Turismo ecuestre
Rutas en la playa
La playa y el agua del mar relajan el cuerpo y la mente de caballos y jinetes
Última actualización 25/08/2010@11:03:59 GMT+1
Si es bueno para nosotros por qué no ha de serlo para ellos. Ya el griego Hipócrates, considerado por muchos como el padre de la medicina moderna, afirmó “el mar cura las enfermedades del hombre”, quizá también, añadimos nosotros, las del caballo. Pero además de solucionar problemas médicos, algo fundamental es que el mar así como la playa logran relajar el cuerpo y la mente tanto del jinete como del caballo.
Si el agua del río la usábamos como recurso necesario para la ingesta de agua en rutas por el campo los usos del agua del mar son bien distintos, terapéuticos sin duda, dadas ciertas características de esta tales como su salinidad, su movimiento y su densidad. El mar por tanto presenta algunas particularidades con respecto al río, siendo una y evidente que su agua es salada y por tanto no apta para el consumo pero sí beneficiosa para la piel del caballo, más si esta presenta algún tipo de herida o rozadura. También su alto contenido en yodo resulta beneficioso para los pies del caballo e incluso para su pelo. Por otro lado la mayor resistencia que opone el agua del mar a los movimientos del caballo refuerza su capacidad pulmonar. Pero muchos otros menos evidentes, pero no por ello menos importantes, son los beneficios que el mar en general, y no solo el agua, proporcionan al caballo:
Tonifica la musculatura: el moverse dentro del agua o el andar por la orilla del mar obliga a los músculos a trabajar con mayor intensidad sin que sufran las articulaciones.
Estimula la circulación: al entrar en el agua se produce una diferencia de presión desde el fondo, desde las patas, hacia la superficie, hacia la cabeza y la parte superior del cuerpo y donde se halla el corazón; esto impulsa el retorno venoso y activa la circulación de la sangre.
Mejora los problemas dermatológicos: la riqueza en minerales y oligoelementos en el agua marina ayuda a mejorar problemas en la piel como rozaduras o heridas, y es beneficiosa también para el pelo del caballo.
Actúa como antibiótico natural: la humedad ambiente mejora catarros, sinusitis…, e impide la sequedad de las mucosas que favorece la infección de los microorganismos patógenos. Además, en las zonas costeras hay mayor concentración de ozono natural, gas atmosférico con acción antibiótica.
Relaja: el efecto masaje del agua produce un efecto sedante y tranquilizador. Además al nivel del mar la presión atmosférica es máxima y el nivel de oxígeno mayor, esto contribuye a bajar la tensión sanguínea mejorando problemas cardiovasculares.
Nadar con los caballos.
Pero más allá de las ventajas terapéuticas del mar no debemos ni podemos dejar de lado la parte lúdica inherente a toda ruta a caballo, por ello y si es posible y si los caballos están acostumbrados a ello no deberíamos dejar pasar la oportunidad de bañarnos en el mar con un caballo, por su bienestar y por el nuestro. No todos los caballos están acostumbrados a entrar en el agua y menos aún a nadar, y si bien todos los caballos pueden nadar no todos lo hacen del mismo modo: la generalidad emplea un aire de trote o de ambladura y un patrón de respiración caracterizado por una breve inspiración seguida de una expiración prolongada, en estos casos los miembros posteriores realizan un movimiento de empuje muy potente. Pero otros caballos no nadan bien: no mueven los miembros anteriores, o solo usan tres miembros, o usan el pecho y el cuello para impulsarse extendiendo el dorso… Es difícil, por no decir imposible, corregir la técnica de un caballo que no nada bien.
Lo más adecuado para lograr con éxito la experiencia de nadar junto a un caballo sería contactar con antelación con una empresa de las muchas que ofertan rutas a la playa y comentar con esta nuestro deseo de meternos en el agua con nuestro caballo. Presuponemos su profesionalidad para adaptar su oferta a nuestra demanda poniendo a nuestra disposición caballos con los que podamos no solo galopar por la playa sino también meterlos en la orilla montados, para que chapoteen, refresquen sus cascos e incluso se diviertan y nos diviertan jugando con las olas, y por qué no nadar con ellos. Huelga decir que lo correcto o mejor lo recomendable es desaparejar el animal para evitar que la silla y la brida se mojen lo que supondría un grave inconveniente a la hora de continuar la marcha.
Tengamos en cuenta, sin embargo, que la natación no es un ejercicio habitual para el caballo, es decir, no forma parte de su modo de vida por lo que se cansa con mucha rapidez; es fundamental evitar el agotamiento físico extremo y lograr optimizar al máximo un excelente ejercicio que con moderación reporta un gran número de beneficios en el caballo: mejora el tono muscular, mejora la función cardiovascular, optimiza la capacidad respiratoria… así como facilita el entrenamiento en animales con ciertas lesiones.
Como ya advertimos al comentar las rutas a caballo en los ríos, el agua no es el hábitat natural de los equinos y la humedad excesiva puede dañar sus cascos; nada en exceso es bueno.
Fisioterapia equina.
Aunque no es este el momento ni el lugar, debemos mencionar al menos la importancia de los ejercicios en el agua en el campo de la fisioterapia equina, si bien no descartamos volver sobre ello con mayor profundidad y centrarnos en el tratamiento de problemas físicos concretos en los caballos gracias al uso terapéutico del agua y en concreto del agua de mar. Al parecer está clínicamente probado que la fisioterapia es el mejor tratamiento para la cura sin medicamentos de dolencias tales como tendinitis, lesiones de ligamentos, heridas y cortes, problemas de articulaciones o cascos… Los caballos de deporte han sido sin duda los principales motores de la evolución de la fisioterapia equina en todo el mundo (v.gr. ofreciendo pautas para el tratamiento de patologías reumáticas)