Hemeroteca :: 01/12/2006
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Razas
Última actualización 01/12/2006@00:00:00 GMT+1
El censo de Hannoverianos arroja las siguientes cifras: 20.000 yeguas en producción y cerca de 500 sementales aprobados. Con estos
datos no hay que engañarse: el Hannoveriano es, probablemente,
el mejor caballo de deporte del mundo
He aquí un caballo que hoy en día simboliza una de las razas más atléticas en el mundo de la hípica, el hannoveriano. Sin temor al error, se puede decir que es una casta de élite gracias a una minuciosa selección paulatina. Fruto de tanta clasificación, han salido unas auténticas máquinas hannoverianas, entre las que se encuentran tanto caballos de Salto como de Doma y Completo. Su nombre simboliza exquisitez, elegancia y clase. Un buen símbolo del progreso en los deportes ecuestres.

Un caballo de perfecto acabado, sin duda alguna. Además, esta selección se ha estado realizando mayoritariamente con los sementales, pero ahora también empiezan a controlar más a las yeguas. Con todo, no es de extrañar que se haya convertido en la raza más apreciada en las competiciones deportivas. Es tan versátil, que se adapta a cualquier tipo de uso. Si a esto le unimos su carácter dócil y tranquilo, el producto resultante lo convierte en un animal muy
deseado. Todavía en España, es un capricho al alcance de unos pocos, pero los tiempos están cambiando…

Con raíces en el medievo
Si hemos de buscar los orígenes del caballo hannoveriano, deberemos acudir a la Edad Media, concretamente a los caballos que se empleaban para la guerra. En sus inicios, esta raza se destinaba para los regimientos de caballería. Fue la realeza inglesa la que prestó especial interés por este equino, especialmente Jorge II.

El caballo blanco de Hannover, que aparecen en el escudo del elector Ernest Augustus y los famosos Hannoverianos reales Palominos, con sus crines y cola color crema, se criaban por orden de la electora Sofía, en la Residencia Real de Herrenhausen. Estos pequeños caballos de diligencia fueron usados en las procesiones reales británicas desde el reinado de Jorge I a Jorge V...

En el año 1735 se fundó el primer centro de cría estatal en Alemania. La yeguada de Celle, creada por el rey de Inglaterra, quiso “afianzar” un grupo de sementales para obtener caballos agrícolas adaptados a todo tipo de usos. Esta ganadería comenzó con caballos de raza Holstein, antiguos descendientes de las yeguas nativas de sangre oriental, principalmente española e italiana. Gracias a su gran potencia, estos animales eran usados como caballos de carruaje.

La influencia purasangre
A mediados del siglo XIX el aumento de la influencia purasangre (35%) redundó en un caballo demasiado ligero para el trabajo agrícola, por lo que se intentó estandarizar la producción de un tipo más pesado, utilizando las líneas autóctonas de la raza. Durante la I Guerra Mundial, Celle poseía 350 sementales, y hacia 1924 el número había aumentado a 500. Para alojar a todos estos caballos se utilizó otra yeguada en Osnabrück, Eversburg, y estos 100 sementales resultaron un poderoso incentivo para la cría de Hannoverianos en esta región. Esta yeguada siguió funcionando hasta 1961.

Estos caballos alemanes se cruzaron con pura sangre ingleses, sobre todo con Yorkshires y Bayos de Cleveland. El resultado fue un caballo que lo mismo se utilizaba para la monta que para los carruajes y las labores de campo. Esto es, el sueño de cualquier amante de los animales. La polivalencia era uno de los principales requisitos para aumentar su funcionalidad.

Cuando concluyó 1945, acabada la Segunda Guerra Mundial, la demanda de caballos con fines deportivos y de recreo aumentó. La caballería como arma de guerra estaba fuera de uso y el patrimonio ecuestre de un país derrotado necesitaba otros usos. De ahí que a esta raza se le confiriera mayor ligereza cruzándolo nuevamente con otros sementales de pura sangre inglés, con árabes y Trakehners. Había que aligerar la raza, mantener la fuerza; pero aligerar el peso, para incrementar la velocidad.

Orgullo de Alemania
En los últimos Juegos Ecuestres Mundiales de Aachen ha quedado muy claro. Los caballos son un símbolo y una industria para Alemania. Si comparásemos al hannoveriano con un artilugio, se diría que es potente, veloz, de sangre caliente, de proporciones correctas, de gran impulsión, elegancia natural y movimientos elásticos.

Alemania fue siempre cuna de grandes caballos para el deporte; de cada región prácticamente, los aficionados al caballo germanos han sabido sacarle todo el jugo al animal creando, además del hannoveriano, el westfaliano o el oldenburgo. Pero el hannoveriano es distinto a estos dos: no hay que ser un lince para saber que proviene del norte de Alemania, de la región de Baja-Sajonia. Allí, antaño, existió una floreciente industria de crianza y reproducción de caballos.

El hannoveriano tiene por naturaleza la impulsión y la ligereza, la elasticidad para el trote, el ritmo y la cadencia, lo que ha hecho posible su éxito en las competiciones y el de sus programas de selección. Ahí están las 13 medallas de los juegos olímpicos de Barcelona, o el oro y los dos bronces en doma y saltos en los juegos olímpicos de Seúl.

Para determinar cuál es la clave del éxito del hannoveriano, orgullo de los alemanes, hay que indagar en los meticulosos programas de selección de este caballo, que incluye a sementales y hembras. Los futuros sementales pasan un riguroso proceso que empieza con la valoración de los movimientos, su morfología o la capacidad para el salto.

La parte principal de su cuerpo suele ser rectangular y no cuadrada, con todas sus partes armoniosamente integradas. Su cabeza ha de ser noble, bien engarzada con el cuello, con unos ojos expresivos y bien situados. Una espalda fuerte. Las extremidades deben ser proporcionadas y largas, con unas patas rectas. En general, un caballo bien definido, angulado, fuerte y sobre todo proporcionado.

La estampa del hannoveriano ha variado con los años para dejar de ser el caballo excesivamente robusto que era. En los saltos o en la doma, las razas germánicas, pero sobre todo el hannoveriano, han copado los mejores resultados. Y no es de extrañar que con la producción anual, 8.000 potros de esta raza, salga algún campeón.

Cría y reproducción
Hay una palabra que resume todo el proceso: Selección. Pocas cosas se dejan a la suerte dentro de la raza. El título de semental hannoveriano del año es importantísimo y muy difícil de conseguir, no sólo por la cantidad de sementales buenos que hay sino por las grandes exigencias que se piden para ganarlo.

Este año en Verden, este honor ha recaído en el semental ‘For Pleasure’, que fue presentado en la ceremonia por su actual jinete Marcus Ehning. ‘For Pleasure’ fue medalla de oro por equipos con Alemania en Atlanta y en Sydney en salto de obstáculos. Este semental de 14 años alazán es hijo del SF ‘Furioso II’ y su madre es ‘Gargantin’ (‘Grannus’-‘Granit’). ‘Furioso II’ es, como todo el mundo sabe, hijo del purasangre más famoso en la cría de salto, ‘Furioso’, y su madre es ‘Dame de Ranville’, por ‘Talismán’.

Por otro lado, hay que destacar también al semental Hannoveriano ‘Brentano II’, que fue nombrado semental del año 2003 en Hannover. Este caballo nació en 1983, fue criado por Max Schultz-Stellenfleth y está emparentado con ‘Beauvalais’ de Beatriz Ferrer Salat, el mejor caballo que ha representado a España en todos los tiempos. El origen de ‘Brentano II’ es de lo mejor para doma, pues su padre es ‘Bolero’ (‘Black Sky XX’ y ‘Baronese’, por ‘Blee’) y su madre ‘Gloke’, por ‘Grande’ y ‘Ferberl’, por ‘Ferdinad’. Aquí ningún paso es gratuito. Al final, un caballo hannoveriano es un curioso híbrido entre una máquina potente y a la vez delicada. Su existencia no se debe a la casualidad sino a una cuidada selección que lleva décadas e incluso siglos de trabajo y control. Sin embargo, ¿cómo se llega a conseguir que no solamente uno de los componentes de esta raza sea excepcional sino que haya muchos entre los primeros de las listas de salto o doma?
Todos los caballos que quieran ser sementales, primero serán seleccionados por especialistas en la raza Hannoveriana, que les analizan y valoran según la carta donde se recogen los datos de sus ascendientes. Después se les hace un test cuando tengan dos años y medio. Se les presentará de la mano para evaluar sus movimientos, la perfección morfológica y el poder en el salto sobre obstáculos en libertad. Posteriormente, los sementales pasan a un examen con jinete, en el cual se examina el valor para el salto y la doma, aparte de su carácter, su inteligencia, su temperamento o la facilidad que ofrece al manejo.

Las yeguas, también a examen
Igual de importante es la selección de las madres. Las yeguas pasan a los tres años su primer test, con presentación de la mano y del que depende su inclusión en el libro de yeguas. Después, tras un minucioso examen veterinario, se observa y valora su fecundidad con el primer potro. Aparte de todas las pruebas que tengan que hacer, otra cosa muy importante son los Campeonatos Federales de Alemania, a los que asisten entre 3 y 6 años. Allí se mide cada año la mejor producción de la cría alemana. Las pruebas de selección son uno de los mejores momentos para los aficionados que acuden a Verden.
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