse en seco cuando un becerro en plena carrera se embroca. Algo muy importante para mi en el caballo de garrocha es que disfrute derribando, que tenga buen carácter y una buena boca”.
La casa Miura tiene caballos de las tres capas principales: castaña, torda y la reciente capa alazana, aunque es verdad que abunda la torda. Los sementales que se utilizan son de distinta procedencia pues de lo contrario la consanguinidad es grande y es necesario refrescar la sangre.
El caballo y el toro
Eduardo Miura es en la actualidad presidente de la Unión de Criadores de Toros de Lidia, organismo que rige los destinos de este animal en España y controla el libro genealógico. Es pues una persona conocedora de la política ganadera y por tanto una voz autorizada para ofrecer un punto de vista de las nuevas normativas de los tribunales reproductores y de las políticas del caballo español.
Respecto a los TRC, Eduardo Miura sostiene que “lo que manda es el mercado y todo lo que sea cierto tipo de intervención no es buena en ningún aspecto pues es una manera de encorsetar al sector y a lo mejor las normas van por un lado y el sector por otro derrotero. No cabe la menor duda de que han sido los ganaderos los que han ido desechando algunas cualidades del caballo y buscando otras que se adapten a los tiempos y al mercado del mismo. Antiguamente los sementales se enseñaban a la mano y montado, pues el principal cliente era Cría Caballar y Remonta. Sin embargo hoy día los clientes son otros y estos demandan caballos aptos para la montura, elásticos y aptos para la Doma. A de ser el mercado el que premie o castigue a los ganaderos, lo demás es encorsetar al sector”.
Al servicio del Rey
La ganadería de los hermanos Miura no se prodiga por los concursos morfológicos, pero sí son muchos los premios obtenidos por la misma. En cambio conoce a la perfección los cambios y las modificaciones que sufre el sector. Tienen unas modernas instalaciones y unas impecables cuadras con los más modernos adelantos. El picadero son los miles de kilómetros que recorren los caballos al cabo del año; en sus cuadras se halla la solera del paso del tiempo, de una estética añeja. También existe algo en desuso, como es la ganadería de burros, pero sobre todo se encuentra un caballo de gran carácter, buena funcionalidad, rústico, lo que lo hace fuerte por naturaleza y un leal súbdito del monarca de la dehesa Zahariche: el toro de lidia.