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Juegos Ecuestres Mundiales
Aachen, capital mundial del caballo
Última actualización 01/11/2006@00:00:00 GMT+1
La nueva canciller alemana, Angela Merkel, se tomó el mundial ecuestre
como un asunto de vital importancia en su agenda. Animó a sus jinetes
y apoyó con su presencia el espectáculo. Por algo el país teutónico
ha liderado, una vez más, el medallero WEG
Que la inmigración, las reformas de los estatutos o el envío de tropas humanitarias a países que salen de horribles guerras sean diferentes asuntos de estado son hechos que tienen su lógica. Pero lo realmente sorprendente, al menos en nuestro país, es que la final de unos Juegos Ecuestres Mundiales se sitúe como asunto de vital importancia en la agenda de la nueva canciller alemana, Angela Merkel, que presidió entusiasmada la espectacular prueba de rotación de caballos y jinetes en el Campeonato del Mundo de Salto, celebrado en su país el pasado 3 de septiembre.
Hípica, baloncesto y fútbol
¿Se imaginan al presidente Zapatero o, en su día, al ex presidente Aznar siguiendo y aplaudiendo en Jerez a nuestros jinetes? En realidad, ha sido igual de penoso que la ausencia de autoridades en el inesperado y repentino título mundial de Baloncesto. Lo que ocurre es que en Alemania la hípica y todo lo que ello conlleva es un deporte nacional, es un orgullo nacional. Forma parte de la cultura de aquel país y el caballo es prácticamente un animal sagrado. Vamos, algo parecido a lo que aquí ocurre con el fútbol.
Alemania, líder del medallero
Con este antecedente no es de extrañar que Alemania haya encabezado una vez más el medallero de unos Juegos Ecuestres Mundiales. Lo logró en Estocolmo (1990), en La Haya (1994), en Roma (1998), en Jerez (2002) y ahora en su propia casa, Aachen (2006). Y en casa lo ha hecho con un total de seis medallas de oro, una de plata y cuatro de bronce, seguida muy de lejos por Estados Unidos, con dos de oro, cuatro de plata y tres de bronce, y de Holanda, que ha ocupado el tercer lugar del medallero con dos medallas de oro, tres de plata y una de bronce.
Holanda ha recuperado este año la hegemonía que había perdido hace unos años, cuando se vio sometida a un relevo generacional de jinetes y caballos. Es, justamente, lo que le está pasando ahora a España en la disciplina de Doma Clásica. Esto, obviamente, no le ocurre a Alemania, un país donde aparecen caballos como rosquillas y donde nunca, nunca, habrá problemas de carencias de caballos ni de jinetes.
España, gracias a la medalla de oro conseguida por el catalán Miquel Vila en Raid, logró ocupar la octava posición en el medallero alemán de un total de quince naciones que han conseguido puntuar. No es un mal dato si se tiene en cuenta la breve experiencia deportiva ecuestre de nuestro país y, lo más importante, las importantes lagunas y carencias en cuestiones de cría de caballos de deporte.
Lo que ha quedado bastante claro a estas alturas de la historia de los Juegos Ecuestres Mundiales, que acaba de celebrar su quinta edición, es que teniendo los deberes hechos, es difícil alejarse del podio. Basta como ejemplos Alemania, Estados Unidos, Holanda o Francia. Sorprende desde luego la ausencia sueca en el podio, que no ha conseguido destacar en ni una sola disciplina ecuestre, como hiciera en Jerez. Te esperamos Kentucky.