Monturas
Última actualización 25/01/2011@10:26:36 GMT+1
Sin duda la silla inglesa es la más extendida en el amplio mundo de la equitación por la multitud de disciplinas que hacen uso de ella, Salto, Polo, Doma…; ahora bien son múltiples las variantes según el uso o la función, modificándose por lo general la forma de las aletas, que se acomodan para proporcionar al jinete la mayor confortabilidad en la ejecución de la modalidad ecuestre elegida -v.gr., una silla para saltar se caracteriza por llevar unos faldones cortos y redondeados (al estribar más corto precisa de un apoyo adicional para las rodillas) en contraste con la silla de doma, de faldones largos-.
Materiales y partes.
La silla de doma puede fabricarse con cuero o con materiales sintéticos, sobre una estructura de madera o de fibra de vidrio.
Se trata de una silla de peso mediano, de borrenes y respaldo prácticamente inexistentes.
Quizá los elementos más característico de la silla de doma son las aletas o los faldones, largos y rectos, y que se sitúan por detrás del hombro del caballo. Estos faldones posibilitan el uso de estribos más largos. Por normativa, los faldones, en las competiciones de Doma Clásica, son siempre negros.
Otra de las particularidades de la silla de doma es un asiento más profundo, situado más cerca de la cruz del caballo y con el pomo un poco más alto, todo lo cual hace que las piernas lleguen más abajo. Así mismo algunos modelos cuentan con algo más de relleno en la parte delantera, con la finalidad de ayudar al jinete a mantener una postura correcta de las piernas, con la rodilla estirada y el muslo hacia atrás. Sin embargo, suele haber poco relleno detrás de la pantorrilla, para permitir al jinete mover con mayor libertad la pierna para dar mejor las ayudas al caballo. En general, el relleno de los faldones es generalmente menor que en otros modelos de sillas inglesas para permitir un mayor contacto con el animal.
Todo lo dicho colabora a que el jinete pueda mantener una posición lo más correcta y relajada posible, con el centro de gravedad en el lugar adecuado para transmitir del modo más natural posible las ayudas al caballo, para que este responda a ellas con calma y precisión.
Complementos.
En los caballos más jóvenes o en los primeros ejercicios de doma se usa un filete con dos riendas, una a cada mano. Cuando se trata de ejercicios de doma de un nivel más avanzado se usa filete y bocado, hierros que cumplen distintas funciones en el trabajo en pista con el caballo, con cuatro riendas, dos a cada mano, y generalmente cruzadas. El objetivo es lograr la sumisión a la embocadura con una descontracción total y sin tensión ni resistencia alguna.
Es obligatoria la muserola, que no puede estar tan apretada que dañe al caballo. Son opcionales la falsa barbada y el cubrecadenillas de cuero o de goma. Se permiten protectores de cincha y de muserola. No está permitido ningún forro de montura.
Los caballos participantes en un concurso de Doma Clásica no podrán llevar ningún tipo de arnés que no sea la cabezada, la montura y el hierro reglamentario según el nivel en el que se participe. Está permitido recoger la crin del caballo con trenza o moñetes, así como la parte superior de la cola. Queda totalmente prohibido el uso de vendas o protectores.
El jinete de competición de Doma Clásica debe vestir levita negra o azul oscura, con chistera, bombín o casco, breeches blancos o claros, plastrón o corbata, guantes, botas de montar negras y espuelas metálicas (no obligatorias en todos los niveles)
Características de uso.
La Doma es la disciplina ecuestre en la que el jinete trata de desarrollar al máximo las cualidades naturales del caballo así como lograr la ejecución perfecta de los distintos aires del caballo, y todo ello de un modo natural y nada forzado. El trabajo previo de jinete y caballo, su total acoplamiento, convierten al ejercicio de doma en un alarde de belleza en la realización de los aires naturales del caballo en la que la intervención del jinete ha de pasar casi del todo inadvertida: exactitud, ligereza y naturalidad en la ejecución de los movimientos han de ser los objetivos que se han de perseguir en un ejercicio de doma. La, en apariencia, poca intervención del jinete en el trabajo del caballo deviene de una monta muy natural en la que el uso de una silla adecuada es primordial. La silla inglesa se adapta al ejercicio de la doma para que la postura del jinete sea lo más correcta posible, al tiempo que le posibilite un contacto más estrecho con la parte posterior del caballo (la esencial en el ejercicio de doma ya que de ella depende la impulsión del animal) y un mayor estiramiento de la pierna que facilite la comunicación con el caballo (la transmisión de las ayudas) Se dice que “sobre una buena silla y bien colocada podrá el jinete montar con corrección y, por lo tanto, aplicar bien las ayudas”.
Expresemos mejor lo dicho acudiendo a los testimonios de algunas autoridades en la materia:
La equitación académica es más exigente. “El arte, escribe d’Aure, sirve para hacer nacer los medios más exactos… a fin de poseer mejor al caballo. Así pues, es a esa posesión completa de las fuerzas del caballo (Baucher) sin deformarlas nunca, a lo que tiende el jinete. Apunta a la sumisión en la ligereza, ese testimonio de la equitación sabia (L’Hote), apartando de su trabajo todo lo que es heterodoxo, los aires de fantasía, los alardes de fuerza a fortiori, y si a veces los aborda como Baucher o Fillis, es con conocimiento pleno de su carácter artificial, bien para ganarse la vida como el primero, bien como el segundo, para alejar más aún los posibles límites de la doma”. (El caballo. Enciclopedia de la equitación y de los deportes hípicos. Etienne Saurel)
La equitación académica trata de devolverle al caballo “la gracia de las actitudes y los movimientos que tenía naturalmente en libertad” (Decarpentry)
Se trata de un tipo de equitación no apta para una monta prolongada, sino pensada para el trabajo en pista y para la ejecución de ejercicios académicos.