Jinete
Ángel Bermejo Sánchez
Última actualización 27/08/2010@08:59:36 GMT+1
Ángel Bermejo Sánchez es uno de los jinetes profesionales cuyo nombre suena, actualmente, muy a menudo en el panorama nacional de la competición. Con alguno de los multiples caballos que han pasado ultimamente por sus manos siempre lo encontramos entre las primeras clasificaciones: ‘Ravel’, ‘Úlises’, ‘Preciosa’, ‘Vivaldi VL’... El último, un caballo holandés con magníficas aptitudes para la Doma Clásica, en co-propiedad con la amazona canadiense Cheryl Meissner que compró una parte del caballo cuando este tenía 5 años y se lo llevó a Canadá. Ahora, 3 años más tarde, el caballo ha venido a España. Ángel lo monta desde principios de la temporada. ‘Vivaldi’ tiene mucha clase y además posee todo lo que se le puede pedir a un “top” para competir en la élite internacional. Con Ángel parece que se acopla, y el binomio está obteniendo resultados más acordes a su calidad. Magníficos aires y una elasticidad inmejorable hacen de este hijo de ‘Don Schufro’ y de una madre por el semental Holsteiner ‘Ahorn’ un auténtico valor en la cuadra de cualquier jinete de competición.
Pero hoy os queremos contar la historia de Ángel Bermejo Sánchez y hablar de su evolución como jinete y entrenador profesional y de su vida día a día entre los caballos. Cuando Ángel volvió de Holanda a España hace un año y medio se situó en la zona centro, en Madrid su “pueblo” natal. Ahora está “a caballo” entre las instalaciones de la Nueva Cartuja y la Venta de la Rubia. “CON TRABAJO TODO LLEGA” es el lema de Ángel, a sus 30 años ya ha hecho un trozo del camino por andar. Desde que volvió de Holanda no ha parado y, actualmente, tiene una cuadra de caballos de deporte y de competición aquí en España. Siempre está con algun proyecto nuevo como vemos en su curriculum, apoyado por sus amigos y pupilos, aproximadamente unos quince.
Nació en Madrid y pasó su infancia en Perales de Tajuña, al sureste de la comunidad. Le encantan los caballos desde siempre. El abuelo de uno de sus mejores amigos en el colegio tenía caballos y, de vez en cuando, los domingos podía acompañarle a la finca para montar a la vaquera y trabajar con las vacas. El momento más grande del día era cuando el abuelo los subía a los dos al lomo de algún caballo con el que había trabajado.
Su evolución
Pero esto es una anécdota de su infancia, realmente todo empezó en serio hace 16 años, cuando Ángel tenía ya 14 años y aún le seguían gustando mucho los caballo y el campo. Entonces empezó a montar en el Club Hípico el Duende con Francisco Santana recibiendo clases los fines de semana. Aún recuerda como se le hacía eterno esperar de una semana a la otra para poder rmontar. Y a medida que se iba aficionando más y más, iba con más frecuencia a ayudar y a montar. Porque Paco le dejaba algún caballo a cambio de que después echara una mano en la finca. Asi se pasó muchos años, Ángel dice que tuvo suerte porque cayó en buenas manos. Con Paco Sanatana aprendió mucho y, sobre todo, lo que son para él hoy sus pilares como profesional. Ha sido el profesor que más le pudo marcar a muy temprana edad, “es esa persona casí paternal que le enseña a uno más cosas para la vida, no solamente montar a caballo”. Él es muy consciente de que para ser un buen profesional tampoco basta con saber montar, hay que saber que esta profesión exige mucha dedicación, seriedad y responsabilidad. Todo ello se lo enseñó Paco Santana, la cuadra era familiar, pero “ahí había mucho compromiso. Los caballos siempre se atendían antes y comían antes de que uno descansara y así todo, el bienestar del caballo estaba por encima. Francisco Santana fue quien me hizo entender el mundo del caballo, me dio buenos consejos y me guió en mis comienzos”, cuenta Ángel.
Más adelante empezó a trabajar con Juan Matute. Entonces tuvo el primer contacto con el mundo de la competición, un año y medio se quedó con Juan donde dice que aprendió muchísimo. Con él fue a los primeros concursos y vio cómo era el mundo de la Doma Clásica en la competición. Ángel se apasionó enseguida al caballo de deporte.
Después de Juan Matute se fue a trabajar con Augusto Colastra. Augusto con un pie en la equitación clásica, domero y profesional del alma, le enseñó a tener un sistema de trabajo con los caballos. También con él oyó por primera vez un concepto de equitación que le iba a marcar, la “ligereza”, la “legerité” como dicen los franceses en la monta. Durante esta época también dio clases con el jinete olímpico Juan Antonio Jiménez. “A todos ellos les guardo un gran respeto y agradecimiento, pero el momento donde mi carrera dio un giro radical es cuando de la mano de mi amigo Luis Méndez conozco a Bert Rutten, quién me iba a marcar decisivamente”, comenta Ángel.
La mayor preocupación de Ángel ha sido siempre su formación y aprender día a día. Es lo que más valora en sus alumnos, el querer aprender y poner la voluntad para ello. “Así se mueven montañas”. Si un alumno realmente tiene ganas y la suficiente dedicación, llegará a montar. Ángel cree firmemente en la frase “donde hay una voluntad hay un camino”.
Luis Méndez traía habitualmente a Bert Rutten a España. Este conocido jinete-entrenador holandés suele venir con cierta frecuencia a diferentes instalaciones en España para impartir clinics. Cuando Luis lo puso en contacto con Bert Rutten, Ángel quedó impactado viéndole montar. Se subía a caballo y parecía fundirse con él, era como si tuviera un poder especial, sabía conectar con cualquier caballo de una forma fascinante. Cuando lo vio quiso aprender con él. Luis fue el “gran culpable de algo que agradeceré eternamente, él me empujó para que me fuera con Bert a Holanda a trabajar para él”.