Última actualización 01/08/2004@00:00:00 GMT+1
Cada vez que se analiza la actual situación de la calidad de la cabaña equina española y los porqué del desnivel de nuestro deporte respecto a otros países europeos, el argumento es unánime: la cría en España debe mejorar. De acuerdo, se debe criar más y mejor seleccionado, pero, ojo, también deben cambiar los hábitos de compra y de esto somos responsables todos. Más de un centenar de caballos asistieron a los campeonatos de España de Cadetes y Juveniles a principios de julio en Montenmedio y pocos, muy pocos, eran animales nacionales. Jóvenes que apenas rozan la mayoría de edad presumieron de sus respectivos ‘ferraris’ en la competición, importados de Francia, Suecia, Alemania u Holanda. Esto, indefectiblemente, hace un flaco favor a la cría española. Y esto, indefectiblemente, desanima a cualquier ganadero nacional, novel o veterano, interesado en colocar su ganado en el mercado nacional.
En este país existen cientos de caballos, nacidos y criados en España, perfectamente capacitados para acceder a la categoría de Grupo V, IV e incluso III, en el caso de la disciplina de Salto, a los niveles básicos, intermedios y superiores de Doma Clásica, los más exigentes concursos de la disciplina de Completo, Raid, Enganche... Están aquí, en casa. El caballo anglo-árabe, el hispano-árabe, el anglo-hispano-árabe, el purasangre, el versátil Caballo de Deporte Español... Caballos con los que seguro empezaron a dar sus primeras galopadas los padres y los abuelos de los jóvenes jinetes que hoy cabalgan sobre soberbias monturas sobradas de fuerza y potencia para sus categorías.
En resumen, somos los españoles los primeros que tenemos y debemos mirar por la continuidad de las sangres equinas que siempre se han criado en nuestro país. Ahora es un momento idóneo para hacerlo, pues el Ministerio de Agricultura ofrece jugosas subvenciones a todos aquellos ganaderos y propietarios que no se avergüenzan de exhibir a sus productos nacionales en las pistas de competición. La mejora de la cabaña equina española es un objetivo a alcanzar; esto no lo puede dudar nadie, pero tampoco hay que olvidar que esta labor nos compete a todos, no sólo a los ganaderos y a los organismos oficiales.