cabecera
Hemeroteca :: Edición del 01/06/2004 | Salir de la hemeroteca
11/21
Última actualización 01/06/2004@00:00:00 GMT+1
Las revisiones periódicas del veterinario dentista mantienen al caballo alejado de posibles enfermedades bucales, tales como caries y sarro, que pueden mermar el rendimiento del animal
A caballo regalado no le mires el diente, reza el refranero. Grave error. Los caballos, al igual que las personas, necesitan revisiones bucales de forma periódica. Cualquier dolencia en la caja dental puede causar grandes molestias a un animal que, en el caso de la competición, está sometido a continuos esfuerzos. Aunque las patologías de la boca del caballo distan bastante de las humanas, el dolor también lo sufren. Ellos no lo pueden expresar, así es que debemos ser nosotros quienes detectemos que algo en la boca del caballo no funciona correctamente.

Una vez que sospechemos que en la boca de nuestro caballo puede haber algún tipo de enfermedad dental lo primero que tenemos que hacer es contactar con nuestro veterinario dentista. Será el encargado de diagnosticar si existe o no una patología en la boca y quien realice el tratamiento adecuado para solventar los problemas y asegurar una rápida recuperación de nuestro caballo.

En artículos anteriores enumeramos las principales patologías y los síntomas que alertan de una posible infección bucal. Ahora vamos a desglosar las principales enfermedades en los dientes del caballo. Por esto, para poder saber si existe alguna patología en la boca de nuestros caballos lo primero que debemos tener en cuenta es lo que hay en el interior.

Conocer la boca
La boca de los caballos se puede clasificar en dos partes principales: las partes duras (dientes, colmillos, premolares y molares) y las partes blandas (labios, carrillos, encías, paladar y lengua). En todas ellas se pueden dar alteraciones, pero se distinguen cuatro tipos principales: alteraciones en los incisivos, en los colmillos, en los premolares y molares y las alteraciones en los tejidos blandos.

Los incisivos
Los incisivos son los primeros dientes que vemos cuando levantamos el belfo a un caballo. Son 12 (6 en el maxilar y 6 en la mandíbula) en el adulto. En los potros, las primeras piezas de leche que aparecen son los incisivos centrales, que lo hacen entre los 6 y 9 días del nacimiento. Los medios aparecerán entre las 6 y 9 semanas y los extremos entre los 6 y 9 meses. Estos dientes se cambiarán por piezas definitivas a partir de los dos años y medio, cuando los dientes definitivos estén formados (a partir de un botón germinal) y empiecen a empujar a las raíces de las piezas de leche. Éstas piezas primitivas se quedan sin aporte de sangre, se “mueren” y acaban cayendo, dejando su hueco a los dientes definitivos.

La disposición de los incisivos varía en función de que estén ubicados en la maxila o en la mandíbula. Existen diversos tipos: incisivos en ‘sonrisa’, en ‘ceño’, en ‘diagonal’, en ‘escalera’, ‘picón’o ‘belfo’.

Una vez se ha producido el cambio, las piezas definitivas emergen durante toda la vida del caballo (2-3 milímetros al año) y por los movimientos de la masticación los dientes se van desgastando al rozar entre sí sus superficies de contacto formando ángulos de contacto y patrones de desgaste característicos que nos ayudarán a determinar la edad del caballo. En total, un caballo desarrollará 12 incisivos (6 en la arcada superior y 6 en la inferior), pero no siempre es así, pues podemos encontrar caballos con menos incisivos, lo que se denomina Oligodoncia, y caballos con más piezas, lo que se conoce como Polidoncia.

Incisivos en ‘sonrisa’
Las piezas del caballo forman una curvatura ventral donde los bordes externos de los extremos inferiores son más largos que los de los superiores. Aunque esto parece un juego de palabras es sencillo porque puede aparecer de forma natural; secundario a un patrón anormal de masticación debido a una mala alineación de los molares; o por la retención de los extremos superiores de leche, lo que ha impedido el desarrollo normal de los permanentes. Esta disposición puede inhibir el movimiento lateral de la mandíbula y en algunos casos es necesario realinear los incisivos (se cortan).

Incisivos en ‘ceño’
Es justo el caso inverso al anterior. Observamos que forman una curvatura dorsal, donde los bordes externos de los extremos superiores son más largos que los de los inferiores.

Al igual que antes, esto puede aparecer de forma natural; secundario a un patrón anormal de masticación debido a una mala alineación de los molares; y por la retención de extremos inferiores de leche, lo que ha impedido el desarrollo normal de los permanentes. También en este caso se puede inhibir el movimiento lateral de la mandíbula y, en algunos casos, es necesario realinear.

Incisivos en ‘diagonal’
Esta disposición forma una línea diagonal, donde los incisivos superiores de un lado de la boca son más largos que los de la parte simétrica y en los inferiores ocurre al revés. Puede aparecer de diversas formas: secundario a un patrón anormal de masticación debido a una mala alineación de los molares o por la ausencia de piezas.

Es casi seguro que esta disposición impide el movimiento lateral de la mandíbula, lo que explica que los caballos con este problema sólo utilizan un lado para masticar. En la mayoría de los casos es absolutamente necesario realinear los incisivos para recuperar la masticación por ambos lados.

Incisivos en ‘escalera’
En este caso faltan incisivos y donde debería haber un hueco, lo que vemos es la pieza opuesta de mayor tamaño. Puede aparecer por la ausencia de piezas y también esta disposición impide el movimiento lateral de la mandíbula. Los caballos con este problema mastican con gran dificultad. En este caso es absolutamente necesario realinear los incisivos para recuperar el movimiento lateral y, con ello, la masticación.
‘Picón’
Si observamos al caballo de lado veremos como los incisivos superiores sobresalen sobre los inferiores. Parece el pico de un loro, por eso se les llama picones. Puede aparecer en los caballos de forma natural o secundario a una mala alineación de los molares con formación de ganchos (este punto se verá más desarrollado en las alteraciones de los molares). Algunos autores incluso dicen que éste es un problema frecuente cuando la lactación ha sido de duración superior a 6 meses. Es necesario el equilibrado de las muelas y la realineación de los incisivos.

‘Belfo’
Es el caso contrario al anterior. Si observamos al caballo de lado veremos como los incisivos inferiores sobresalen sobre los superiores. Parece la boca de un simio, por lo que también se le llama boca de mono. Puede aparecer en los caballos de forma natural o secundario a una mala alineación de los molares con formación de ganchos. Algunos autores incluso dicen que éste es un problema frecuente cuando la lactación ha sido de duración superior a 6 meses. También es necesario el equilibrado de las muelas y la realineación de los incisivos.

Existen otras anormalidades en la boca del caballo que afectan a las piezas por separado y no a toda la mandíbula. Éstas son el desgaste natural, las caries o el sarro.

Desgaste irregular
Los incisivos aparecen con una superficie erosionada en alguna de sus caras. Esto se debe a vicios de establo. Si el caballo, por aburrimiento, empieza a morder los barrotes, el bebedero o cualquier cosa que le parezca apetecible y a frotar sus dientes contra ellos, al cabo del tiempo veremos la marca de estas superficies en los dientes.

El caso extremo son los caballos que se apoyan contra cualquier superficie y tragan aire. La mayoría de ellos tienen las coronas de los dientes reducidas a menos de la mitad.

Sarro y caries
Otros procesos que afectan directamente a las piezas son las caries o el sarro. Aunque la caries no es un proceso demasiado frecuente, también existe en los caballos. Puede acabar con la pérdida de la pieza. Se define como una destrucción más o menos extensa de la parte dura de las piezas dentarias (esmalte) formándose una cavidad que avanza hacia el interior (pulpa). Se debe a la acción destructora de un ácido producido por bacterias. Estas bacterias forman la llamada placa bacteriana y son capaces de transformar los hidratos de carbono de los alimentos en ácidos que son los que van a ir desmineralizando poco a poco los dientes
El sarro es una acumulación de sales de material cálcico que se adhiere a los dientes, apareciendo estos de un color amarillento-verduzco. Se forma por calcificación de la placa bacteriana. Al eliminarlo evitaremos la aparición de la enfermedad periodontal. En algunos casos el sarro aparece de color marrón muy oscuro, casi negro y esto se debe a otro vicio de establo: el caballo come su estiércol. Son muy característicos los dientes negros
¿Te ha parecido interesante esta noticia?   Si (0)   No(0)
11/21
Comparte esta noticia  Compartir en Wikio Compartir en Del.icio.us Compartir en Digg Compartir en Technorati Compartir en Yahoo Compartir en Google Bookmarks Compartir en Fresqui Compartir en MySpace Compartir en Meneame compartir en Tuenti Compartir en Facebook compartir en Twitter

Comenta esta noticia



Normas de uso
  • Esta es la opinión de los internautas, no de TrofeoCaballo.com
  • No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
  • La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.
  • Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.