Hemeroteca :: 01/09/2006
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Veterinaria
Última actualización 01/09/2006@00:00:00 GMT+1
Expertos veterinarios e investigadores han encontrado nuevas soluciones a las lesiones de tendones y ligamentos, un viejo problema que parecía no tener cura. El uso concentrado de plaquetas parece ser la panacea a la debilidad del “talón de Aquiles
Las cojeras son un problema frecuente en caballos. Cuando un caballo presenta cojera en una o varias de sus extremidades, por lo general, indica que existe un proceso (enfermedad) doloroso que produce dicha alteración. Sin embargo, algunos trastornos de tipo nervioso (debilidad, falta de coordinación) o alteraciones mecánicas que no producen dolor, pero que alteran el movimiento (normal) del animal, pueden ser confundidos con enfermedades músculo-esqueléticas que propiamente producen cojera.

Existen varias enfermedades músculo-esqueléticas que causan cojera y pueden llegar a ser tan severas y frustrantes que pueden obligar el retiro temprano de un excelente caballo deportivo e incluso su eutanasia. De manera general, estas afecciones pueden ser divididas en agudas y crónicas. Las lesiones crónicas degenerativas de tendones (tendinopatía) y ligamentos (desmopatía) en el caballo son un problema muy frecuente y pueden llegar a producir cojera evidente. Es necesario aclarar que en muchas ocasiones algunas lesiones de estas estructuras que suelen aparecer de manera aguda, en realidad hacen parte de un proceso en el que el tendón o ligamento estaban previamente afectados por un proceso degenerativo.

En el caballo, los tendones y ligamentos más afectados son los flexores digitales (superficial y profundo) de las extremidades y los ligamentos suspensorios del menudillo. En este artículo se presentan de manera resumida los mecanismos que pueden desencadenar una lesión crónica de los tendones o ligamentos y las posibles opciones terapéuticas regenerativas que podrían ser usadas con éxito en esta clase de problemas. Sin embargo, es necesario hacer un breve repaso anatómico para conocer mejor cuáles son las principales estructuras comprometidas en el caballo.

Anatomía
Durante su evolución, a lo largo de millones de años, el caballo desarrolló un aparato músculo-esquelético altamente especializado, que le permitiera escapar de los depredadores a una alta velocidad y con un bajo coste de energía. Además, lo dotó de potentes ligamentos que le permiten descansar (e incluso dormir) de pie. Cuando se compara anatómicamente al equino con otros cuadrúpedos e incluso con el ser humano se puede observar que el caballo apoya el peso de su cuerpo sobre el tercer dedo.

La anatomía de las regiones dístales de las extremidades el equino (del carpo hacia abajo en las extremidades anteriores y del corvejón hacia abajo en las posteriores) es muy similar. La base ósea sobre la que están sustentados los tendones y ligamentos de las extremidades del caballo son el tercer metacarpiano en las extremidades anteriores (tercer metatarsiano en las posteriores) y los huesos rudimentario. El tercer metacarpiano (metatarsiano) es seguido por tres falanges, primera segunda y tercera falange o tejuelo. Sobre la cara posterior de los huesos transcurre el cuerpo de los tendones flexores digitales superficial y profundo. Contiguamente, se encuentra el ligamento suspensorio del menudillo. Esta última estructura nace en la cara posterior del tercer metacarpiano (metatarsiano) entre ambos huesos rudimentarios. El ligamento suspensorio está dividido básicamente en origen, cuerpo y ramas. Ambos tendones flexores se desprenden de músculos que se originan más arriba del carpo o del tarso. La cara dorsal de las cañas (metacarpianos y metatarsianos) está recubierta por piel y por los tendones extensores. En algunas regiones de las extremidades en las que existe mucha movilidad, tales como las articulaciones del menudillo, los tendones flexores han desarrollado unas bolsas o vainas que permiten un movimiento más eficiente, ya que actúan como una polea de deslizamiento (Fig 1).

Enfermedades de los tendones y ligamentos
Por su anatomía, el caballo puede sufrir afecciones de ambos tendones flexores y del ligamento suspensorio. Las lesiones crónicas degenerativas de los tendones son conocidas como tendinopatías. El tendón flexor digital superficial es la estructura más frecuentemente afectada, aunque el tendón flexor digital profundo puede verse comprometido. Ocasionalmente, ambos tendones pueden estar afectados al mismo tiempo. La región anatómica en la que se observan las tendinopatías más frecuentemente es en el tercio medio de la caña (vientre de salmón –vowed tendon-) (Fig 2). Las lesiones crónicas degenerativas de los ligamentos son denominadas desmopatías. El ligamento suspensorio puede ser afectado, ya sea en su origen, cuerpo o en sus ramas.

Las enfermedades crónicas degenerativas de los tendones y ligamentos se pueden originar por diversas causas, las cuales no están muy bien entendidas. Factores tales como la vejez, una mala conformación física, entrenar a los caballos de manera inadecuada, sobre-ejercitar a potros inmaduros o no propiciar un adecuado tiempo de reposo entre cada entrenamiento o competición, pueden ser desencadenantes de este tipo de problemas.

Cuando se desencadena una lesión tendinosa o ligamentosa por medio de los factores anteriormente expuestos, se produce un cuadro degenerativo de estos tejidos; los cuales están conformados microscópicamente por células muy especializadas denominadas tenocitos (tendones) o fibroblastos (ligamentos). Estas células producen una matriz a su alrededor conformada por una proteína fibrosa de altísima resistencia llamada colágeno. Estas células se comunican entre sí por medio de sustancias conocidas como citocinas y factores de crecimiento. En condiciones normales siempre destruyen matriz vieja o desgastada y producen una nueva de mayor calidad. Durante las enfermedades degenerativas se produce la muerte de éstas células, por lo que no se puede generar una matriz adecuada.

Cuando se produce una afección en un tendón o ligamento, estas estructuras pierden su resistencia y nunca vuelven a recuperarla completamente. Así, con mayor ejercicio y con poco descanso, el tendón o ligamento no podrán recuperarse adecuadamente y el caballo será más propenso a sufrir una lesión nuevamente. Es importante saber que las lesiones degenerativas de los tendones y ligamentos en el caballo son iguales que en los seres humanos. Sin embargo, en el hombre son afectados el tendón de Aquiles y el manguito rotador del hombro. De esta manera, el conocimiento del comportamiento de las lesiones de tendones y ligamentos en el caballo es también de utilidad en medicina humana.

Antes del tratamiento, un buen diagnóstico
El uso de la ecografía ha permitido reconocer de una manera más efectiva las lesiones músculo-esqueléticas en el caballo. Con la ecografía no sólo se puede establecer el sitio exacto y el tamaño de la lesión, sino también conocer la evolución de la misma y su respuesta al tratamiento (Fig 3).

Tratamiento clásico
Las tendiopatías y desmopatías del caballo han sido manejadas básicamente con tratamientos sintomáticos que tienen por objetivo disminuir el dolor y la inflamación local. Los anti-inflamatorios no esteroidales del tipo fenilbutazona, la hidroterapia y el reposo han formado parte del tratamiento clásico. En muchas ocasiones los caballos aparentemente se pueden recuperar de una lesión, pero cuando inician su entrenamiento pueden recaer nuevamente. Cuando un paciente llega a este punto, se han propuesto otras medidas más radicales como la cauterización, la inyección intralesional de sustancias irritantes, la eliminación quirúrgica de la tensión del tendón flexor digital superficial o la realización de múltiples incisiones o microperforaciones en las estructuras comprometidas. Por desgracia el resultado final de todos estos tratamientos es una estructura cada vez más débil y propensa a nuevos episodios de la enfermedad.

La era de la terapia regenerativa
Todas las frustraciones que han desencadenado las tendinopatías y desmopatías en el caballo y, principalmente en los deportistas humanos, han sido una motivación importante para desarrollar tratamientos que permitan la regeneración de las estructuras afectadas y no la reparación con tejido cicatricial de mala calidad, que es lo que sucede habitualmente. Hasta el momento se han propuesto dos enfoques terapéuticos básicos, la utilización de células madre, el uso de factores de crecimiento o la combinación de ambos.

El grupo de investigación de los autores, en la Universidad Autónoma de Barcelona, conduce una investigación sobre el uso de concentrados autólogos (del mismo paciente) de plaquetas (plasma rico en plaquetas –PRP-) en caballos con tendinopatías y desmopatías. Las plaquetas son una fuente natural de diversas citocinas y factores de crecimiento que podrían promover la reparación de los tendones y ligamentos y favorecer la supervivencia de las células que residen en estos tejidos. De esta manera, con sangre del mismo paciente y bajo un riguroso procedimiento aséptico (libre de contaminación con bacterias), se concentran sus propias plaquetas del paciente y luego son inyectadas en el sitio donde se presenta la lesión tendinosa o ligamentosa (Fig 4). Los resultados obtenidos hasta el momento son esperanzadores y muchos caballos con lesiones tendinosas serias han regresado a su nivel de entrenamiento y competencia normales en un tiempo menor (4 meses) que los caballos tratados de manera clásica (6-8 meses).

El reposo y ejercicio controlado, esencial
Es importante aclarar que los caballos con tendinopatías y desmopatías, independiente del tipo de tratamiento empleado, deberán estar en reposo y ser sometidos a un programa de ejercicio gradual y progresivo que permita la recuperación natural de las estructuras afectadas. Por regla general, una lesión tendinosa o ligamentosa requiere de un periodo mínimo de 4 meses para una adecuada cicatrización. Es necesario aclarar que la reparación de estas lesiones toma su tiempo y aunque un caballo que haya sufrido una lesión tendinosa o ligamentosa grave y que haya mejorado clínicamente en menos del tiempo previsto, no deberá regresar al entrenamiento, sino hasta después de los 4 meses.

Conclusión
El objetivo de este artículo ha sido actualizar a los lectores y concienciarlos sobre la importancia de las lesiones de los tendones y ligamentos en el caballo. Los propietarios deberán por una parte saber que estas lesiones, al ser degenerativas, no tienen cura. Por otra parte, deberán ser cada vez más exigentes en cuanto a la búsqueda de las mejores opciones terapéuticas para sus caballos. También, deberán ser conscientes de que no existe un tratamiento milagroso y que el reposo y un buen programa de ejercicio controlado son vitales para que cualquier tratamiento, especialmente de tipo regenerativo, pueda actuar.
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