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Última actualización 01/09/2004@00:00:00 GMT+1
Existen diferentes patologías que afectan a las plantas de los caballos. A continuación ofrecemos el herraje más adecuado para cada uno de estos defectos de los cascos
Tal y como explicábamos en el reportaje anterior existen dos tipos de cascos. El casco blanco normalmente es mucho más débil que el negro, produciéndose con mayor facilidad cuartos y razas. El negro es más duro y compacto, lo cual no quiere decir que no haya que prestarle la misma atención y cuidados.

Existen distintos tipos de patologías que afectan a ambos tipos de cascos, siendo los defectos más comunes: el casco encastillado, el palmitieso, el pie colmado, el pie topino, el casco con talones ubidizos y los cascos izquierdos y estevados.

Casco encastillado
La encastilladura es un problema que se da al abusar de herrajes muy justos con los talones muy cerrados. Al cerrarse los talones las lagunas naturales se van haciendo más pequeñas, por lo que el casco termina teniendo una base de menor superficie que la corona. El resultado es que la ranilla se atrofia, se reduce su tamaño y deja de actuar sobre la almohadilla plantar.

Este problema suele darse en caballos con los cascos deshidratados, siendo además el P.R.E el más propenso a este tipo de patología.

Existen varias formas de realizar un herraje adecuado a los caballos que presentan este defecto. Lo más apropiado es debilitar un poco las barras, abrir las lagunas laterales y la laguna media y dejar una buena guarnición a la altura de los talones. También podremos hacer ‘siflé’ a la altura de los talones, es decir, rebajar la tabla de la herradura por la parte exterior de ésta haciendo que los talones abran. Este método se deberá de utilizar sólo en casos extremos y siempre que se utilice progresivamente.

Un recurso útil será limar con cuidado la tapa a la altura de los talones, sin tocar los pulpejos, con lo que conseguiremos facilitar la movilidad de los talones.

Casco palmitieso
Este tipo de cascos es fácil de identificar, ya que la palma no tiene concavidad (es plana), quedando la ranilla, bastante voluminosa y plana, prácticamente a la misma altura que la palma.

Los cascos palmitiesos son muy sensibles a los golpes, por lo que tendremos que tener cuidado a la hora de cabalgar por caminos pedregosos, ya que se producirán hematomas con mucha facilidad.

La solución más acertada en este caso es colocar una plantilla cubriendo la palma o realizar un herraje con silicona, con lo que conseguiremos evitar el contacto directo de cualquier piedra contra la palma.

Es importante recordar que no conviene dejar este tipo de herrajes más de 6 semanas, ya que no se produce transpiración, de este modo evitaremos la aparición de posibles infecciones.

Durante el herraje tendremos que prestar especial atención al corte del casco porque enseguida llegaremos a la zona sensible. En la herradura se deberá de hacer una fuerte justura en la zona de la bóveda, evitando así el contacto con la palma. Es muy importante mantener muy limpia esta zona porque se alojarán con mucha facilidad piedras o grava.

Pie colmado
Es una exageración del pie plano o palmitieso. En este caso la palma no es plana sino que sobresale por debajo de la herradura. Los talones son muy bajos, la ranilla es muy ancha y la tapa muy fina.

Este tipo de defecto suele producirse en caballos que hayan tenido una infosura y le ha descendido el tejuelo o tercera falange.

Lo ideal es herrar este caballo de forma similar al palmitieso, aunque exageraremos la justura de la herradura.

Pie topino
En el pie topino los talones están más altos de lo habitual, por lo que el peso recae en la pinza del casco.

El herraje deberá de ser rebajando, sobre todo en los talones, repartiendo de este modo el peso en todo el casco y creando un buen aplomo. Dejaremos además buena guarnición en la parte de los talones abriendo bien las lagunas laterales y la laguna media.

Este tipo de problema se puede observar ya desde potro, por lo que conviene comenzar a tratarle lo antes posible.

Casco con talones ubidizos
Los talones ubidizos suelen producirse en caballos a los que les ha crecido mucho la pinza y que, como consecuencia, los talones han tenido que soportar mucha presión. Son talones muy machacados.

Al emparejar el casco se deberá de quitar la máxima cantidad de lumbre, con lo que conseguiremos retrasar más la herradura. Lo ideal será utilizar herraduras muy largas, llegando prácticamente hasta los pulpejos. En estos casos es aconsejable poner una plantilla para suavizar el impacto en los talones.

Normalmente, los talones ubidizos son consecuencia de herraduras muy cortas. El empleo de herraduras muy cortas suele producirse porque los caballos se empiezan a alcanzar, es decir, se produce un golpeo de la herradura con el pie en la mano. Una manera de solucionar este problema, sin recurrir a las herraduras pequeñas, es efectuar un rolling en la herradura, de mayor o menor grado, con lo que conseguiremos que la mano salga con mayor fluidez.

Cascos izquierdos y estevados
Tanto los casos de cascos izquierdos como los de cascos estevados son problemas que no tienen solución cuando los caballos tienen cierta edad. Este tipo de patología sólo se puede corregir cuando el potro es muy pequeño, es decir, antes de que los cartílagos se hayan osificado.

En el caso de los cascos izquierdos, la herradura desgastará más por el lado interior teniendo más presión en la tapa de dentro. A la hora de emparejar deberemos de rebajar ligeramente la zona exterior, observando que cuando el caballo ande el casco caiga plano al suelo.

En el caso del casco estevado sucede lo contrario, es decir, tendremos más presión en la parte exterior, por lo que tendremos que recortar más en la parte interior.

En el caso de los izquierdos se dejará guarnición dentro pero teniendo en cuenta que se podrá quitar la herradura con mayor facilidad. En el caballo estevado deberemos dejar más guarnición en el lado exterior, pero no tendremos problema de que se quite la herradura.

Una manera fácil de detectar dónde desgasta más tu caballo y si ejerce más presión en un lado que en otro es observar la herradura después de unas semanas de haberlo herrado. Cuando se deshierre al caballo se apreciará que la tapa está más deteriorada y normalmente más fina por un lado que por otro.
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  • Un herraje para cada casco

    Últimos comentarios de los lectores (1)

    494 | vasco - 06/09/2010 @ 00:04:25 (GMT+1)
    No entiendo por q hay que rebajar la parte interna del vaso del estevado. A favor (0)    En contra (0)  
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