Ganaderías
Última actualización 01/04/2007@00:00:00 GMT+1
En la sierra madrileña se crían desde hace siete años caballos oldenburg que interactúan con el humano de una manera muy particular. Dicen sus propietarios que esta relación entre caballos y humanos es el secreto para que crezcan equilibrados
Hay sitios para iniciados, para gente que busca sólo la calidad. Esta pequeña yeguada, vinculada a los productos Oldenburgo es un buen ejemplo. Cualquier aficionado a los caballos de deporte puede ver el buen hacer de unos amigos que han integrado el mundo hípico en su vida cotidiana.
A cualquiera que guste de los caballos en la zona norte de Madrid, nos va a poder indicar cómo llegar a este coqueto lugar. Estamos en una pequeña localidad de Fuente el Saz del Jarama, en la vega del río que va unido al topónimo. No muy lejos de su cauce, aprovechando unos terrenos de labor que parecían destinados a convertirse en chalet adosados, surgió este centro hípico que une cría y deporte.
Básicamente, la Yeguada Las Bridas está regentada por Rosa y su hijo Sergio, dos buenos ejemplos del conocimiento del caballo de Oldenburgo en la península ibérica.
“Ahora que los árboles han crecido y las instalaciones tienen un aspecto de gran funcionalidad resulta un tanto divertido recordar los primeros trabajos de acondicionamiento del terreno”, recuerda.
Después de bastantes años de esfuerzo y trabajo en el centro hípico Las Bridas ahora han conseguido que éste tenga una dimensión deportiva que algunos ganaderos en España podrían imitar. Al final va a ser cierto eso que dicen que la calidad se guarda en pequeñas dosis porque Las Bridas es buen ejemplo de esto.
Siete años de historia
El nacimiento de la Yeguada data de hace siete años, tal y como explica Rosa, dando a todo su proyecto un aire de divertimento. “Fue casi por casualidad. Corría el año 2000 cuando decidí regalarle a mi hijo otro caballo de Doma, porque él tenía todavía bastantes años de estudio por delante, y ‘Dampezzo’, el otro caballo, sólo contaba con cinco años. En aquel momento pensé que lo mejor era tener un potro de destete y criarlo en casa”.
La elección no pudo ser más acertada. Gracias a que pidió información de una subasta que se celebraba en Alemania de Oldenburg y por una sutil corazonada, “llegó ‘Roter’ a nuestras manos. Se le crió como un niño. Así, día a día, pudimos ir viendo su desarrollo como potro: armónico, equilibrado y con buen carácter. Había sido una elección excelente. A Sergio esto no le dio ningún problema en su desbrave, ni en su adiestramiento”.
A Rosa lo que le llamó la atención de ‘Roter’ fue “su talento natural. Aunque era como un niño travieso que siempre estaba suelto en una cerca junto a la pista de doma, el potro sabía reproducir los ejercicios que los otro caballos montados realizaban en la pista de trabajo”.
De ahí parte su atracción hacia los Oldenburg; “todo eso me llevó a querer saber cada vez más sobre ellos, sobre su buen carácter, sobre su espíritu equilibrado pues son equinos con la cabeza muy bien amueblada”.
“Si ya teníamos un semental, ¿por qué no intentar criar Oldenburgos en España, donde todavía son unos grandes desconocidos?”. Y Rosa se puso manos a la obra.
La historia de un sueño
Ahora se entiende cómo la Yeguada Las Bridas va unida a un viejo sueño de Rosa. Le llevó bastantes años y visitas a distintas instalaciones hípicas para lograr un buen referente que alternara, a partes iguales, tanto el pragmatismo como la funcionalidad para los caballos. Por un lado, un centro hípico con clientes; por otro, un lugar para criar y seleccionar los productos de su yeguada.
Las instalaciones tienen una óptima utilización. Está ubicada dentro del club hípico Las Bridas y cuenta con cuarenta boxes, cuatro parideras, una pista reglamentaria de doma, una pista exterior de entrenamientos y un gran picadero cubierto de 45 por 25. Tal y como reconoce la artífice del proyecto, “el ambiente deportivo del club está en plena convivencia con la cría”.
Los ejemplares con los que cuenta la ganadería van aumentando en número progresivamente. A ‘Roter’ se le han unido dos yeguas más, ‘Crystel’ y ‘Niágara’, cuyos orígenes no pueden ser mejores. La primera es nieta del mítico ‘Donnerhal I’, mientras que la segunda es hermana de padre de ‘Roter’, hija de ‘Royal Dance’, por lo que como reconoce Rosa “nos vinculamos a las mejores líneas de Oldenburg”. A lo que ya existe hay que añadir también otro gran semental, ‘Sonnenstern’, y una yegua, residente actualmente en Alemania llamada, ‘A’vantgarde’, preñada actualmente de ‘Sorento’.
Los frutos de ‘Roten’ ya corretean por las praderas de Las Bridas. Madres e hijos miran por encima del vallado a sus hermanitos de raza: ‘Fenicio’, hijo de ‘Fürst Heinrich’, un gran semental que fue campeón del mundo de caballos jóvenes con cinco años (aunque, desgraciadamente al año siguiente falleció); ‘Fahrenheit’, hijo de ‘Florencio’, campeón del mundo de cinco y seis años. Todo esto, sin olvidar a ‘Florian’ y a ‘Sandringham’, hijo de ‘Sandro Hit’. Aquí cada caballo es un mundo…
Pese a los pocos años del proyecto, ya empieza a haber un cierto reconocimiento en el mundo de la competición. Los esfuerzos ya han recibido alguna recompensa. “Por ejemplo, Sergio y ‘Roter’ han sido campeones del MAPA en la edición de 2004 en los potros de cuatro años, y campeón de España en cinco y seis. Además, Sergio participó en el Campeonato del Mundo de Verden de Caballos Jóvenes”.
Los criterios de selección en la Yeguada Las Bridas están muy claros. Rosa ve las cosas muy claras… Es de las que creen que “el ojo del amo engorda el caballo. Un seguimiento personal, la convivencia cotidiana con todos ellos y los cuidados continuos permiten conocer al animal”.
Para ella, “cada ejemplar es un mundo y, por lo tanto, distinto a otro. Por eso es necesario conocer a cada uno de nuestros animales para que puedan considerar al ser humano como un compañero de trabajo en el que puedan confiar”.
Como en toda actividad deportiva que se precie, continuamente existen ejemplos a seguir, referentes, aunque Rosa no quiere “nombrar a nadie” porque teme “olvidar nombres”. En general me fijo en cualquiera que tenga como objetivo principal criar buenos caballos, fuertes, sanos, equilibrados, confiados con el humano y muy, muy, muy equilibrados, que creo que es la faceta primordial en un caballo de deporte”.
Siempre un sitio a imitar
“El paradigma es Alemania, donde cada familia tiene una pequeña ganadería en su misma casa. Cualquiera de ellos es un ejemplo a seguir. Esa circunstancia no pasa inadvertida para una de las referentes del Oldenburgo en España. Allí, en tierras alemanas, crían los animales desde los padres y nietos, con mucho cariño y profesionalidad. Evidentemente no es algo de un día, sino que llevan años haciéndolo”. De esta manera se consigue que los caballos sean confiados con el ser humano y, al mismo tiempo, se esmeren en buscar las mejores líneas para encontrar los ejemplares fuertes y más equilibrados física y mentalmente”. Parece que el sentido común aquí no falta…