Opinión/Firmas
Bajo de guía
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| Javier Hidalgo |
Última actualización 01/06/2006@00:00:00 GMT+1
Una vez, hace años, me dijo Tintín Domecq: Aquí hay muchos caballos pero muy pocos jinetes. Estábamos corriendo liebres en tierras de Jerez y a partir del mediodía, siempre éramos los mismos cazadores de entre los que integrábamos el ala, los que perseguíamos las carreras de las colleras en pos de su presa.
Aludía Tintín, no sin falta de razón, al hecho de que en la meca del caballo, el espíritu deportivo de sus habitantes, no luce precisamente como correspondería a las facilidades que existen para practicar las disciplinas ecuestres.
A lo largo de los años he comprobado reiteradamente aquella certera aseveración. En Sanlúcar, donde el censo de caballos es mas alto incluso que en Jerez, rara vez me cruzo con jinetes cuando entreno mis caballos en esa magnífica pista que es la playa. Eso sí, llega la fecha de una peregrinación rociera, sea por San José o por Pentecostés y aparecen cientos, miles de caballos, cuya vida el resto del año parece limitada al perímetro de sus cuadras y cerrados.
La FEBA, Fundación de Equitación de Base, nace frente a esta realidad y como una necesidad para la información, formación y fomento de los jinetes desde el nivel básico. La idea surge en los Juegos Ecuestres de Jerez 2002 ante el vacío existente en el campo de la formación ecuestre española. Recuérdese que entonces, los jinetes de nuestro equipo olímpico de concurso completo, se entrenaron en Gran Bretaña con preparadores de aquel pais para poder competir en Jerez.
La FEBA, que fue presentada oficialmente en sociedad en Sevilla el pasado 24 de marzo, tiene como objetivo promocionar el sector equino en su conjunto.
En España echamos de menos una institución tan elemental como el Pony Club, que tan amplia labor realiza en la iniciación de jinetes de los paises centroeuropeos. Aquí las federaciones hípicas no han arbitrado esta alternativa al fomento de la equitación y los resultados no se han hecho esperar: falta no solo de jinetes sino de formadores ecuestres. Resulta paradójico que en un pais donde la disponibilidad de caballos y la meteorología tienen un gran potencial, los resultados en la competición internacional dejan mucho que desear.
Es pues esperanzadora esta iniciativa privada, llevada a cabo por un grupo de románticos entusiastas, a cuya cabeza Antonio Campos Peña despliega un concienzudo y constante trabajo que sin duda redundará en el beneficio de la prosperidad de las prácticas ecuestres españolas. El ánimo es crear una buena cantera de jinetes que luego se distribuyan en las distintas modalidades: doma, salto, completo, raid, carreras, etc.
Bienvenida sea y larga vida tenga la FEBA.