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Última actualización 01/06/2006@00:00:00 GMT+1
El fallecido rejoneador jerezano Álvaro Domecq y Díez recibió un homenaje póstumo en la Feria del Caballo de Valencia al que asistieron sus hijos, Álvaro y Fabiola Domecq Romero, así como nietos, bisnietos y multitud de admiradores
El salón del Caballo de Valencia quiso rendir homenaje a Álvaro Domecq y Díez, más conocido como Don Álvaro, en una serie de actos a los que acudió gran parte de la saga jerezana de esta familia ganadera. Los actos comenzaron con un coloquio en el Salón de Actos de Feria de Valencia, en el que participaron cinco ponentes y fue conducido por la periodista de Canal 9, Isabel Donet.
Durante su ponencia, la conductora del acto se refirió a Don Álvaro como “amante del caballo y del toro, del campo y de la vida, hombre sabio, de fe, sensible y ponderado”.
Otro de los conferenciantes fue el ex ministro de Interior, Jaime Mayor Oreja, quien resaltó “la elegancia y discreción” de la que hizo gala el ganadero fallecido a largo de toda su vida. “Yo conocí a un Don Álvaro a punto de cumplir los 80 años y todo lo que me habían contado sobre él era verdad, sobre su dignidad y señorío”, añadió Mayor Oreja, que apuntó que “Don Álvaro inspiraba respeto, discreción y elegancia”. En su intervención, el ex ministro leyó la carta que Don Álvaro les escribió a sus cuatro nietas que fallecieron en accidente de trafico, lectura que conmovió a los asistentes al acto.
Tras las emotivas intervenciones en el auditorio, inmediatamente después se acudió a la pista de espectáculos del pabellón 7, donde se realizó una maravillosa gala ecuestre dedicada a la memoria de Don Álvaro Domecq.
Hubo varias exhibiciones de Doma Vaquera, así como carreras de aurigas y un curioso número en el que a los caballos se les habían atado castañuelas que repicaban al ritmo de sus pasos.
Durante el homenaje, el presidente de la Feria de Valencia, Alberto Catalá, hizo entrega de una placa conmemorativa a sus hijos, Álvaro y Fabiola , nombrando al fallecido rejoneador Socio de Honor de Precval.
Tras la gala ecuestre se ofreció una multitudinaria cena en el restaurante El Coso a la que acudieron personalidades de la vida económica y cultural de Valencia, así como representantes del mundo del caballo.
Una vida dedicada al caballo
El ganadero, que falleció el pasado 5 de octubre a los 88 años de edad, fue alcalde de Jerez, presidente de la Diputación de Cádiz, así como procurador en Cortes. Con 15 años debutó como rejoneador en un festival benéfico, una vocación altruista que le acompañó toda su vida.
Su pasión por el toro y el caballo se reflejan en su propia ganadería, Torrestrella, en la que fue pionero en prácticas reproductivas.
Anterior al acto de homenaje se convocó una rueda de prensa en la que se encontraba el rejoneador jerezano Antonio Domecq Domecq, nieto del fallecido, quien agradeció a la organización el apoyo recibido y señaló que “abuelo sigue muy vigente en casa, está en todos los rincones de todos los patios. Para nosotros es una gran satisfacción que todo el mundo lo recuerde y hable bien de él”.
Antonio Domecq recordó que el último caballo que montó Álvaro Domecq y Díez fue ‘Duque.
Por su parte, el hijo del fallecido, Álvaro Domecq Romero, recordaba que “antiguamente, cuando se rejoneaba en una plaza, uno se quedaba más tiempo en las ciudades, porque los caballos venían en tren, había menos prisa, y ese sosiego le permitió a mi padre conocer a mucha gente, a muchos amigos que todavía hoy lo recuerdan”.
En sus intervención continuó diciendo: “mi padre era un gran aficionado al caballo.
El caballo le permitió jugar con el toro y caminar por los campos y las plazas de toros de toda España”.
Arropado por su familia, Álvaro Domecq Romero, Alvarito, prosiguió recordando que Don Álvaro “ha sido un gran padre, abuelo, bisabuelo, amigo, compañero, fue caminante, consejero... He galopado mucho con él y he tenido un gran ejemplo”.