Veterinaria
Última actualización 23/01/2012@10:14:23 GMT+1
Seguimos con nuestra serie de artículos dedicados a la morfología del caballo de silla. Hoy analizamos otras partes de su cuerpo, el dorso y la grupa. Comenzamos por repasar el dorso en profundidad, y la grupa, en cuanto a la inserción que conecta estas dos partes fundamentales para el jinete. Estudiaremos la grupa por separado y con más detenimiento junto con los posteriores del caballo
Texto y fotos: Katharina Braren
La grupa y el dorso son elementos esenciales para la biomecánica del caballo, es decir para el funcionamiento correcto del caballo montado que traslada el peso móvil del jinete. La línea superior, desde el atlas hasta el maslo, viene a ser como una cordillera óseo-muscular. Buscamos una configuración muy determinada, y sobre todo útil.
El dorso y la grupa son quizá las partes del cuerpo del caballo menos marcadas por los criterios raciales, si comparamos con la cabeza, las orejas, etc. Teóricamente, la evaluación morfológica de los animales en principio sirve para poder detectar grandes defectos y descartar desde un inicio animales que no pueden funcionar debido a su estructura corporal. En cuanto a la reproducción, sobre todo, recordemos que los caballos capados no se evalúan morfológicamente. Sin embargo, en la práctica no es así. Hay razas que descartan los maslos bajos (muy frecuente en los Warmblood), en beneficio de inserciones del maslo más altas en la grupa, caso de los caballos Árabes y los PRE´s. Y al mismo tiempo que hacen esto, seleccionan animales para la funcionalidad de la Doma Clásica y olvidan quizá que la inserción, más alta o menos, suele ser efecto de la mayor o menor angulación de las palancas que encontramos en la grupa.
El caballo perfecto no existe; sin embargo, el caballo con pocos defectos o el que más los compensa con otras partes del cuerpo es el mejor caballo de silla. Por supuesto existen las excepciones que confirman la regla, donde una parte del cuerpo que no corresponde morfológicamente al patrón correcto llega a funcionar magníficamente bien. Las partes del cuerpo del caballo hay que evaluarlas por separado e independientemente, pero también en su conjunto y en su funcionamiento.
Comenzamos por ver cómo queremos un dorso óptimo de un caballo para montar.
El dorso ideal
La conformación de nuestro caballo de Doma Clásica debería ser más bien rectangular. El dorso debería tener una longitud adecuada, ni ser demasiado largo ni tampoco demasiado corto, y proporcionado al resto del cuerpo del ejemplar.
La inserción en la grupa la queremos fuerte, con buena musculación; sin embargo, tampoco demasiado musculada, porque nos puede causar rigideces en esta zona, como ocurre a veces con los caballos ibérico.
El dorso es el “puente”, la conexión entre el tren anterior y la grupa y los posteriores, o la trasmano como lo llamamos también. Hay que tener muy presente que la cabeza, el cuello, las manos, el pecho, pesan mucho y significan por lo menos el 60% del peso absoluto del caballo. Esta parte del peso está soportada principalmente por las manos del caballo. Incluso en el caballo montado encontramos en posición parada el 55% del peso sobre el tren anterior.
La parte posterior juega un papel muy importante, pero sabemos que hay que trabajar a diario para conseguir un mayor equilibrio en la distribución del peso entre tren anterior y posterior, y para poder traspasar una parte del peso hacía el tren posterior. Recordemos que nuestro trabajo de entrenamiento en la Doma Clásica tiene como objetivo liberar las manos y la parte anterior del caballo de peso para que gane libertad y pueda conseguir mayor elevación en su movimiento bajo el jinete. El puente de conexión entre la parte delantera y la trasera es esencial y tiene que ser flexible, ligero, resistente y elástico, además de su papel de “comunicador”. Solamente si el dorso deja pasar la energía que pueda fluir desde el posterior hasta la boca y la cabeza, llegará a funcionar el entrenamiento correctamente. Y entonces podremos cumplir con los objetivos de la Doma Clásica.
Radiografía del dorso
El dorso comienza con la cruz. La cruz es la “protuberancia” ósea con la que comienza el dorso, a la altura de los omoplatos y de la inserción de las extremidades y del cuello. Y allí donde queda resumido todo el movimiento del caballo en su avance en los tres aires. La cruz es la clave de inflexión del movimiento.
El dorso incluye la cruz, que consiste en las 18 vértebras torácicas, las 6 vértebras lumbares, a continuación vienen 5 vértebras ilio-sacrales y después las 18-25 vértebras que forman el coxis y lo que percibimos como la cola. Realmente, estas vértebras pertenecen a la zona de la grupa, pero las mencionamos aquí al formar parte de la columna vertebral del caballo en su totalidad.
Más información en Trofeo Caballo 149