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Última actualización 01/03/2007@00:00:00 GMT+1
En Irlanda, concretamente en la Caballeriza Nacional, hubo una época en la que se seleccionaban los caballos según la astrología, esto es, relacionando la fecha de nacimiento de los potros con la posición de la luna y las estrellas. Parece que funcionaba, aunque las épocas fueron cambiando. No lo ha hecho sin embargo
la esencia del Irish Stud
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En las tierras irlandesas de Kildare podemos visitar un paraíso. Es el santuario de los purasangres. La tierra parece haberse creado para que los caballos disfruten de este auténtico vergel. Tanto es así que el Irish Nacional Stud, o lo que sería la Caballeriza Nacional Irlandesa, lo ha escogido como sede para mostrarse al público y convertirse en un interesante reclamo turístico.
El condado de Kildare, en Irlanda, es uno de esos lugares que parecen salidos de un cuento de hadas. Sus extensiones verdes, sus bellos bosques y sus prados de turba protagonizan una estampa difícil de olvidar. Y en este marco donde realidad y fantasía se funden visitamos la Irish Nacional Stud o la Caballeriza Nacional Irlandesa.
Su historia es una sucesión de avatares, leyendas, simbologías y sentimientos. Porque todo, al fin y al cabo, está movido por los pensamientos de sus dueños, que intentan plasmar en las propiedades su particular forma de entender la vida. Claro está que las modas cambian también con el paso de los años y lo que hoy se adora, a nuestros antepasados posiblemente les horrorizaría. Pero algunas personas están por encima de esto y han sido auténticos visionarios de su tiempo. La historia de la Irish Nacional Stud es un ejemplo de vanguardismo deportivo. El caballo como un elemento social, cargado de simbolismo…
Su existencia de esta propiedad se remonta, nada más y nada menos, que al siglo XVI. En esta época las tierras cercanas a Tully pertenecían a la familia Sarsfield, por lo que es muy probable que el famoso General Patrick Sarsfield naciera aquí. Durante los 200 años siguientes, la propiedad pasó de mano en mano, cambiando varias veces de propietarios. De esta forma, también a manos de militares, en 1900 fue adquirida por el Coronel William Hall Walter.
La historia irlandesa salta a la vista. Este personaje, hijo de un cervecero escocés, era un amante de todo tipo de deportes; en especial de los relacionados con los caballos. Llegó un momento de su vida en el que sus pensamientos, intereses e inquietudes se centraron en la cría de caballos de carreras. Y fue en esta finca donde encontró el lugar perfecto para que su sueño se hiciera realidad.
Calificados como geniales, absurdos y excéntricos, los métodos de cría de caballos de Hall Walter se basaron en la astronomía. De esta forma cada vez que nacía un potro, el Coronel observaba la posición de la luna y de las estrellas y sacaba su horóscopo. Si éste era favorable, el potro era criado y entrenado para las carreras. Si ocurría lo contrario era vendido.
En esto fue pionero… No sabemos si por coincidencia o no, pero este método cosechó numerosos éxitos. Quién sabe si las estrellas dicen mucho más de lo que nos parece a los humildes mortales. Siguiendo la idea de que las estrellas también marcan el destino de los caballos, los establos de los sementales también tenían claraboyas en los techos.
Las noches debían ser muy largas en los principios del siglo…
Después de 15 años dedicados a esta tarea, Hill Walter regaló la caballeriza a la Corona Británica y en compensación se le otorgó el título de Lord Watertree. De esta forma Tully se convirtió en la Caballeriza Nacional Británica, hecho que cambió en el año 1945, cuando se fundó la Caballeriza Nacional Irlandesa. Desde entonces los mismos propósitos de promover los intereses de la industria irlandesa en la cría de purasangres siguen vigentes. Una industria tan productiva como prestigiosa…
El mítico Carro del Sol
Después de esta lección espiritual, nos encaminaremos al Patio “Carro de Sol”, cuyo nombre recuerda al ganador de la Triple Corona de 1941 que nació aquí. En época de reproducción, entre el 15 de febrero y el 15 de julio, estos establos alojan a las yeguas preñadas. Aquí las instalaciones son sencillas y funcionales. La efectividad y el buen manejo viene dado por el gran valor de sus productos…
Este patio tiene su propia oficina, taller de herraje, sala de alimentación y una pequeña clínica para facilitar la exploración de los caballos, muy útil para el manejo de animales difíciles. Es curioso visitar el laboratorio, centro de las actividades veterinarias de la caballeriza y de estudios relacionados con la cría de caballos de purasangre en colaboración con universidades e instituciones agrícolas de Irlanda y del extranjero. Siempre podremos aprender algo de este pasaje…
Entre las numerosas curiosidades, podemos visitar el establo que fue diseñado para un potro huérfano. En él una yegua se convirtió en su madre adoptiva y le daba de comer sin peligro a través de una reja. Más adelante, y fuera ya del patio, llegamos a la unidad de partos de los potros. Estos amplios establos albergan a las yeguas, que permanecen aquí alrededor de tres días. A través de las ventanillas de sus puertas se puede observar esta estampa sin perturbar el estado de los animales. Además, existe un sistema en la parte inferior de las puertas para que al abrirlas no existan corrientes. Elementos sencillos que pueden dar soluciones a ciertos problemas de cría…
Si tenemos suerte, podremos contemplar el nacimiento de un potro en la unidad de partos, donde existe una unidad de vigilancia intensiva de los recién nacidos. Al lado, el taller de guarniciones, donde un guarnicionero repara y fabrica los correajes al modo tradicional. Un espectáculo digno de contemplarse por su minuciosidad. Como también lo es el del taller de herrería.
Lugares de culto
Otra de las instalaciones que merece la pena visitar detenidamente es el museo de la Irish Nacional Stud. Situado en la antigua casa de un almohazador y los establos de sementales, se hace un recorrido por la historia del caballo y del hombre, una historia que se une en las competiciones y que muestra el fervor irlandés por este deporte.
Su sencillez ayuda mucho en su explicación para colegios y niños. Grandes gráficos explican el
desarrollo de todas las actividades hípicas en Europa, sobre todo en los último siglos, cuando el boom de las carreras ha vivido su edad de oro.
Indudablemente, los niños son los mejores destinatarios de esta exposición. Para muchos la joya de oro es un esqueleto que nos da una idea de la “equilibrada fragilidad” del caballo. Una estructura “transformada” para el esfuerzo, ya sea deportivo o laboral, como el trabajo del campo…
Los amantes del mundo de la competición van a ver muchas de las grandes chaquetillas de sus jockeys favoritos. Los colores son símbolos de nuestras preferencias. Las envidias, los recuerdos, y los deseos salen de una cuadra y desvanecen en una pista de carreras. Los aficionados pueden recuperar imágenes épicas en los paneles de este pequeño museo…
Trotes en libertad
Si el clima ayuda, resulta idílico poder pasear por la finca de Tully en total libertad. Tan sólo algunas dependencias quedan cerradas al público, sin por ello perturbar ese sentimiento que presentimos desde que entramos. En el Paseo de los Robles asistiremos al maravilloso espectáculo de los sementales corriendo por los corrales.
Si optamos por recorrer el Paseo Tully entre los meses de marzo a julio veremos a las yeguas y a los potros paseando entre los corrales libremente. Una curiosidad es que los caballos pastan en los mismos corrales que las vacas. Dos son los motivos que llevan a ratificar esta práctica: que se evite que los pastos contraigan la “enfermedad del caballo”, y que el ganado tranquilice a los caballos. Algunos dicen que se produce más hierba de la que se pueden comer los caballos.
Recorriendo la Irish Nacional Stud entendemos el motivo por el que este lugar se ha convertido en uno de los mayores atractivos turísticos de Irlanda. Y no solamente para los amantes de los caballos, sino para todo el que visita la zona, famosa por su gran afición a estos animales. Sin duda aprenderemos muchas cosas y, sobre todo, gozaremos del contacto directo con la naturaleza.