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Última actualización 21/06/2011@11:21:54 GMT+1
Mucho más que un acontecimiento de carácter público y social, el Relevo Solemne de la Guardia Real en el Palacio es la puesta en escena de un ritual que recuerda su función original de custodia personal del Rey y la Familia Real

Texto: Fernando ESCRIBANO, elaborado con información facilitada por el Negociado de Comunicación, perteneciente a la Sección de Asuntos Institucionales.

Fotos: Fernando ESCRIBANO
Las residencias de los Reyes de España siempre han contado con tropas que las guarnecían, en principio pertenecientes a las Tropas de Casa Real, en sus diversas denominaciones, aunque en ciertos periodos se encargara el ejército regular. En la actualidad, en el Relevo Solemne de la Guardia en el Palacio Real de Madrid participan algunas de las Unidades más características de la Guardia Real, dando sentido a un protocolo que permanece con plena vigencia, desde los orígenes de nuestra identidad nacional. El rigor y la vistosidad en el desarrollo de este acto nada tienen que envidiar a otros similares, quizá más conocidos internacionalmente y que, como reclamo turístico, se vienen celebrando en diferentes ciudades europeas desde hace varias décadas.

Un poco de Historia
Al ocupar el trono Felipe V, las Tropas de la Casa Real estaban compuestas por: los Archeros de la Cuchilla, la Guardia Española de Alabarderos (Compañía Amarilla, Compañía Amarilla Veterana y Compañía de Estradiotes o de la Lancilla) y la Guardia Alemana de Alabarderos. Felipe V reorganiza estas unidades según el modelo francés y las Tropas de Casa Real quedan en 1704, después de una serie de reestructuraciones, de la siguiente forma: Cuatro compañías de Guardias de Corps, dos regimientos de Reales Guardias de Infantería y una compañía de Reales Guardias Alabarderos

Los primeros relevos en Palacio
En la Real Ordenanza para los Guardias de Corps, que se dicta en 1706, se incluye el servicio que deben realizar en la corte; a los regimientos de infantería en la Real Ordenanza de 1704, se les ordena prestar la guardia exterior del Palacio Real con una compañía por batallón.

Durante el reinado de Carlos III, el servicio que prestaban estos regimientos en la corte era de una compañía de fusileros por batallón de cada regimiento alternándose, haciendo el relevo al cabo de un año. Completaban el servicio los Reales Guardias Alabarderos, en la guardia interior, y las Compañías de Guardias de Corps.

Fernando VII, por Real Decreto de 27 de noviembre de 1829, aprueba en las ordenanzas de su Guardia Real exterior, títulos relativos al relevo de las unidades en el Palacio Real.

Una heroica resistencia
Una vez fallecido Fernando VII, durante la minoría de edad de la Reina Isabel II y siendo regente el general Espartero, tiene lugar un hecho que marcará el futuro de la Guardia Real: el 7 de octubre de 1841 los generales Concha y Diego de León asaltan el Palacio Real con intención de derrocar al regente. La guardia exterior de Palacio Real permite el paso de los sublevados sin oponerse, aunque finalmente la sublevación fracasa por la heroica resistencia ofrecida por los Alabarderos en la escalera de embajadores del Palacio Real. Como consecuencia, el general Espartero disuelve la Guardia Real de Infantería y Caballería y, a partir de ese momento, la guardia exterior pasa a prestarse por unidades de la guarnición de Madrid, los Alabarderos siguen proporcionando la guardia interior y el Escuadrón de Escolta Real, creado en un principio como Escuadrón de Guardias de la Reina, realiza sus misiones en las salidas de la Familia Real.

Más información en Trofeo Caballo nº 142
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