Hemeroteca :: 01/09/2006
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Opinión/Firmas

Pie a tierra

Fernando ESCRIBANO
Última actualización 01/09/2006@00:00:00 GMT+1
Cada año, la celebración del Campeonato de España de Ponis constituye todo un acontecimiento. Bien es verdad que para el Comité Organizador supone un esfuerzo considerable, y hay pocos enclaves que posean las instalaciones que requiere una competición de este calibre. Todo un desafío para cualquier profesional que debe hacer gala de una paciencia digna del Santo Job. Porque si lidiar con tiernos infantes y díscolos adolescentes es difícil, lo peor en ocasiones son sus benditos progenitores. Se encuentra uno de todo: está el padre-Juez, el padre-Profesor, el padre-Organizador...es como si algunos no soportaran no ser los protagonistas. Estoy seguro de que si no les diera vergüenza, les gustaría salir a pista para demostrar que sólo ellos están en posesión de la verdad. Pero lo cierto y triste es que muchas veces son los chicos quienes sienten vergüenza por el comportamiento de sus padres. Si toda va bien, no hay problema, pero en cuanto las cosas se tuercen... Como todos, soy consciente de que son los padres quienes mayoritariamente corren con los gastos de este circo, pero lamentablemente para muchos, la competición hípica es uno de esos casos en los que el cliente no siempre tiene la razón.

En esta última edición del Campeonato de España, como en todas, han surgido problemas, y no pocas complicaciones. Para empezar, los reglamentos son obsoletos y de difícil interpretación y aplicación. Las composiciones de los equipos se han alterado arbitrariamente, en el último momento y sin avisar a los afectados. Por lo general, se exige un rigor a los participantes que no se corresponde con lo meticuloso que debieran ser los demás... Con todo, el compromiso se ha saldado con éxito, especialmente por el buen ambiente que se ha vivido durante casi una semana de competiciones. Ha habido un público muy numeroso que ha animado sin cesar a sus favoritos, ha vibrado con cada recorrido. En definitiva, se ha vivido una gran fiesta del Poni. Y así es, a mi juicio, como debe ser. Los chicos deben salir más a jugar que a dejarse la piel en la pista (muchos de ellos tienen tanta presión encima que desean que aquello termine lo antes posible, sin disfrutar con lo que están haciendo).

También han existido momentos emotivos, como el homenaje de despedida a ‘Mini Moss’, un poni que ha participado en todos los Campeonatos de España y en Poni Club de España, y en casi todos ha estado en las pruebas finales. Ha sido el poni con el que todos los alumnos del Poni Club de La Moraleja han empezado a competir. Su primera amazona fue Cristina Oria, hace ya nada menos que 18 años. Pero dejando la nostalgia a un lado, creo que por muy difíciles que se pongan las cosas, la renovación generacional está asegurada. En este Campeonato, apellidos como Martínez de Vallejo, Matute, Álvarez o Aguirre, se han renovado con una pátina de oro. Sin duda, es una puerta abierta al optimismo, tal vez a un futuro mejor.
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