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Última actualización 01/01/2006@00:00:00 GMT+1
Estos tres caballos galopan con el peso de la historia. El primero ganó la primera carrera de Madrid en 1941; el segundo, la última de 1996, y ‘Diurno’,
estrenó la meta el 23 de octubre en La Zarzuela.Al otro lado de la barrera, la ilusión del público era la misma de las otras épocas
Más de 3.200 días después de que el caballo ‘El Aleph’ escribiera con su victoria en 1996 un punto y aparte en la historia del hipódromo de La Zarzuela (que desde luego bien pudo ser punto y final), la actividad deportiva de las carreras de caballos ha vuelto a la mítica cuerda madrileña. Un precioso potro de cuatro años de la cuadra Cielo de Madrid, ‘Diurno’, fue el elegido para continuar con la narración de un cuento que comenzó en 1941 con la victoria del caballo ‘Campodrón’. El pupilo de Ovidio Rodríguez se convirtió en el primer caballo en ganar una carrera en la legendaria pista de hierba madrileña, un hecho que fue seguido por una abrumadora multitud de público que ha sido fiel a cada cita dominical en el recinto vecino al Pardo.
Entre el público, aficionados muy veteranos que recordaban los triunfos de ‘Campodrón’ y ‘El Aleph’, otros que sólo pueden contar los de ‘El Aleph’ y ‘Diurno’ y otro tanto, la mayoría, que asistió con emoción al regreso del galope en La Zarzuela.
Más de cinco mil personas respaldaron con su presencia el esperado regreso. Con todo, no estaban todos lo que debieron estar aquella mañana de domingo 23 de octubre en la Cuesta de las Perdices. Un maldito protocolo castigó a muchos aficionados en sus casas y otorgó el privilegio a quienes ni entienden ni les interesa el Turf. Pero así es la vida.
El regreso de La Zarzuela, un empeño de la sociedad Hipódromo de La Zarzuela, en la que participan SEPI y Loterías y Apuestas del Estado, ha visto la luz. Lo hizo con muchos problemas organizativos que poco a poco irán despareciendo. Hubo incomodidades, zonas anegadas e impracticables, un catering caro y escueto, mala visibilidad en las tribunas, taquillas abarrotadas y operarios inexpertos... Pero Madrid volvió a galopar y eso era lo importante.
La apuesta interior, es decir, el juego que se genera dentro del recinto, facturó en la primera jornada de carreras 100.000 euros, lo que está muy bien. La apuesta externa o nacional, que acaba de estrenarse con el regreso de La Zarzuela, generó un volumen de actividad de 400.000 euros, lo que se traduce en un positivo punto de partida que refleja la ilusión del sector por el regreso de la actividad deportiva.
Probablemente, tras la barrera el público sea diferente al de la época dorada del Turf. Posiblemente, el ambiente y la forma de entender este deporte se contemple con otra mirada, pero en el fondo La Zarzuela sigue siendo una pista de hierba sobre la que forjaron su leyenda nombres míticos como ‘El País’, ‘Chacal’, ‘Rheffissimo’, ‘Todo Azul’, ‘Partipral’, ‘Teresa’ o los jockeys Román Martín, Claudio Carudel o Ceferino Carrasco, y cuadras como Rosales, Alburquerque, Mendoza o Villapadierna. Es verdad, ha habido cambios en el recinto, pero otros conceptos nunca cambian: la ilusión, el coraje de un purasangre a trescientos metros de la llegada. Los ingleses llevan más de 1.500 años seleccionando a este caballo para correr. Madrid ha empezado a galopar en 1941. Son muchos siglos de diferencia pero vibramos en la línea de llegada con la misma emoción que lo hacen otros países desde tiempos inmemoriales.
Foto: Alejandro BLANCO