Opinión/Editorial
Última actualización 01/02/2006@00:00:00 GMT+1
Una de las parcelas más polémicas, controvertidas, y difíciles de solucionar de la hípica es la referida a la estimulación de animales con sustancias prohibidas, o sea, el doping. En las páginas interiores, Trofeo Caballo ofrece un amplio y profundo análisis sobre la materia, impecablemente realizado por veterinarios especializados de la Universidad Autónoma de Barcelona.
El doping, que encuentra su origen etimológico en el término africano dop, ha existido desde que el mundo es mundo, por esto no debería sorprender la vasta variedad de sustancias catalogadas en el apartado de estimulantes y taxativamente prohibidas por los organismos ecuestres competentes.
Ahora bien, de nada sirve que tengamos un libro gordo de complejos estimulantes para caballos y jinetes si los trámites necesarios clínicos se gestionan con semejante lentitud. Señores, ejemplos como el ocurrido con los últimos Juegos Olímpicos de Atenas, en los que más de un año después de su celebración le retiran a Alemania la medalla de oro por equipos en Salto para otorgársela a Estados Unidos, no son serios y desprestigian no sólo la hípica, sino cualquier otro deporte en el que el juego limpio se ponga en entredicho.
Entendemos que no debe ser nada fácil hacer análisis inmediatos con resultados inmediatos, pues para ello habría que hacer una importante inversión económica en material clínico de última generación, pero el sistema actual es ridículo y poco serio.
Yo creo que ésta y no otra es la clave para que la lacra del doping comenzara a desaparecer de nuestro deporte, por lo menos de la alta competición, pues otro asunto es la competición nacional. Les invitamos a que se introduzcan en las siguientes páginas y luego hagan su propia reflexión sobre el origen, las causas y las consecuencias del doping.