Turismo ecuestre
Última actualización 01/07/2006@00:00:00 GMT+1
Ya está aquí el verano y es probable que se encuentre inmerso en la duda de siempre: ¿playa o montaña? Trofeo Caballo apuesta por la segunda opción con cuatro ofertas de vértigo
Llega el verano. Por encima de la discusión entre mar y montaña, nuestro cuerpo pide una temperatura agradable. Nuestro caballo también necesita temperaturas agradables. Menos moscas, pastos verdes y la sensación de ser pioneros en zonas menos concurridas. La montaña es una buena opción para unas vacaciones a caballo.
En el aspecto físico, el turismo ecuestre nos ofrece un punto de esfuerzo que cualquier aficionado al deporte lo va a valorar muy positivamente.
Jinete y montura forman un tándem que va más allá de lo corporal y en el que la comunicación es constante, aunque apenas perceptible, por lo que disfrutar del paseo depende en gran medida de la relación que entre ellos se establezca.
El turismo ecuestre es toda una filosofía, y esta experiencia difícilmente explicable hay que vivirla; la naturaleza se vuelve más cercana y se observa todo con más detalle desde la privilegiada posición a lomos de un caballo. Manteniendo el ritmo que trazan los caminos, no hay prisa por llegar, la meta está esperando a cada paso y en cada recodo de la ruta. La montaña nos espera.
Picos de Europa
Por la España Verde
La Comarca de Liébana está de Año Jubilar, una razón más para acercarse a este rincón de los Picos de Europa. Atravesada por el río Deva y sus afluentes, es una zona montañosa que ha sabido mantenerse en estado puro, con una fauna y flora que con la llegada de los días cálidos cobra vida y se muestra en todo su esplendor.
El conjunto de municipios que integra la comarca tiene muchos denominadores comunes, aunque, por otro lado, son muy independientes y están orgullosos de sus diferencias. Potes, el más pequeño en dimensiones, es una confluencia de valles. Cabezón de Liébana, donde se encuentra el pico el Cornón de más de 2.000 m de altura, y otros 5 integran el conjunto.
Centro Ecuestre Aravalle ofrece excursiones que van desde paseos de una hora hasta salidas de 6 días por las montañas cántabras y palentinas. Andrea Zubillaga organiza unas rutas estupendas. Desde su llegada a Aravalle la emoción está garantizada. Para algunos, el momento más emocionante puede ser la visión de los valles desde Cahecho, conocido como el mirador de Liébana. Cruzando la Sierra de Peña Sagra llegaremos hasta lugares inolvidables, como el Refugio de los Cantos de la Borrica, después de galopar por los Sejos.
Llegar a Cervera de Pisuerga o al lago de Curavacas queda para siempre en nuestra retina. Pueblos como Dobres y puertos como Río Frío o Pineda demuestran como el caballo y el jinete deben complementarse…
Valles de Gredos
Cuando la montaña marca
En esta región castellana los centros ecuestres han recuperado con sus excursiones a caballo antiguos caminos, cañadas y veredas que parecían destinadas a perderse.
La sierra de Gredos domina el paisaje con el Almanzor como pico estrella y los valles del Tiétar y el Tormes como fronteras. Aunque son muchas las rutas ecuestres, las más transitadas son las que llevan hasta la Vera atravesando el Puerto del Pico o las que recorren los cordeles hacia el oeste, hacia Barco de Ávila y el mítico Puerto de Tornavacas.
Los que ya lo han probado saben que en esta zona no hay terreno fácil y que los "piornos" pueden hacer los caminos difíciles mientras que la altura, de más de 1.700 metros, pone a prueba la resistencia de los jinetes menos experimentados. Gredos es un lugar que aún tiene recuerdos del ganado que por allí pasaba en la época de la trashumancia. El tiempo parece no haber transcurrido en los pueblos que salpican el terreno, dominados por pequeñas iglesias parroquiales, como Horcajo de la Ribera, Navasequilla o La Lastra del Cano. Son pueblos en los que las gallinas andan sueltas, las mujeres mayores van vestidas de negro, las tertulias se hacen a la puerta de las casas, hay regatos de agua por las calles, fuentes de caño en las plazas...
Elena es la responsable de este gran proyecto. Muchos de los que se reían de ella cuando llegó a Hoyos del Espino, ahora la respetan… Su labor de recuperación de los caminos, siguiendo los consejos de algunos pastores no se ha reconocido suficientemente. De su mano, podemos disfrutar de estupendos platos de migas, torreznos de matanza y algún que otro plato de patatas revolconas que tienen sabor a turismo rural de verdad.
Equiberia ofrece excursiones de una semana y también de sólo el fin de semana. El circuito Valles de Gredos recorre esta serranía en su vertiente abulense con visitas a localidades medievales llenas de Historia e historias.
Lago de Sanabria y Sierra de la Culebra
Zamora en estado puro
En Zamora se encuentra el mayor lago natural de la Península, con más de 3 kilómetros de largo, 1,5 de ancho y 51 metros de profundidad. Aunque su origen es glaciar, existe una leyenda con versión propia: el lago fue el resultado de la maldición de un mendigo que buscó cobijo y al que se le cerraron todas las puertas. El mendigo inundó aquel pueblo que se le mostró hostil... y ahí sigue, bajo las aguas.
El Parque Natural del Lago de Sanabria se ofrece de diferente manera a la grupa de un caballo. Se trata de uno de esos lugares escondidos en el mapa de España, un paraje bellísimo aún por descubrir. No hace muchos años, sólo los pescadores de aguas frescas y unos cuantos afortunados conocían este terreno. Tiene una extensión de 22.000 hectáreas e incluye parte de las sierras de la Segundera y Cabrera, el Cañón del Tera y el mayor conjunto de lagunas glaciares de España, después de los Pirineos.
Los pueblos que hay en el Parque tienen su encanto: San Ciprián, Sotillo, Vigo de Sanabria, Trefacio o Galende aparecen presididos por cruceros de piedra y rodeados por un particular ecosistema vegetal, a medio camino entre mediterráneo, atlántico y de montaña. Los sotos de castaños, bosques de abedules y fresnos permiten disfrutar del silencio y la belleza natural.
Las Alpujarras
Embrujo andaluz
Un recorrido a través de las sierras andaluzas, donde los bandoleros acampaban a sus anchas, es una gran oportunidad para conocer lugares como la bellísima Sierra Nevada y las sierras de Lujar y Gador, en la comarca de las Alpujarras. Los Pueblos Blancos con sus fachadas encaladas escalonados en los montes regados por aguas minerales y termales que brotan de las rocas, Capileira, Bérchules, Juviles, Mairena, Bubión, Trevélez (el municipio de más altitud de Europa) son algunos de los nombres de la llamada Alpujarra Alta.
Para vivir a fondo esta experiencia ecuestre hay que ponerse en manos de un profesional y quién mejor que Dallas Love, un inglés más andaluz que nadie y un auténtico enamorado de los caballos. Las excursiones de 7 días representan un reto nada desdeñable pero al que se atreve se le recompensa con creces. El aprendizaje a lo largo de las rutas y caminos es constante y al pararse para disfrutar de un improvisado picnic a la orilla de un río es una mezcla entre la euforia y una calma de las que calan.
Las noches se pasan en hostales y sencillos establecimientos y las comidas que no son al aire libre, en viejas ventas donde cuelgan los embutidos y el jamón serrano y en la lumbre se cocinan unas migas alpujarreñas.