Western
Última actualización 23/01/2012@10:27:06 GMT+1
Para muchos aficionados, el “caballo blanco” no existe. Consideran que o bien se trata de un tordo de edad avanzada que ha adquirido la tonalidad blanca, o bien que es un “albino”. Sin embargo, los que en realidad no existen son los caballos albinos, ya que erróneamente se aplica este término a los caballos con la capa “blanco dominante”
Texto: Pilar Massaguer
Fotos. Camarillo White Horse Association
La verdad es que son poco comunes, pero uno de estos caballos blancos dio origen no solo a un postrero registro sino a una raza Western de color que constituiría toda una vida de devoción, son los Caballos Blancos de Camarillo, y como reza el lema de la asociación: “Preservar el pasado y asegurar el futuro”.
La historia de los Caballos Blancos de Camarillo dio comienzo cuando el hacendado Adolfo Camarillo, propietario del rancho de 4.000 hectáreas del mismo nombre y situado en la población también de su mismo nombre en el condado de Ventura en California, Estados Unidos, compró en una feria, en el año 1920, el semental blanco ‘Sultán’, que poseía sangre española y provenía del famoso Miller y Lux Ranch.
Con ‘Sultán’, Adolfo Camarillo comenzó su cría de Caballos Blancos, cruzándolo con sus yeguas de raza Morgan (de otras capas). De esta cría nacerían caballos como ‘Diamante’, ‘Borracho’, ‘Gavilán’, ‘Rico’ o ‘Sultanito’, todos ellos blancos.
Durante 14 años, don Adolfo montó a ‘Sultán’ en diversos e importantes desfiles, a los cuales los habitantes del “Golden State” (California) han sido siempre tan aficionados, como el “Santa Barbara Fiesta Days” o el “Rose Parade”, y también en las excursiones promovidas por el club de elite “Los Rancheros Visitadores”.
Desgraciadamente, el famoso semental murió de neumonía a la edad de 27 años; sin embargo, había dejado tras de sí una tradición familiar y un legado a la gente del condado de Ventura en forma de una histórica raza que ya se conocía como Los Caballos Blancos de Camarillo, y que ha perdurado hasta la fecha durante 90 años.
En 1952, don Adolfo, con 88 años de edad, participó en su último desfile, montado en uno de sus adorados Caballos Blancos. Seis años más tarde moriría en su rancho.
La hija más pequeña de don Adolfo, Carmen Camarillo, continuaría durante los 29 años siguientes la tradición familiar de la cría, posesión y exhibición de los ya famosos Caballos Blancos.
El desfile de los Santa Barbara Fiesta Days, en la población de Santa Bárbara, era el favorito de Carmen, si bien también participó en numerosos Rose Parade de Pasadena el día de Año Nuevo, así como en la inauguración de la Autopista 101, y también la inauguración del famoso puente de Oakland de 8,5 millas de longitud.
Carmen falleció en 1987, dejando escrito en su testamento que los Caballos Blancos fueran vendidos. Y así fue como se iba a terminar la exclusiva propiedad de aquella estupenda manada de majestuosos corceles, dispersándose al ser vendidos en pública subasta, tras una ardua labor de muchos años para reunirlos.
Este suceso entristeció enormemente a los habitantes de Camarillo, quienes habían disfrutado durante mucho tiempo de la belleza y la tradición de los caballos criados en su población.
La historia de los Caballos Blancos de Camarillo no estaría completa sin recordar al que fuera cuidador de los animales durante muchos años, Melitón Ortiz.
Melitón entró a trabajar en el rancho a los 13 años de edad, aprendiendo a ser un excelente hombre de a caballo gracias a las enseñanzas de otros vaqueros que trabajaban allí, como Varcilio, Ernie López o el mismo Adolfo Camarillo.
Fue Melitón quien cuidó exclusivamente de los Caballos Blancos durante 50 años. Desde alimentarlos y cepillarlos hasta entrenarlos y criarlos, compitiendo también con ellos junto a su hijo Ray Ortiz en “Team Roping”.
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