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Brigitte van der Hagen, de nacionalidad holandesa, lleva afincada en España desde hace muchos años: “media vida”, como dice ella Texto y fotos. Katharina BRAREN
Última actualización 23/07/2010@10:52:31 GMT+1
En 1983, Brigitte vino a Madrid con su marido y sus hijos y, desde entonces, monta en el Club Hípico de Somosaguas, en una evolución personal que ha ido desde el amateur hasta el profesional. De dar una clase de vez en cuando o echar una mano a un amigo, Brigitte van der Hagen ha ido poco a poco afianzando su labor como profesora de Doma Clásica en Somosaguas.
Brigitte monta a caballo desde que puede pensar. “Realmente empecé a los 5 años con mi Poni Welsh, era una pequeña yegua, tenía los ojos azules y era baya, muy guapa, se llamaba ‘Lightfeet’, pero se vendió un buen día porque nos volvimos a mudar”. Después tuvo que compartir caballo con su madre una vez más. Más adelante aprendió “en serio”, como insiste Brigitte que fue cuando ingresó para tomar clase en la escuela de Ernest van Loon, en su día uno de los profesores más reconocidos en Holanda. Desde entonces siempre ha seguido formándose con sus profesores, entre los que ha estado también David de Wispelaer. En sus inicios en Holanda no solamente practicaba la Doma, sino también saltaba.
“Mi país era otro mundo, quizá hoy mucho menos que hace años, pero cuando yo llegué a España la diferencia era abismal. Allí el caballo de deporte era algo más común, había mucha gente que montaba en Doma y la mentalidad era diferente. Por encima de todo, uno se pasa la vida montando los caballos como potros, pasando por el dorso con el cuello largo, abajo, hasta que puedas montar un Gran Premio pasan años y años, porque en los países nórdicos en general se entretienen muchísimo con el entrenamiento de base”. Brigitte insiste que en España ha habido grandes cambios en los últimos años.
La cría
En Somosaguas da clases y también monta los caballos para sus alumnos. Su primer caballo en España fue ‘Aquilon de Holanda’, murió tristemente a los 10 años, justo en su primer año de Gran Premio. Después llegó ‘Archibaldo’ o ‘Archi’ como lo llama cariñosamente ella. Lo compró a los 3 años, era del studbook de los Zweibrücker y era semental aprobado, no hizo el test de los 70 días, sin embargo, fue admitido por sus méritos a nivel San Jorge–Inter I. Fue su primer gran caballo que tenía orígenes de Salto; sin embargo, tenía aires muy adecuados para la Doma Clásica y ella logró reciclarlo. “Claro, hoy ya esto no es posible, ahora la cría es más especializada. En Holanda y en cualquier sitio, ahora se cría de forma más marcada para una disciplina determinada. Cualquiera puede distinguir perfectamente que los caballos de Doma Clásica claramente tienen unos aires que los de Salto no ofrecen y al revés los de salto tienen otra potencia en general. Ha habido un salto cualitativo en todas las razas, también en los Oldenburgos, que crían muy bien para Doma según el criterio de Brigitte, por lo que tiene en su cuadra dos ejemplares de esta raza. Incluso su última apuesta, un potro nuevo de tres años que acaba de incorporar en su cuadra es del studbook de Oldenburgo, ‘Sir Barnaby’, un hijo de ‘Sir Donnerhall’, criado en Leipzig. Esta es la faceta que a Brigitte más le apasiona, descubrir talentos nuevos, buscar caballos jóvenes y juntar el jinete con el caballo adecuado. Ella tiene buen ojo, conocimiento y sabe lo que busca.
Alumnos
Una de esas “adquisiciones” fue en su día la yegua ‘Rubiosa’. A quien le gusta la Doma Clásica y quien suele seguir la competición nacional conocerá seguramente a Viola von Lazar y su yegua‘Rubi’, hoy día de Gran Premio. Pupilos de Brigitte ambas, que hicieron gran parte del camino de preparación hacía el Gran Premio con ella. Viola ,su amiga y alumna, efectivamente ha sido su primera alumna en Gran Premio. “Brigitte me ha ayudado mucho desde abajo y también montando en momentos difíciles. Ella tiene mucha paciencia y nunca abandona y eso me parece fundamental para un profesor. Además tiene las ideas muy claras, nos pasamos el día haciendo gimnasia con los caballos, pero cuando toca repasar los ejercicios ella suele ser estricta”.
Buscar a ‘Rubiosa’
¿Cómo encontraron a ‘Rubiosa’? El sueño de Viola siempre había sido poner un caballo en Gran Premio, desde potro hacer todo el camino juntos y competirlo. Así que hace 11 años fueron las dos en busca de un caballo para Viola, más bien de una yegua porque Viola siempre tuvo más debilidad por las yeguas. A través de una amiga de Brigitte en Alemania encontraron a ‘la Rubi’. Vieron caballos y yeguas, ya habían hecho varios viajes y en la última cuadra camino hacía el aeropuerto Brigitte descubre a la salida de la cuadra en un box un poco apartado a una potra con un cuello kilométrico, un poco flacucha pero que tenía algo. El dueño de la cuadra que no sabía si la vendía y les explicaba que la potra era de su hija y, ¿ les podría enseñar a la yegua y luego hablaban? Brigitte aclaró que si la veía entonces estaba en venta y si no la quería vender ellas se iban ya. Así que finalmente el propietario accede y les enseña la potra en un picadero cerrado, pequeño, oscuro. Brigitte se acuerda que aquello tenía muy pocos metros y que le preocupaba un poco, ¿porque tanta seguridad?, los otros caballos los habían montado todos fuera.
Pero cuando se subió -aún se le ilumina el ojo contándonos “al cabo de dos vueltas sentía que me gustaba muuucho esa yegua. Y también a Viola que estaba abajo le encantaba ‘Rubi’ y cuando le dije que se subiera y probara, enseguida montándola se le puso esa sonrisa de oreja a oreja y una cara de disfrute.” Como le conocemos todos a Viola cuando monta en una competición a su yegua ‘Rubiosa’, sonriendo de oreja a oreja. Le encantaba la potra y, a pesar de que ya había tenido otra yegua en mente, finalmente vino ‘Rubiosa’ y durante un tiempo era la más fea del mundo, con ese cuello demasiado largo a los 3 años.