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Última actualización 01/06/2006@00:00:00 GMT+1
He aquí otro dios de la mitología que eligió a cuatro caballos para viajar por el firmamento. Se trata de Poseidón, a quien la leyenda atribuye ser el creador de las carreras de caballos
Al igual que Helios, el dios solar que cabalgaba sobre el carro de Vulcano por el arco del firmamento, otro dios, en este caso el de las aguas, marchaba también sobre una cuadriga tirada por corceles briosos y fantásticos. Galopaban sobre el mar llevando a su dios entre nubes de espuma rodeados por delfines, peces, tritones y nereidas. Poseidón-Neptuno, era hijo de Cronos, dios del tiempo, y de Rea, la diosa-madre, hermano de Zeus y Hades, ellos formaban la triada hegemónica de los dioses: el espacio celeste, los abismos tenebrosos y el terrestre y acuoso.
Tras la lucha contra los titanes y los gigantes, en el reparto del mundo, a Poseidón le correspondió ser el dios del agua. Vivía en las profundidades del mar Egeo, donde construyó un hermoso palacio con torres blancas, grandes puertas en forma de arcos e incrustaciones por doquier de conchas, corales y gemas. Su carro era de oro y ante su presencia los vientos y las tormentas se calmaban de inmediato.
Era él quien desencadenaba las tormentas y huracanes. Podía hacer temblar la tierra sometiéndola a su estado de humor. Cuando se enfadaba, hendía el suelo con su tridente y provocaba maremotos, terremotos, hundimientos y naufragios. Se consideraba que su potestad era la de mantener sobre las aguas a la tierra, de ahí que se le dieran sobrenombres como “el agitador y el sostenedor de la tierra”. Sin embargo también era un dios constructor. A él se deben las islas, los cabos y las costas que construyera con su tridente. Incluso las murallas de Troya y las puertas que cerraban el Tártaro se debían a su poder.
Poseidón-Neptuno dios de los caballos
Era adorado por los romanos principalmente como un dios caballo. “Neptuno Ecuestre”, patrón de las carreras de caballos. En este aspecto se le tenía en gran respeto y devoción, dios y patrón de las razas conocidas del caballo. Hasta tal punto que con esa denominación se le erigieron dos templos en Roma, el primero situado en el mismo Circo Flaminius, construido hacia el 250 a.C. y el segundo, levantado por Agripa en el año 25 d.C. para conmemorar sus victorias navales. Como es conocido, estos circos eran un cuadrilátero alargado con dos curvas asimétricas en los extremos. En concreto, el Flaminius tenía 300 metros de largo y 120 metros de ancho, lo que le hacía ideal sobre todo para carreras de carros, que eran dedicadas al dios al cual se le atribuyen. Hay noticias de competencias en las que participaban hasta 40 cuadrigas. Tenían que recorrer a máxima velocidad 12 vueltas, en medio de polvo, caídas y vuelcos. El templo era el lugar en donde “los equites”, miembros de la dirigente clase ecuestre, se reunían para sus ceremonias bajo la invocación a Neptuno.
La conexión del caballo era obvia: “Neptuno Oceanus” era a menudo representado en una gran concha remolcada por "caballos de mar" (realmente hipocampos, medio caballos y medio peces). La parte que nos importa aquí del mito de Poseidón-Neptuno es que él otorgo los primeros caballos a los hombres, ya que presume de haber sido el creador del caballo y es a él, junto con Atenea, a quien se le atribuye la invención de las bridas y su entrega a los hombres.
Deméter y Poseidón.
Deméter (“diosa madre o madre de la cebada”) era adorada por los romanos como Ceres. Era la diosa de la agricultura, personificaba la fertilidad y era la protectora del matrimonio. Se la veneraba como “la portadora de las estaciones”. Un día, estando su hija Perséfone recogiendo flores en los pastos, fue raptada por Hades, el dios del mundo subterráneo. Su madre recorrió la campiña tratando de encontrarla en vano durante nueve días. Desalentada por su infructuosa búsqueda, desolada, se refugio tomando la apariencia de yegua entre una de las manadas que pacían en los prados del rey Onco de la Arcadia. Mas, como fuera que Poseidón andaba tras ella arrebatado por la pasión amorosa, y no pudiéndole ocultar su carácter divino, éste se transformó en semental y la cubrió en contra de los deseos de la diosa. Tal fue la ira que le acometió a Deméter por esta relación no deseada, que se la conoce por el hecho como “Deméter la Furia”. De esa unión escandalosa nacieron la ninfa Despeina y el caballo salvaje de negras crines Arión. A raíz del acontecimiento en Arcadia se ha adorado históricamente a Deméter como una deidad con cabeza de caballo.
Medusa y Poseidón
Medusa, antes de ser convertida en una de las terribles gorgonas, era una mujer de gran belleza. De sus encantos destacaba su preciosa cabellera y contaba con numerosos pretendientes, entre ellos Poseidón. Una noche Medusa se acostó con el dios. Pero Atenea, furiosa porque lo habían hecho en un templo consagrado a ella, en venganza la transformó en un monstruo alado con ojos deslumbrantes, grandes dientes, lengua saliente, garras afiladas y cabellos de serpientes, cuya mirada convertía a los hombres en piedra. Tal era el pavor que producía su sola mención, que los panaderos griegos solían pintar máscaras de Medusa en sus hornos, con el fin de evitar que los entrometidos abriesen la puerta y atisbasen, dejando así que entrara una corriente de aire que echase a perder el horneo del pan.
Polidectes, rey de la isla de Sérifos y protector de Perseo, había solicitado a sus súbditos que aportaran presentes para su boda. Perseo, en agradecimiento por todo lo que había hecho por él, le prometió que le traería la cabeza de la gorgona Medusa (“la astuta”). Comprometiendo su palabra en ello. Tras diferentes avatares y ayudado por los dioses Hermes y Atenea, se encaminó hasta el lugar donde moraban las tres hermanas gorgonas, más allá de las Hespérides. Perseo, protegido por su reluciente escudo de cobre bruñido, aprovechando el momento de estupor de Medusa reflejada en él, le cercenó el cuello con la hoz diamantina que le entregara Hermes para tal fin. Del cuello cortado nacieron en ese instante los hijos engendrados por Poseidón: Crisaor, “el guerrero de la espada de oro” y el caballo alado Pegaso. El hecho de que Poseidón engendrara a Pegaso con Medusa recuerda cómo engendró también al caballo Arión con Deméter cuando ella se transformó en yegua.