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Arco del Triunfo

Última actualización 01/02/2007@00:00:00 GMT+1
Una avalancha de japoneses se desplazaron hasta la ciudad del amor para vivir la pasión del Arco del Triunfo con el que consideran el mejor caballos de carreras de Europa, ‘Deep Impact’. Finalmente no pudo ser y cuando llegó a meta ya había cruzado ‘Rail Link’
Muchos aficionados españoles a las carreras de caballos de Pura Sangre Inglés han cogido la sanísima costumbre de comenzar el otoño disfrutando unos días paseando por París. Además de la última mega exposición en el Louvre o en el Pompidou, el programa incluye dos jornadas de carreras que comprenden un oficioso Campeonato de Europa equino con pruebas sobre todas las distancias, edades y géneros y cuyos ganadores son en muchas ocasiones coronados al final del año como el mejor dentro de su categoría que haya corrido en el continente durante la temporada. Y entre estas pruebas, y siempre coincidiendo con el primer domingo de octubre, el Gran Premio del Arco del Triunfo, la carrera que pugna con el Derby de Epsom (junio) o el King George de Ascot (julio) por ser la mejor que se corre en todo el año en el viejo continente.

Fiebre japonesa
Este año, a los miles de japoneses que habitualmente deambulan por París en cualquier momento del año se sumaron 6.000 más que habían salvado las 13 horas de avión con la ilusión de animar al que Japón considera el mejor caballo de carreras que este país ha enviado jamás a Europa a competir. Según ellos, ‘Deep Impact’ es mejor que ‘Agnes World’, ganador del Premio de la Abadía en el propio mitin del Arco en 1999, y mejor que ‘El Condor Pasa’, que en esa misma jornada fue segundo en el Arco del mito ‘Montjeu’. Es mejor incluso que ‘Heart´s Cry’, muy cercano tercero este mismo año en el King George y precisamente el único caballo que le ha batido, ¡y por sólo medio cuerpo! Por lo tanto, el ídolo japonés aterrizó en París con una hoja de servicios de 11 salidas, 10 victorias y 1 segundo puesto.

Soñando una utopía
La presencia de ‘Deep Impact’ colaboró en el intento por parte de France Galop (cuerpo regulador de las carreras en el país vecino) de convertir el Arco en una especie de Campeonato del Mundo de los pesos pesados de los purasangres, un lugar donde se enfrenten los mejores caballos sobre la distancia llamada “clásica” (2.400 metros) de los diferentes continentes. Tal cosa nunca existirá porque debido al momento del año en el que los países punteros organizan su temporada fuerte, no es factible encontrar sobre una misma pista (¿que sería de arena o de hierba?) a los gallitos de Estados Unidos, Australia, Sudáfrica o Hong Kong junto con los europeos, los japoneses e incluso los sudamericanos. Pero mientras tal utopía queda para la elucubración de aficionados al calor de la lumbre, París en octubre sigue siendo el lugar donde ocasionalmente algo levemente parecido puede ocurrir, además de en el mitin de Ascot de junio en Gran Bretaña, pero en este caso sobre distancias más cortas (como este año con la presencia, y la victoria, del australiano ‘Takeover Target’).

El grupo de los elegidos
El grupo que se enfrentó a la gloria de la victoria en el Arco de este año fue el menos numeroso desde 1941 y estuvo a punto de ser el primero desde los años 60 en no contar con ningún caballo entrenado en Inglaterra, hecho evitado a última hora con el reenganche del impresionante ganador del St. Leger ‘Sixties Icon’, montado por Frankie Dettori, el jockey más querido por la afición en toda Europa. Pero el lote exiguo atesoraba calidad como para hacer de la de 2006 una edición memorable. ‘Hurricane Run’ optaba por repetir su victoria de 2005 y convertirse en el primer doble ganador de la prueba desde los años 70. En un deporte tan determinado por las estirpes familiares, ‘Hurricane Run’ tenía una montaña que escalar, la de evitar el destino que su padre parecía haber escrito ya para él. Su padre, el ya citado ‘Montjeu’, ganó el Arco, ganó al año siguiente el King George y se presentó a por su segundo Arco, en el que sólo pudo ser cuarto. ‘Hurricane Run’ efectivamente había ganado el King George 2006 y se encontraba en el mismo lugar que su ilustre padre, como parte del grupo de los favoritos.

Su entrenador, André Fabre, campeón año tras año de su profesión en Francia, presentaba a tres contendientes. No se contentaba con ‘Hurricane Run’ y con ‘Shirocco’ (imbatido en tres salidas en el año tanto en Inglaterra como en Francia y considerado por muchos aficionados el mejor europeo sobre la distancia de la prueba) sino que llevaba a la pista a ‘Rail Link’, caído en su debut, segundo en la siguiente pero de una formidable progresión desde entonces, que le había llevado a ganar el Grand Prix de París en verano y la preparatoria canónica del Arco, el Prix Niel, en septiembre. Además, ‘Rail Link’ tenía la historia a su favor: de los últimos diez años, en ocho ocasiones había ganado la prueba un caballo de tres años.

A la rivera del Sena
Las 55.000 personas que habitualmente llenan el hipódromo de Longchamp, ubicado junto a una bucólica rivera del Sena al final del Bosque de Bolonia, recibieron a los 6.000 japoneses adicionales, que llenaron las gradas con banderas nacionales y pancartas con los colores negro, amarillo y azul del propietario de ‘Deep Impact’. No sólo eso: apostaron tan desaforadamente por su ídolo que desequilibraron el escalafón de favoritos. Probablemente no esperaban ganar dinero sino simplemente conservar como una reliquia la apuesta hecha en París sobre aquél campeón al que ellos vieron humillar a los soberbios europeos. Así, los teóricos favoritos de la carrera podían ser apostados a cotizaciones impensables. ¡Todo un ‘Shirocco’ repartía 4 euros por cada uno que se le apostara! Pero dadas las circunstancias no era la ocasión de arriesgar: apostando a los cuatro supuestos favoritos locales, ‘Hurricane Run’, ‘Shirocco’, ‘Rail Link’ o ‘Pride’, se ganaba seguro entrara el que entrara. Sólo faltaba que no entrara la sorpresa de ‘Best Name’, ‘Sixties Icon’ o ‘Irish Wells’. Y por supuesto, que ‘Deep Impact’ fallara.

Un fallo del favorito
Y ‘Deep Impact’, efectivamente, falló. A diferencia de su forma habitual de correr, atrasado a la espera de un remate final asesino, llegó a la recta final casi en cabeza y fue el primero en atacar en la larga recta de Longchamp. Era el momento que los aficionados nipones esperaban, en el que su gran corcel iba a encender su quinta velocidad. ‘Deep Impact’ hizo una recta memorable, dejando muy alto el pabellón del turf de su país, pero hasta dos rivales tuvieron más potencia que él. Ambos por el exterior, primero le sobrepasó ‘Rail Link’, que ya parecía el único en poder pisar la meta en primer lugar, y después aún más por fuera la única yegua de la carrera, ‘Pride’, que salió del rebufo de ‘Rail Link’ y tardó unas décimas de segundo en equilibrarse antes de poder imprimir la máxima aceleración. Cuando lo hizo, súper ‘Pride’, que llevaba todo el año preparando esta carrera, comenzó a recortar la ventaja como lo hacen los grandes caballos, pero la meta llegó cuando aún el cuello de ‘Rail Link’ estaba por delante.
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