Western
Última actualización 24/09/2010@09:54:42 GMT+1
Este legendario rancho credo por Richard King, quien sirvió de inspiración para crear el personaje de Rett Butler, de la novela Lo que el viento se llevó
Texto: Pilar Massaguer
Fotos: Gentilmente cedidas por el King Ranch, Kingsville, Texas, USA
Cuando en 1940, la recién estrenada asociación AQHA (American Quarter Horse Association) decidió otorgar el número 1 de su registro genealógico al semental que obtuviera el título de gran campeón en el concurso del Fort Worth Stock Show, éste recayó en ‘Wimpy’ del King Ranch, y es que la historia del legendario rancho y su programa de cría de caballos Quarter Horse merecían todos los honores.
Con una extensión de 334.125 hectáreas, el King Ranch situado en el estado de Texas, en Estados Unidos, goza del apelativo de ser el más grande del mundo. Si bien esa importante cifra lo coloca en un lugar especial dentro del mundo Western, su fama no es solo por sus dimensiones, también su historia y su cría de caballos Quarter Horse lo hacen único.
La primera piedra
El King Ranch fue fundado por Richard King. Hombre audaz, valiente y emprendedor como ninguno, se dice de él que fue el modelo en que la escritora de la famosa novela “Lo que el viento se llevó” se inspiró para crear el personaje de “Rett Butler”.
Nacido en Nueva York en 1824, Richard King se embarcó como polizón en un barco de vapor cuando contaba tan solo 11 años de edad. Y a los 16 era ya piloto de un barco fluvial en Alabama, aventurándose hasta la frontera de Texas en plena guerra mexicano-norteamericana.
El negocio fluvial del Capitán King monopolizó el comercio a lo largo del Río Grande durante los años 1850. Con las ganancias obtenidas y los conocimientos adquiridos en su empresa, King construiría su gran rancho.
Pero, para abastecer su nuevo rancho, Richard King necesitaba ganado -vacas y caballos- y, por supuesto, cowboys para hacer el trabajo, y King encontró ambos en México durante el transcurso de un viaje.
Una pequeña población había sido severamente azotada por la sequía, y King ofreció comprar todo el ganado disponible y trasladar a todos sus habitantes a su rancho en Texas.
Todos aceptaron, y en el proceso los vaqueros del Capitán King fueron conocidos como los “hombres de King”; esto es, los “Kineños”. Hombres de “a caballo” por excelencia, los Kineños se convirtieron en parte integrante del rancho y de su legendaria historia al igual que lo fue Richard King. En la actualidad se puede encontrar hasta la quinta generación de Kineños en el rancho y en la población cercana, llamada lógicamente Kingsville.
En el caluroso y húmedo desierto Wild Horse, el agua es un bien precioso. King lo sabía y durante un viaje a la ciudad de Corpus Christi para asistir a una feria, atravesó Santa Gertrudis Creek, con mezquites que daban sombra y un pequeño riachuelo que proporcionaba la única agua fresca en 124 millas, pensó que tenía que conseguir aquellos terrenos para su hacienda.
Antes de acabar la feria, King y el capitán de los rangers de Texas, Gideon K. Lewis se asociaron para comprar el rancho mexicano “El Rincón de Santa Gertrudis”, cuyas 6.000 hectáreas se sumarían a las del King Ranch. Este lugar privilegiado daría nombre a la raza vacuna Santa Gertrudis, que el Capitán King creó mediante cruces de ganado Brahma y Shorthorn y que, posteriormente, hacia 1940 fue reconocida como la primera raza vacuna desarrollada en Estados Unidos. Con el tiempo, la propiedad crecería hasta las 1.300 millas cuadradas con las que cuenta hoy en día.
El 14 de abril de 1885 Richard King moriría de cáncer en San Antonio, dejando a su viuda, Henrietta King heredera del rancho y también de las deudas. Esas circunstancias hubieran quebrantado el espíritu de muchas otras mujeres, pero no el de Henrietta, una mujer seria, solemne y decidida que llevó la empresa de su marido hacia delante, ganándose además el respeto y admiración no solo de los Kineños, quienes la llamaban la “madama” o la “patrona” sino también de otros rancheros de Texas.
Con el consejo de Robert J. Kleberg, quien había trabajado como procurador para su marido y que posteriormente se convirtió en su yerno al casarse con su hija Alice Gertrudis King, Henrietta supervisó el crecimiento y ampliación del rancho que alcanzó proporciones épicas.
Robert J. Kleberg fue el constructor, organizador y negociante que consolidó el rancho y lo hizo financieramente estable, superando dificultades tales como las deudas, la caída del mercado de carne a mediados de los 1880 y la sequía de los 1890.
Hacia 1935, los hijos de los Kleberg, Dick y Bob tomaron las riendas del rancho. La nueva generación marcaría la era dorada del King Ranch, caracterizada principalmente por el desarrollo de una nueva raza vacuna, la Santa Cruz, surgida del cruce entre Santa Gertrudis, Red Angus y Gelbvieh y, sobre todo, por su programa de cría de caballos Quarter Horse.
Los Quarter Horses del King Ranch
Aunque en el King Ranch los caballos siempre se habían podido contar por miles, no fue hasta 1915 en que su cría tomó un nuevo y definitivo rumbo.
Criar caballos no es lo mismo que criar vacas. El ganado vacuno se cría con un solo factor en mente: la producción de carne o de leche. Pero con los caballos se intenta producir una cualidad más intangible: la acción, que emerge de la habilidad y la voluntad del animal. Esta característica unida a un gran “sentido vacuno” y a una buena disposición, eran las tres cualidades que Bob Kleberg quería en su programa de cría de Quarter Horses para trabajar en el rancho.