Última actualización 01/09/2004@00:00:00 GMT+1
Asistimos a la primera reconstrucción dental practicada en España a un caballo de Pura Raza Española de doce años de edad llamado ‘Baquero’ , de la mano de la veterinaria Rosa León
La primera vez que lo vi fue hace unos 3 años y lo que más llamó la atención al equipo clínico al ver su boca, aparte de las puntas de esmalte de sus muelas, fueron los incisivos, porque tenía 13, (normalmente tienen 12). Tenía 4 incisivos más pequeños que el resto en su cuadrante inferior derecho, como se muestra en la fotografía. Esto es una alteración en el número de incisivos, lo que en la edición anterior se había definido como una ‘poliodontia’ verdadera, que como ya se explicó es un aumento del número real de incisivos.
La explicación a este exceso de dientes es sencilla. Existen muchas probabilidades que algún potro compañero de juegos, o una bonita yegua que no quería saber nada con él, le propinara una buena patada en la boca, justo en su cuadrante inferior derecho, con la mala suerte de romper uno de sus brotes germinales (tenía 3, origen de cada diente definitivo) por la mitad, dejando los otros dos de este mismo cuadrante inferior derecho bastante afectados. Como resultado, el caballo adulto tenía 2 incisivos más pequeños de lo normal y otros 2 incisivos que provenían del mismo brote germinal.
Durante una visita rutinaria hace relativamente poco tiempo, se observó que de estos 4 incisivos 2 se habían roto, uno de ellos estaba prácticamente arrancado y el otro que quedaba estaba partido en su cara externa, quedando totalmente expuesto a la acción de bacterias que, probablemente, ocasionarían la infección y posterior pérdida de esta pieza.
El caballo se fue a venerar a la Virgen del Rocío con un diente de menos y el otro para arreglar y cuando volvió, conociendo el destino de esta pieza partida, se empezó a pensar qué hacer para salvarla. Se llegó a la conclusión de que había que mantenerla, ya que este caballo se quedaría con un cuadrante inferior derecho casi sin dientes, lo que ocasionaría problemas por el crecimiento excesivo y sin límite de las piezas del cuadrante opuesto, así que se pensó para mantener la estructura del cuadrante inferior derecho hacer una reconstrucción de la pieza rota, exactamente igual a la que nos podrían hacer a nosotros. De esta forma, al menos algún diente quedaría.
Si no existiera una limitación física al crecimiento y un desgaste, las piezas del cuadrante superior derecho crecerían sin parar, creando un defecto en la mordida y un bloqueo de los movimientos de la masticación bastante importante. Era necesario pues mantener esta pieza.
Como la reconstrucción no es un proceso demasiado sencillo, es mejor apreciar el procedimiento en la secuencia fotográfica.
Es cierto que el resultado y la evolución de este novedoso procedimiento en caballos está todavía por ver, pero hay que resaltar que a los 15 días la reconstrucción sigue igual, no se ha roto, no presenta fisuras y funciona a la perfección. Por otra parte, es necesario resaltar que este tipo de reconstrucciones es la primera vez que se realizan en España y no existe ninguna experiencia que nos diga cuál va a ser la evolución, cómo va a desgastar en el tiempo o su resistencia. No sabemos todavía nada, por lo que habrá que tener paciencia y esperar. Lo que sí parece claro de momento es que para este caballo ha sido una solución.
En la secuencia gráfica se puede apreciar todo el proceso, que es lo más interesante:
1º - Preparación de la pieza con fresa de tungsteno a baja velocidad.
2º - Limpieza con gasa y agua destilada.
3º - Grabado de la pieza.
4º - Secado con aire del exceso de grabador.
5º - Polimerización.
6º - Colocación del composite en capas.
7º - Polimerización.
8º - Pulido.
9º - Ajuste de la oclusión.
10º - Reconstruido.
Agradecimientos: al doctor José Antonio Bautista Martín, a Jesús Figueroa, a Julio Cedillo, del Club Hípico Las Cérzulas, de Cabañas de la Sagra (Toledo), y a Roxana.