Veterinaria
Última actualización 20/07/2011@11:27:14 GMT+1
La palabra cólico no significa más que dolor de abdomen. Para ser exactos, si miramos etimológicamente el término “Cólico”, significa "dolor de colon". Su uso es muy común y el cólico abarca todos estos dolores localizados en aquella zona del cuerpo del caballo, producido por problemas en el aparato digestivo. Su simple pronunciación “cólico” consigue asustar a muchos propietarios de caballos. En la imaginación de un aficionado amante y responsable cuidador de un ejemplar de la especie, enseguida aparecen imágenes de su amigo equino en la mesa del quirófano de su veterinario, con las entrañas fuera de su cavia abdominal y, la verdad, es que el miedo a este escenario a menudo no está lejos de la realidad.
Así que el cólico es ese aglomerado de dolores con causas numerosas al igual que confusas. El abanico va desde el dolor leve e insignificante sin ninguna consecuencia, hasta el dolor agudo con causas y consecuencias graves. Un cólico puede aparecer y desaparecer como por “arte de mágica”, a veces parece haber venido del aire, aparentemente sin ningún motivo y, sin embargo, puede terminar con la muerte del animal que tanto apreciamos.
Las causas de un cólico son múltiples y, sobre todo, relacionadas con la errónea alimentación de los equinos. Pese a que el caballo parece ser un animal grande, fuerte, robusto, su aparato digestivo es complejo y, respecto a la comida, suele ser más sensible de lo que podamos imaginar. Alimentos pasados le hacen daño, nutrientes que se encuentran en proceso de fermentación pueden ser la causa de un cólico. Algunos caballos suelen tener una alarma respecto a la comida y la bebida; por ejemplo, si el agua no es fresca no la beben, y la comida que no está bien la desprecian. Sin embargo, la hierba a punto de fermentar si les gusta y puede ser mortal para ellos, así como la hierba fresca en exceso y de golpe. Un consejo es que en la primavera hay que acostumbrar, poco a poco, al alimento fresco a los caballos estabulados en invierno. No se les puede soltar de golpe muchas horas en el prado con abundante verde, hay que sacarlos cada día unas horas hasta que estén acostumbrados. Siempre observaremos su estiércol, que nos avisará si les sienta bien la comida o si tienen un exceso o falta de alguna sustancia, alimento, etc. Respecto al forraje, normalmente no tienen freno, no pararán de comer y pueden empacharse, lo que puede resultar en un cólico.
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