Última actualización 18/07/2012@12:57:48 GMT+1
Hasta ahora creíamos haberlo visto todo en la monta Western, pero siempre hay novedades y esta vez la competición va dedicada a los domadores y entrenadores de caballos, que deben mostrar su saber hacer con Mustangs salvajes.
Texto: Pilar Massaguer
Fotos: Cedidas gentilmente por la Mustang Heritage Foundation
Un poco de historia
Con el nombre de BLM Mustangs se designa a los caballos salvajes, o más bien asilvestrados, que vagan libres en territorios del gobierno de Estados Unidos. Sus orígenes son diversos. Por un lado, y quizás mayoritariamente, son descendientes de los caballos que llevaron al Nuevo Mundo los conquistadores españoles en el siglo XVI.
Otros provienen del ganado caballar traído y posteriormente soltado o escapado de pioneros, rancheros, mineros y otros personajes de diversos orígenes europeos, mayoritariamente anglosajones que se establecieron en el Oeste.
La caballería estadounidense también “contribuyó” a la diversidad de sangres en el Mustang, al eliminar los sementales y sustituirlos por Purasangres para tener una fuente de abastecimiento de caballos inmejorables para la tropa.
Se estima que hacia finales de 1800 corrían libres, por los inmensos espacios abiertos de Estados Unidos, alrededor de dos millones de Mustangs salvajes.
Pero aquel Mustang que haría del Piel Roja el jinete más fabuloso de todos los tiempos, o que convertiría a un simple pastor de vacas en el mítico personaje del cowboy, cayó en desgracia cuando el hombre y su ganado doméstico le recriminaron su competencia por la tierra. Así la población de Mustangs decreció alarmantemente, al ser capturados los caballos de forma brutal para ser vendidos como materia prima a las fábricas de pegamento, a las de comida enlatada para perros y a los mercados europeos en demanda de carne de caballo.
Para detener este abuso Velma Johnston encabezó la “Péncil War” (Guerra del lápiz), una campaña de recogida de cartas que generó el envío de más mensajes al congreso que cualquier otra cuestión a parte de la Guerra del Vietnam. Miles de cartas fueron escritas por niños, a quienes les concernía el bienestar de aquellos caballos.
Finalmente, como el número de Mustangs había quedado reducido a tan solo 20.000 animales, en 1971 el Congreso de los Estados Unidos deliberó acerca del futuro de los caballos y promovió el “Wild Free-Roaming Horses and Burros Act”, “The Act”, como comúnmente se le llama (Acta de los caballos y burros salvajes y libres). El acta puso a estos animales bajo jurisdicción federal y encargó al Bureau of Land Management (BLM) (Agencia de la gestión de la tierra) del Departamento de Interior y al Servivio Forestal (USFS) del Departamento de Agricultura, que conjuntamente se encargaran de preservar a los Mustangs salvajes como “símbolos vivientes del espíritu histórico y pionero del Oeste”.
Además de una tarea de preservación también existe una tarea de “equilibrio”, de manera que cuando la BLM determina que la población de Mustangs excede la capacidad de su habitad, el exceso de animales son sustraídos de su ámbito y preparados para su adopción.
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