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Última actualización 23/09/2010@14:03:33 GMT+1
Los orígenes de la montura portuguesa y de la indumentaria del jinete de rejoneo se remontan al siglo XVIII
Texto: Laura Águeda
Fotos: Luis Alonso
El atuendo a la portuguesa, también llamado Marialva, en recuerdo del marqués de Marialva, el jinete más eximio de su época y autor del tratado Luz da liberal e nobel arte de caballería (1790), data del momento de mayor esplendor de la equitación clásica.
El atuendo del jinete deriva del traje cortesano usado en las cortes europeas en el siglo XVIII y tiene su origen en la corte francesa gobernada por el rey Luis XV.
También se dice que los rejoneadores portugueses visten ‘a la federica’ (al estilo de Federico de Prusia), lujosa y llamativa indumentaria propia de los nobles caballeros rejoneadores del siglo XVIII.
En cualquier caso queda claro que el jinete, como también el caballo, lucen de modo muy refinado, resultando la de ambos caballero y montura una estampa llamativa y vistosa que nos remonta a tiempos pasados y que sin duda en nada se asemeja a la que caracteriza a los rejoneadores españoles, la protagonizada por el traje corto campero: chaquetilla negra, calzona de rayas, botos camperos…
La silla que hoy describimos es la más importante de la tradición ecuestre de Portugal y por ello es la conocida en todo el mundo como montura portuguesa.
La montura portuguesa es más pequeña que la tradicional vaquera española que ya en su momento calificamos de auténtico sillón para montar sobre el caballo; esta particularidad de la silla portuguesa proporciona al jinete luso, y al rejoneador en concreto, un contacto mayor con el caballo y también si cabe más estabilidad al poder abrazar mejor con sus piernas al animal.
Materiales y partes.
La montura portuguesa tradicional de arzones se realiza en cuero de diferentes colores, y destaca en ella el uso frecuente de tejidos aterciopelados para cubrir y adornar la silla. Tanto el cuero empleado en su elaboración como la gamuza de los cojines pueden ser de diferentes colores.
Su estructura se compone de faldones de cuerpo rectangular y dos grandes borrenes, delantero y trasero, muy desarrollados para una silla de pequeñas dimensiones, sobre todo si la comparamos con la tradicional silla vaquera española, y todo ello en pro de la fijeza del caballero en la montura. En cualquier caso, las diferentes medidas permiten una adecuada adaptación de la montura a las dimensiones del caballo y del caballero.
Para ajustar la silla al animal se usan cincha y contracincha.
La cabezada, al igual que el resto de los arreos, es de cuero, generalmente de color negro y con hebillas cuadradas de metal plateado.
Los estribos tradicionales son los de caja, cerrados por delante, y de madera, grandes y amplios permiten apoyar el pie completo y no solo la punta; al igual que el resto de los arreos suelen estar repujados. Sin embargo, hay caballeros que usan estribos metálicos más sencillos y más ligeros.