Hemeroteca :: 01/09/2010
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Última actualización 25/08/2010@10:10:11 GMT+1
Esta montura se conoce también como silla de doma o potrera y es la empleada para efectuar uno de los primeros contactos entre el caballo y el jinete, así como en los trabajos de doma.

Texto: Laura Águeda
Fotos: Luis Alonso
Estas sillas suelen tener borrenes desarrollados, ya que el jinete puede necesitar algún tipo de agarre y de sujeción al montar tratando de domar un caballo joven. En general son menos rígidas que las monturas de campo habituales; ahora bien, a medida que la doma avanza la silla potrera puede ir evolucionando desde una más ligera y suave hacia otra más pesada.

De modo distinto a lo que ocurre con la montura vaquera que no es apta para trotar -el trote en la monta a la vaquera se sustituye por un galope corto que proporciona mucha mayor estabilidad al jinete en una actividad no exenta de riesgos- la denominada montura española o potrera que tiene entre otros usos, al menos en origen, domar y desbravar a los potros, sí admite el trote, y ello es sin duda una necesidad derivada del uso ya que de otro modo, sin la utilización de todos los aires del caballo, no se podría trabajar correctamente un animal joven. Se trata pues de una silla de campo pero que se ha debido adaptar a las necesidades derivadas de la función para la que se creó: es por tanto más ligera que la silla vaquera y se asemeja en ciertas partes de su estructura a la montura inglesa, y al igual que esta dispone de faldón y de faldoncillo. El resultado es un tipo de silla que recoge muchísimo las piernas del jinete, lo cual ayuda a este a aplicar las ayudas convenientes del modo más adecuado, y que proporciona mayor seguridad y estabilidad que otros modelos de monturas. Pero pasemos a realizar una descripción más detallada de esta silla española donde podremos analizar todos sus componentes y su porqué.

Materiales y partes.

Se elabora con piel fina, buscando siempre la realización de una montura ligera y sin duda más manejable que la vaquera, y se sustenta sobre un baste generalmente de lona. El asiento, también llamado caballería, no es del todo plano sino que se inclina ligeramente hacia atrás.

Aunque comparte algunos elementos de su estructura con la silla vaquera, como los dos borrenes, anterior y posterior -aunque de menores dimensiones que en aquella- que sujetan al jinete en el asiento y le dan estabilidad y fijeza (característica importante cómo no en el trabajo en el campo con caballos jóvenes) su armazón se asemeja más al de la silla inglesa: consta de faldón y faldoncillo. El primero tapa los latiguillos donde se engancha la cincha, uno a cada lado de la silla, mientras que el segundo protege la pierna del jinete de las charnelas donde se hebillan las acciones de los estribos. El faldón lleva en su parte anterior unos topes que sirven de apoyo para las rodillas y que brindan una seguridad extra al jinete. Las sillas de montar en general pueden ser de diferentes tamaños posibilitando que se ajusten a la medida de nuestro cuerpo. Antes de comprarla y para saber si es adecuada para nosotros, deberíamos montarnos en ella y comprobar si las rodillas asientan exactamente en las rodilleras. Lo ideal sería que todas las sillas se hicieran a la medida del caballo y del jinete (sobre una buena silla y bien colocada, el jinete puede montar con corrección y comodidad y podrá en todo momento aplicar las ayudas convenientes), pero esto es casi imposible.

En este tipo de montura, así como en la vaquera, es habitual el uso de la zalea, un cuero de oveja o carnero curtido de modo que conserve la lana. Por lo general, en la silla española la zalea es de piel de cordero con lana corta y rizada y está elaborada sin ninguna costura para que no moleste el asiento del jinete. Esta zalea va ribeteada con cuero, blanco o de color avellana, lo que le da mayor resistencia en los lados. Como en este tipo de silla la acción del estribo pasa sobre el faldón sobre el cual se sitúa la zalea, esto puede provocar que el roce de la acción deteriore la zalea en la zona de contacto. Para evitar esto generalmente se protege con un rozadero de piel que va desde la ranura por donde asoma la acción hasta el borde más ancho del faldón, en el lugar donde apoya la pierna. Cada vez más se pueden ver zaleas elaboradas con fibras sintéticas, pero siempre es preferible el uso de materiales naturales: la piel natural tiene un tacto mucho más agradable y en caso de estar bien cuidada mayor durabilidad. También existen zaleas de lona.

La montura española posee su propio estribo tradicional, un estribo de aro, con la base u hondón redondo y con orificios en el centro. Aunque no es raro ver usar la montura española con estribos de campo, aunque su tamaño suele ser algo menor que los tradicionales de la montura vaquera.


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  • La montura española.

    Últimos comentarios de los lectores (1)

    537 | JAVIER - 18/08/2011 @ 20:03:08 (GMT+1)
    ME PUEDES DECIR CUAL ES LA FINSION DE LA PORRA EN LA SILLA VAQUERA?
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