Campeonato de Europa
Última actualización 01/08/2004@00:00:00 GMT+1
España participa por primera vez en el europeo de la disciplina que vuelve a adjudicarse la selección francesa después de eliminar en la final al combinado alemán
En la bonita ciudad de Saintes, situada en la región francesa de Poitou-Charentes, a unos cien kilómetros al norte de Burdeos, se celebró el campeonato europeo de Horseball femenino, en el que por primera vez participó la selección española. A pesar de que en un principio eran ocho las naciones invitadas, finalmente el torneo se lo disputaron seis: la anfitriona Francia, actual campeona de Europa, España, Alemania, Bélgica, Gran Bretaña e Italia.
La importancia de este torneo merecía unas instalaciones acorde con el mismo, por esto se eligió el centro de reproducción caballar francés ‘Haras National’, que dispone de una infraestructura muy completa para la disputa de los partidos. Está dotado de espaciosas zonas de precalentamiento y numerosos boxes para la ubicación de los caballos de las amazonas participantes. Esta región de Francia siente una profunda veneración y vocación para conservar y expandir los famosos caballos de tiro de la raza Pouitevin y sus famosos mulos, resultado del cruce entre un semental (asno) con una yegua de tiro, considerados por los criadores como los más fuertes del mundo. La organización demostró que estos espectaculares caballos de tiro, así como los burros (curiosos por sus el aspecto de sus crines, que parecen ‘rastas’), también se pueden utilizar como animales de silla, y así lo demostraron durante los cuatro días del torneo.
Comenzó el espectáculo
Como rige el protocolo, una vez pasada la revisión veterinaria se realizó el sorteo para emparejar a los equipos participantes. La pareja formada por Alemania y Francia encabezaba la serie y los grupos quedaron configurados de la siguiente manera. En el grupo A se incluían Bélgica, Alemania y Gran Bretaña, mientras que en el B, Francia, España e Italia.
El primer partido estuvo precedido por una espectacular ceremonia de apertura, que protagonizaron los caballos de tiro y un desfile a pie de todos los equipos participantes con sus respectivas banderas.
Llegó pues el momento para los primeros participantes: belgas y alemanes, que supieron transmitir toda la emoción desde el primer momento. Es muy probable que el lector crea al mirar los resultados que estamos exagerando, pero la verdad es que en los cuatro días de competición no hubo un solo partido que no fuera extremadamente reñido, aunque no se puede silenciar que tanto las selecciones de Francia y Alemania estaban más arriba que las otras. Finalmente fueron los alemanes los que se llevaron la victoria en este primer encuentro por nueve tantos a dos.
El segundo encuentro de esta jornada inaugural estaba reservado para las amazonas españolas, que desde que arrancó el partido realizaron un juego rápido y sin complejos. Ni las participantes francesas daban crédito del desparpajo de las españolas, que se pusieron por delante en el marcador. Sin embargo, el espejismo duró poco, puesto que Francia es la número uno en este deporte. Así lo demostró, pues las galesas reaccionaron con un juego extremadamente sereno y sin prisas. Esperaban una y otra vez la ocasión más apropiada para colarse entre la defensa española, puntuando una y otra vez con una precisión que les llevó a un resultado final de quince tantos a dos a favor de las francesas. Las seis jugadoras españolas fueron Ester Alguero, Marta Gómez, Marta Musach, Iolanda Ramos, Izaskun Igarreta y Christiane Melanie Henning, conocida como ‘La Bruja’.
Italia, el siguiente reto
Un fuerte calor quiso acompañar a este segundo día de competición, solamente suavizado por el agradable aire del Atlántico. En esta segunda jornada se enfrentaron Alemania y Gran Bretaña, encuentro que volvió a vencer la selección Alemana, también por goleada: 11 a 4.
A continuación se vivió el partido más disputado y accidentado de todo el torneo. El calor era sofocante cuando nuestras jugadoras se disponían a enfrentarse al combinado italiano. Aunque de entrada muchos dieran como favoritas a las jugadoras italianas, lo cierto es que este encuentro tuvo gran cantidad de alicientes, negativos, desafortunadamente, para nuestras jugadoras.
Cuando se habían sacudido de la presión que ejercían las jugadoras italianas, el caballo de una de las amazonas rivales chocó contra el équido del árbitro, dislocándose el hombro izquierdo. El juego se interrumpió para que el remolque y los veterinarios pudieran asistir al animal herido, lo que enfrió notablemente el ataque, que en aquellos momentos era favorable a nuestro equipo. De todas maneras el partido subía igualadísimo en cuanto a tanteo, cuando después de sacar de falta P2 a favor de las italianas se produjo una extraña jugada que decidiría el partido, ya que el tiro a canasta pasaba a más de medio metro fuera del aro.
Inexplicablemente el árbitro concedía canasta ante el asombro de todos, incluso del combinado italiano, que ya estaba retrocediendo a su campo para reorganizar la defensa. No cabe duda que el alboroto fue mayúsculo, pues el juez de silla, que estaba distraído, dio también como válida la decisión de su compañero, sin ni siquiera atender a una grabación de vídeo que demostraba de forma clara que el balón pasaba totalmente por fuera.
Hay que resaltar la poca calidad de las canastas, cuya red se confundía con la del fondo de la pista. Ya hemos comentado en otras ocasiones que las redes de las canastas deberían ser de un color llamativo y la salida de la bola más estrecha; de esta forma no se darían este tipo de confusiones. Los minutos que quedaban de partido fueron de un nerviosismo exagerado, pues nuestras jugadoras veían que se les escapaba un partido que, de no ser por estos percances, podían haber ganado y en lugar de relegarles a jugar para las últimas plazas podían haberlo hecho para la tercera y cuarta posición.
En definitiva, lo que cuenta es el resultado y éste se decantaba a favor de Italia, por un ajustado 7 a 6.
Día de descanso para España
La tercera jornada era día de descanso para la selección española, pues el reglamento de este torneo concede un día para recuperar el estado físico de los caballos.
En primer lugar se jugó el partido entre las selecciones de Bélgica y Gran Bretaña, un partido que se perfilaba como uno de los más débiles pero que resultó ser de los más apasionantes, por la igualdad en el marcador. Al final se impuso la selección belga por un más que ajustado marcador de 5 a 4.
Por la tarde Italia intentaría plantarle cara a Francia. Al igual que ocurriera en el partido de Francia contra España, las italianas empezaron dominando en el marcador, hasta que las francesas pusieron en marcha su rodillo. El marcador pasó rápidamente de favorecer a las italianas a hacerlo descaradamente a las francesas, que al final se impusieron por un claro 15 a 4. De esta manera, Francia se colaba directamente en la final, junto a la selección alemana, que el día anterior había derrotado a las inglesas.
Llegó la final
Llegó el día en el que se tenían que decidir las posiciones, tanto para las primeras plazas como para el resto de la clasificación.
Para disputar la quinta y sexta plaza se enfrentaban España y Gran Bretaña. El partido no tuvo demasiados alicientes, pues nuestras jugadoras, que habían empezado el torneo presionando, se fueron desinflando paulatinamente. La verdad es que demostraron un nerviosismo desmesurado, sin que ninguna de nuestras jugadoras fuera capaz de coger la batuta del partido, cediendo el mando del partido al combinado inglés, que con toda claridad se impuso por 8 a 4.
El equipo español estaba formado en esta ocasión por Esther Alguero, Marta Gómez, Marta Musach, Izaskun Igarreta, Iolanda Ramos y Patricia Sánchez.
Para la tercera y cuarta posición jugaron las selecciones de Bélgica e Italia. Este partido estuvo también cargado de emoción, pues tanto belgas como italianas pusieron todo lo necesario para llevarse la tercera plaza para su país, plaza que al final logró la selección belga, que venció por un ajustado 7 a 6.
Y llegó el momento en el que había que demostrar si Francia podía mantener su cetro frente a un combinado alemán, muy mejorado, compacto y muy disciplinado. Todo este conjunto de cualidades puesto en práctica sobre la pista hizo que se pudiera presenciar una final digna de un campeonato europeo, poniendo las alemanas en jaque en numerosas ocasiones a la selección francesa. No obstante, éstas demostraron una vez más que los años que nos llevan de ventaja sirven para algo. Al final acabaron goleando a las alemanas por un claro 8 a 2, aunque en la pista nunca pareció que hubiera tanta diferencia. Francia consiguió el preciado primer puesto, demostrando un año más que en estos momentos no tienen rival.