Hemeroteca :: 01/12/2010
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Última actualización 23/11/2010@11:37:37 GMT+1
Siguiendo la evolución de la montura Western, vamos ahora a remontarnos a su época más floreciente, el último tercio del siglo XIX, los días de las grandes conducciones de ganado, para desembocar en los años 40, cuando el estilo de la montura de entonces iba a dar claramente paso a los diversos modelos de la montura Western moderna

Texto: Pilar Massaguer
Fotos: Por cortesía de Alain Eon, del Museo de Charles M. Russell y de G. Morvan.
Si como ya vimos en el número anterior de esta revista, la montura “Mother Hubbard” fue favorecida por muchos de los cowboys que recorrieron Texas a través de los “Cattle Ttrails”, conduciendo los enormes rebaños de vacas hasta la estaciones de ferrocarril, se podría decir que la montura que llevó a nuestro personaje a conducir ganado hasta los pastos del norte, fue el modelo llamado “Plains” (Llanuras).

La montura Western por excelencia: la de las “Llanuras” y la “Cheyenne”
A menudo considerado como el padre de la montura Western, E.L. Gallatin construyó para los cowboys una fuerte y ciertamente pesada montura similar a la antigua montura de Texas.

Gallatin, que trabajaba en Independence, Missouri, para el reconocido saddlmaker de la época, I. Landis, convenció a su jefe en 1860 para que abriera una tienda en Denver, Colorado, la “ciudad reina de las Llanuras”. Poco tiempo después, Gallatin compró el negocio a medias con otro saddlemaker, F. Gallup.

Cuando en 1867 la Unión Pacific (compañía de ferrocarril) llegó al territorio de Dakota (entonces incorporaba también el actual estado de Wyoming), Gallatin, que era muy emprendedor, abrió en solitario una nueva tienda en la población de Cheyenne y empleó a su sobrino Frank Meanea.

En los 1870’, la ciudad de Cheyenne se había convertido en la meca de la manufactura de monturas Western de trabajo. Los abundantes pastos y la proximidad del ferrocarril atrajeron a los cowboys texanos con su ganado. Para suplir las demandas de la afluyente clientela, el estilo único de montura que Frank Meanea desarrolló a partir de las que construía su tío sería conocida como la “Montura Cheyenne”.

El extraordinario auge de su negocio de construcción de monturas Western se expandió a lo largo de los sesenta años que duró la empresa. El comparativo gran número de monturas que hoy en día perduran y que proceden de la manufactura de la tienda de Meanea, demuestran que sus productos eran consistentemente de la mejor calidad.

Otros saddlemakers de gran renombre, los hermanos Collins, comenzaron su empresa de construcción de monturas Western en Omaha, Nebraska. Su reputación los llevó a expandir su negocio y abrir otra tienda en Cheyenne.

Las monturas de los hermanos Collins eran comparables en calidad a las Gallatin-Meanea. Entre sus clientes, se encontraban el presidente Theodore Roosvelt y Buffalo Bill Cody para quien construyeron una silla repujada con apliques de plata para su Wild West Show.

Las sillas “Cheyenne” incorporaban las mejores características consiguiendo de esta forma crear lo que los cowboys consideraban como la montura perfecta. Todas ellas tenían en común el estar construidas sobre un chasis que se adaptaba muy bien al dorso de los caballos y, por lo tanto, no producía rozaduras. Las monturas eran más livianas, pero eran muy resistentes con un pomo o cuerno de acero bien anclado en el borren anterior. Los faldones eran cuadrados y bastante grandes y la guarnición era de doble anilla.

Las primeras monturas de los 1870’ se caracterizaban por tener medio asiento, una guarnición doble del tipo llamado “Sam Stagg” en la que los cueros estaban expuestos, y carecían de gualdrapa del asiento.

En los 1880’, la montura incorporó la gualdrapa del asiento y el característico “Cheyenne roll” que era la extensión del cuero del borde del borren posterior a modo de asidero. Hacia 1885 la guarnición quedó oculta por la cubierta del borren anterior y el asiento se cubrió totalmente, pero dejando unos recortes cuadrados que permitían un mejor acceso a las acciones. Finalmente, los recortes se descartaron hacia 1900’.

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