Habría que remontarse a mediados de siglo XVIII para encontrar los cimientos de las líneas clásicas del caballo lipizano, la principal raza equina de Austria. Resulta que de los cinco destacados sementales que se escogieron para llevar a cabo semejante tarea, tres tenían ascendencia española y los otros, sangre napolitana. En total, se crearon 18 familias de hembras clásicas, de las cuales 15 se mantienen hoy día. El actual director de esta institución, Werner Pohl, define a este singular caballo como un animal “longevo, de desarrollo tardío”. Unido a España por la presencia de la Real Escuela de Arte Ecuestre, es, indefectiblemente, una de las personas que mejor conoce el modelo de equitación tradicional.

¿Cuál es el funcionamiento de la Escuela Española de Equitación de Viena?
La Escuela Española de Equitación es una institución privada desde el año 2001, cuando el Estado puso el centro ecuestre en manos de una empresa de la República Austriaca. Durante ocho años estará recibiendo subvenciones estatales y a partir de entonces deberá autofinanciarse. Para ello, la Escuela cuenta con varias fuentes de ingresos: la yeguada estatal, una explotación ganadera situada en Piber y que tiene una doble función. Por una parte, aporta anualmente sementales a la Escuela para el espectáculo, y por otra, la venta directa de ganado, como hace cualquier ganadero. Otra fuente de ingresos son las visitas diarias a los entrenamientos y al espectáculo, que se celebra los domingos. Pero además, la institución cuenta con un bosque donde existe una industria maderera y patrimonio cultural para alquilar, como los castillos.

¿Cómo se desarrolla la actividad ecuestre de la Escuela de Equitación?
La Escuela sigue desde hace cuatrocientos años de un modo pragmático y fiel las clásicas normas de la equitación tradicional. Esto es, el entrenamiento sistemático del caballo a partir de sus cualidades naturales con una meta clara: la Alta Escuela. Existen estabulados 74 caballos, todos ellos sementales lipizanos; hay tres jefes de jinetes, seis jinetes, cinco asistentes de jinetes y cinco alumnos. El principio de la formación es doble: por un lado, está orientada a perfeccionar los conocimientos de equitación tradicional, y por otro, la dirigida al asistente de jinete. Éste recibe un potro y debe ser capaz de domarlo para el espectáculo. El caballo lo recibe con tres años y medio y está cuatro o cinco años trabajando con él. Hasta los nueve años el caballo no está listo. Desde que un alumno es admitido en la Escuela hasta que es considerado jinete pasan aproximadamente nueve años.

Así es difícil que se ‘rompa’ un caballo por exceso de trabajo. ¿Cuál es la esperanza de vida de un caballo lipizano?
Nuestros caballos están activos hasta pasados los veinticinco años de edad. Una vez alcanzado este punto, son devueltos a la Yeguada de Piber, donde quedan en libertad pastando en las praderas y cubriendo yeguas para dar continuidad a la línea de cría de la ganadería, que es de donde la Escuela adquiere los ejemplares del espectáculo.

Eso es todo un logro, si se tiene en cuenta al esfuerzo físico que es sometido un animal de estas características. ¿Cuál es, a su modo de ver, el secreto de esta longevidad?
El caballo lipizano es, por naturaleza, un animal de desarrollo tardío y muy longevo.

Pero también influirán aspectos como la dosificación del trabajo... La paciencia.
Por supuesto.
Se puede decir que ustedes los austriacos están ‘hermanados’ con nosotros los españoles gracias a que miembros de este país forman parte del Comité de Honor de la Escuela Española de Equitación de Viena, como es el caso de Álvaro Domecq Romero. ¿Qué destaca de este jinete y ganadero jerezano?
Yo le tengo una estima extraordinaria a Álvaro Domecq, tanto por sus acervo cultural del mundo del caballo como por su doma y enseñanza. Álvaro Domecq se preocupa por mantener intacta la tradición de la equitación antigua y eso es muy importante, al menos para la Escuela de Viena. Nosotros somos fieles a este principio: es esencial combinar la morfología del animal con su funcionalidad.
n ¿Y del coronel Alois Podhajsky?Alois Podhajsky ha sido una de las personas más importantes en la historia de la Escuela Española de Equitación de Viena. Él se empeñó durante años en que el patrimonio de la Escuela perdurara durante la II Guerra Mundial y después de ella.

Díganos, ¿cómo se vive la equitación Austria?
En mi país existen aproximadamente 75.000 caballos y la cifra no hace más que aumentar, afortunadamente. Se ha notado un fuerte incremento en la cantidad y, sobre todo, en la calidad. Esto es lo más importante. Pero paradójicamente, Austria no es una nación fuerte en Doma Clásica o Alta Escuela, como podría parecer en un principio por la presencia de la Escuela de Equitación. La disciplina que caracteriza a este país es Enganches, en la que estamos a la cabeza mundial. En lo que se refiere a equitación, Austria es consciente de que es un país pequeño, aunque existen muy buenos jinetes de Saltos.

Pronto se cumplirán 425 años de existencia de la institución austriaca, ¿tiene pensado hacer alguna actividad extraordinaria para celebrarlo?
Una de las actividades de la Escuela Española de Equitación son los espectáculos en el extranjero. Por supuesto, que para celebrar este aniversario se han pensado determinadas actividades en este sentido. Una de ellas es traer la Escuela a España, concretamente a Madrid, y se hará en este año 2004, concretamente en noviembre, aunque aún no se sabe el lugar. Además, aprovecharemos esta visita para que se reúna el Comité de Honor de la Escuela, en el que como hemos señalado anteriormente existen miembros españoles. De hecho, está presidido por el Rey Don Juan Carlos, así es que a mí me gustaría que esta reunión fuera en La Zarzuela, aunque está claro que es una cuestión que está por concretar. Nosotros nos sentimos muy unidos a España porque además el Gobierno español nos concedió la medalla de Isabel la Católica.