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Última actualización 01/01/2006@00:00:00 GMT+1
La primera gira de Monty Roberts por España le ha llevado a Barcelona, Estepona y Madrid, con el objetivo de dar a conocer sus métodos de trabajo, basados en una mejor relación entre hombre y caballo, en la que se excluye el uso de la violencia
La figura de Monty Roberts atrae a un público variopinto que se divide entre los escépticos, los incondicionales entregados a la causa, los aficionados en general y los curiosos que navegan en la indefinición. Bien, es cierto que éste es sólo un planteamiento teórico, pues al finalizar cada exhibición nadie permanece indiferente. Y no es para menos, porque después de verle actuar, al espectador le asaltan infinidad de preguntas.

La primera de ellas puede ser qué empuja a un hombre de setenta años, diabético y con la columna vertebral rota por varios puntos a recorrer el mundo entero enseñando una forma diferente de tratar a los caballos.

Sin duda la respuesta es que esta frenética actividad le impide envejecer, le permite estar en plena forma. El contacto con la gente es el aceite que mantiene su maquinaria perfectamente engrasada. Su vitalidad se lo exige en cada momento y el día que se detenga será difícil que vuelva a ser quien fue.

La estancia de Monty Roberts
Se programó en unas fechas ciertamente complicadas por estar casi media España aún de vacaciones. La primera quincena de septiembre es todavía algo pronto para convocar eventos, máxime si no se les potencia con una contundente campaña publicitaria. Tal vez hubiera ayudado a la difusión de la gira, la realización de alguna acción promocional que impulsara la venta de entradas en grandes almacenes, dado que en sus librerías pueden encontrarse los títulos que componen la bibliografía de nuestro protagonista. Pero lo cierto es que se esperaba más público del que finalmente acudió a las demostraciones y sólo en Estepona se cumplieron las expectativas de los organizadores, en parte gracias al excelente trabajo realizado por Leona Graham. Aún así, la experiencia ha sido tan positiva que ya se está planeando la vuelta del jinete americano a nuestra tierra.

Magníficamente escoltado
Realmente han sido dos mujeres quienes han tenido en sus manos el desarrollo de la gira española. Simin Hinrich ha llevado la rienda derecha, verdadera inspiradora del evento y entregada en cuerpo y alma para que todo estuviera en su sitio. Era difícil, pero se las arregló para estar a todas horas y en todas partes. La rienda izquierda la llevó Ana Goas Díaz, intérprete en todas las demostraciones y las numerosas entrevistas que Monty Roberts concedió en su estancia entre nosotros. Además, Ana atendió a todo el mundo y derrochó paciencia y simpatía con los aficionados y fans que quisieron acercarse a su ídolo.

La mecánica de cada jornada
Fue exactamente la misma en cada una de las localidades. Por la mañana, elección de los caballos con los que Monty Roberts iba a trabajar. Se sentaba fuera del corral y los calificaba en una ficha, seleccionando cuatro para las distintas partes de la demostración: unos para desbravar, otros que no se dejan montar, otros que se asustan por todo y otros para el embarque. Una labor de selección en la que colaboró muy activamente el jinete portugués Francisco Cancella.

Ante el público
Por la tarde, Monty Roberts explica los fundamentos de la “Unión”, basados en el sutil lenguaje de los caballos que ha podido descifrar a través de la observación. Con sus movimientos reproduce los signos que los caballos emplean entre sí para comunicarse. Pero antes advierte: “La adrenalina debe mantenerse en su justa medida. Si nos ponemos nerviosos también se alterará nuestro caballo”. Situado en el centro del corral circular, Monty Roberts deja que el caballo gire a su alrededor y recorra su espacio de huida (500 m. aprox.) antes de que éste empiece a dar señales de aceptar la comunicación (círculos más pequeños, giro de la oreja interior, cabeza abajo...). Entonces fija la atención en su mano abierta con el brazo extendido, y el caballo huye de nuevo. Pero cuando recoge su mano y vuelve la espalda sin mirar a los ojos del caballo, éste le sigue allá por donde se mueva en el corral circular. Ha conseguido ganarse su confianza, el caballo va a colaborar en todo lo que le pida. Se ha logrado la “Unión”.

Elementos de trabajo
Monty Roberts detalla las características de los elementos que emplea en su trabajo. Explica el funcionamiento de la cabezada Dually, diseñada por él a través de su experiencia. Se puede utilizar como una cabezada normal o como entrenamiento. Con ella consigue que el caballo respete su espacio, a pesar de que no le produce ningún dolor. Por otra parte, Monty Roberts es contrario a dar cuerda con una sola rienda. “Es muy importante hacerlo con dos riendas, pasando la de fuera por los pies del caballo. Con ello se evitan muchos problemas de espalda”.

Más allá del marketing
Resulta difícil creer que Monty Roberts necesite vender cabezadas “Dually” para llegar a fin de mes. Y a la vez, es perfectamente comprensible que aproveche sus giras para hacer llegar sus productos (libros, cabezadas, riendas, etc) al mayor número de personas posible. Esto es algo que al público español le choca por naturaleza, (hemos sido incapaces de “rentabilizar” toda una medalla olímpica) y en cambio, sin esa mercadotécnia, él no sería tan genuinamente americano como es. La presencia de la tienda “oficial” en sus exhibiciones es tan natural como el “visite nuestro bar” en los cines de barrio, una manera de enjugar parte de los gastos de la gira, mientras se toma unos minutos de respiro entre las sesiones de trabajo.

No sólo espectáculo
La técnica de la “Unión” es común para cualquier caballo, pero lo más sorprendente es cuando Monty Roberts la aplica con un potro aún sin desbravar. Tras completar varias vueltas con las riendas, y después de realizar un paso atrás, el potro está listo para cualquier trabajo que se quiera realizar con él. A continuación interviene Dan Wilson, un jockey inglés, que tras echar repetidas veces el peso de su cuerpo sobre el potro, lo monta con toda naturalidad. El público contiene su emoción mientras jinete y caballo caminan al paso y realizan giros a ambas manos. ¡Y todo en apenas veinticinco minutos! Para muchos parece algo de magia, pero no es más que entender el lenguaje. El mérito de Monty Roberts es comprender qué quiere hacer el caballo, y cuándo quiere hacerlo. A través de la divulgación de estas técnicas ha abierto un camino que está cambiando muchos esquemas sobre cómo tratar a nuestro animal preferido.
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