Hemeroteca :: 01/03/2011
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Veterinaria
Última actualización 24/02/2011@10:15:47 GMT+1
Textos y fotos: A. Pérez

Se acerca la época en que los propietarios de yeguas deciden cubrirlas. Es una decisión muy importante que requiere unos conocimientos básicos previos y con estos artículos, que publicaremos en estos meses del año, nuestra revista Trofeo Caballo pretende que los futuros criadores conozcan esas pautas mínimas necesarias para la actividad reproductora. Ni qué decir tiene que, el asesoramiento y prescripción por parte de un veterinario especializado en reproducción, se hace imprescindible ante la más mínima duda o problema que se presente.
CONCEPTOS BÁSICOS
Los equinos son una especie poliéstrica estacional, fototropica positiva, por lo que la estación reproductiva se manifiesta en la primavera y en el verano. Generalmente, tras el anestro invernal, las yeguas entran en un periodo de transición caracterizado por una actividad cíclica errática antes de entrar en el periodo de actividad sexual regular y fértil. Este periodo de transición es sumamente variable entre los individuos, tanto en características como en duración.

El potro manifiesta su instinto sexual al cumplir el primer año de vida y alcanza la pubertad a la edad de dos años, pero no es recomendable someter a apareamiento a los machos ni a las hembras antes de los tres años. La vida sexual de los equinos es prolongada: en las yeguas puede superar incluso los veinte años, y en los machos dura toda la vida.

El semental está en condiciones de reproducir todo el año, aunque su actividad sexual es mayor en los meses de febrero a julio, con un momento máximo entre marzo y junio. Este período es conocido con el nombre de estación de monta, y en él el estímulo sexual está más acentuado y el estado de celo de las hembras es más evidente. Durante esta época, los sementales pueden realizar dos cópulas o más al día. El celo de las hembras tiene una duración de 3-7 días, y en el caso de falta de fecundación lo repite al cabo de 21-22 días.

La gestación dura entre 335 y 350 días, tras los cuales la hembra da a luz a una única cría. Puede presentarse, pero rara vez, el nacimiento de potros "gemelos”, y esto se produce en mayor medida con yeguas de avanzada edad.


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