Opinión/Editorial
Última actualización 01/01/2006@00:00:00 GMT+1
Acabamos de cruzar el ecuador de esta primera década del tercer milenio y parece una buena ocasión para hacer una reflexión. Nuestro caballo, el Pura Raza Español, ha irrumpido con fuerza en el panorama internacional y se ha ganado el crédito en las pistas deportivas. Es verdad que aún cabalga a años luz de otras razas como la Pura Sangre Inglesa, que lleva seleccionándose desde hace 1.500 años, o como las razas centroeuropeas, con menos raigambre que la nuestra pero bastante más atléticas, pero lo cierto es que al PRE se le ha encontrado un filón deportivo y económico y no conviene perder la senda. Ahí están los logros deportivos del máximo nivel que lo avalan.
También es cierto que se avecinan fechas de incertidumbre deportiva, como los Juegos Ecuestres de Alemania o los Juegos Olímpicos de Pekín, donde no está muy claro que podamos saborear de nuevo el sabor de la gloria. Esto es síntoma de que, aunque estamos haciendo bien el trabajo, llevamos un aire inferior al resto de países, que parecen ir a galope hacia el desarrollo ganadero y deportivo.
La Federación ha conseguido sacar adelante un plan económico y deportivo que ha enfrentado a la afición, pues para financiarlo ha propuesto la subida en el precio de las licencias deportivas. Es cierto que no es la medida más oportuna en estos momentos pero también lo es que los precios de la hípica española son los más asequibles del panorama europeo. Si queremos presumir y mirar a la misma altura a alemanes, franceses, holandeses o suecos, no tiene demasiada lógica que en casa estemos a la cuarta pregunta. Estas medidas económicas nunca van a ser bien acogidas, vengan de donde vengan, esa es la verdad, pero debemos serenarnos y ser prudentes y esperar resultados. Si el plan deportivo de Javier Revuelta no funciona, seremos los primeros en criticarlo y en recordarle que ha patinado, pero de momento, lo mejor es esperar. Estar enfrentados en un deporte como el nuestro es colocarnos una oscura venda delante de los ojos, y con ceguera será difícil avanzar derechos.
Por otro lado, la hípica está de enhorabuena, pues una vez más habrá mundial hípico. El estado norteamericano de Kentucky tomará el relevo a Aachen (Alemania) en 2010 para celebrar los Juegos Ecuestres Mundiales, y de esta forma la cita deportiva cruza por primera vez las fronteras europeas. No cabe duda que la FEI ha asumido correr el riesgo de trasladar el mundial al otro lado del Atlántico, pues no hay que olvidar que la mayoría de las medallas de los Campeonatos del Mundo de Hípica están colgadas en vitrinas europeas. Europa no puede ni debe olvidar a Kentucky. Además de ser de mal gusto dejar plantados a los Estados Unidos, dejaría en muy mal lugar el espíritu deportivo de nuestro continente.
Desde estas líneas, invitamos a los aficionados a hacer su particular reflexión sobre el año hípico que acaba de despedirse y elevar deseos al nuevo que entra. A todos, Feliz Año Nuevo.