Opinión/Editorial
Última actualización 25/06/2010@07:40:20 GMT+1
Estamos a 8 de junio y me encuentro en Madrid cerrando la revista que nuestros lectores tienen ahora en sus manos. El hecho en sí no es relevante y, por tanto, no es tema que se deba tratar en un editorial, y más si se trata de una revista ecuestre, pero sí lo es la anécdota que me ocurrió, porque demuestra la psicosis que padecemos a causa de la maldita crisis económica que vivimos y, lo que es aún peor, el desencanto general que sentimos ante la incapacitante actuación de toda nuestra clase política (en la que incluyo a sindicatos y demás “lamepesebres”, que existen en el país).
Había terminado de almorzar y, mientras hojeaba un periódico y saboreaba un café en la sobremesa, recibo la llamada de un amigo y colaborador. Atendía la llamada y seguía hojeando distraídamente la prensa. De pronto leo un titular que decía: “Se buscan miserables”. Mi subconsciente se disparó y comencé a imaginar que el incompetente ZP se había visto obligado a adelantar las elecciones, y los partidos, todos los partidos políticos, estaban buscando los candidatos para rellenar sus listas electorales. Le comenté a mi colaborador si era cierto lo del adelanto electoral, que mi subconsciente estaba leyendo y, desde el otro lado de la línea telefónica, me aconsejó: “Antonio, lee la noticia hasta el final para enterarte bien, ya que no sé nada de eso. Además, en este país, por mucho desastre que líen estos “zeñoritos”, la clase política ni lo reconoce, ni dimite, ni toma las decisiones que por responsabilidad deberían tomar”.
Así fue, seguí el consejo y volví al mundo real. El titular se refería a un casting que una productora realizaba para reclutar actores que intervendrán en el montaje de la inmortal obra Los miserables de Víctor Hugo. Mi gozo en un pozo.
Tras terminar la llamada, sigo viendo el diario y leo unas declaraciones de Leire Pajín, la vocera del inepto presidente y la de la “conjunción interplanetaria Obama-ZP”, en la que nuevamente “profetiza” sobre su personaje preferido y declara que los demás líderes europeos han copiado a su jefe las recetas de austeridad y recortes para salir de la crisis.
Pues bien, Leyre Pajín, o “Pajina” si seguimos las instrucciones de la “carga pública” Bibiana Aido, los grandes líderes europeos, todos ellos conservadores -Sarkozy, Cameron, Berlusconi y Merkel- reducen el gasto público corriente, recortan los gastos operativos del estado, disminuyen los empleos públicos (Fíjese cuánto ahorraríamos si suprimiéramos, solamente, los innecesarios “asesores” que tanto abundan en el “desgobierno central”, autonomías, “disputaciones”, ayuntamientos, empresas públicas, Cajas de Ahorros y cualquier institución en donde los políticos han “metido la mano”), paralizan grandes obras públicas (algunas consideradas faraónicas), congelan el sueldo de los ministros y parlamentarios, suprimen o reducen subvenciones innecesarias (partidos políticos, sindicatos, asociaciones creadas ad-hoc y sectores afines a los medios del poder), facilitan la gestión y subvencionan a los emprendedores para que creen empleo y gestionan con prudencia los dineros públicos.
Por el contrario, los “líderes sociolistos europeos”, a los que mejor llamaría “camarilla de la alianza de civilizaciones” -el luso Sócrates, el griego Papandreu y ZP- recortan los sueldos de los funcionarios, congelan las pensiones, suben los impuestos, cargan el peso de los necesarios recortes sólo en los trabajadores, pensionistas y funcionarios (la mayoría de ellos no alcanzan a ser ni “mileuristas”) y siguen derrochando los dineros ajenos en su propio beneficio y en el de sus afines. Aparte de eso, son incapaces de afrontar las reformas estructurales necesarias para mejorar la eficiencia y activar el crecimiento económico, como única forma de normalizar la situación existente. Esa es la gran diferencia.
A estos líderes políticos les exigimos, ante todo, una correcta distribución de los recortes y de la necesaria austeridad. Me ha llamado poderosamente la atención en estos días que, mientras el presidente cántabro Revilla acudía a su cita oficial en Madrid montado en un taxi, otros, como Alfredo “Monteserrín”, el alcalde “sociolisto” de Sevilla, enviaba desde la ciudad de La Giralda a Barcelona (2.400 km ida y vuelta), su coche oficial y sus escoltas para que le trasladaran desde el aeropuerto de El Prat al estadio del F.C. Barcelona (30 km ida y vuelta), para presenciar la final de Copa del Rey entre el Atlético y el Sevilla y, cómo no, el “Presi Zetaparo” utiliza “su jet Falcon militar” para cosas tan privadas como son sus vacaciones familiares en Menorca, los mítines de su partido en Dos Hermanas o para escuchar los trinos de “su Sonsoles” cuando la distancia los separa. Y a la vez, tres de sus ministros, en el mismo día, utilizaron tres Falcon para realizar el mismo trayecto, Madrid-Bruselas.
Mientras nuestra clase política no mejore su gestión y le tenga el debido respeto a los dineros públicos, este país, como dice mi buen amigo y aficionado al caballo Curro “Peroles”, “no lo arregla ni Dios haciendo un milagro”.