Opinión/Editorial
Última actualización 24/05/2010@12:22:07 GMT+1
El pasado 21 de abril, cuando nuestra anterior edición se encontraba imprimiéndose, recibimos la triste noticia del fallecimiento, a los 89 años de edad, del Presidente de Honor del Comité Olímpico Internacional (CIO) don Juan Antonio Samaranch, víctima de una parada cardiorrespiratoria provocada por una insuficiencia coronaria aguda.
Hijo de un rico industrial textil oriundo de Madrid y de una de las herederas de la familia Torelló, el señor Samaranch emparentó con doña María Teresa Salisachs-Rowe, de la que enviudó el 16 de septiembre de 2000, en plena celebración de los Juegos de Sydney, dejando dos hijos: María Teresa, presidenta de la Federación Española de Deportes de Hielo desde 2005, y Juan Antonio, miembro del COI desde 2001.
Desde niño se sintió atraído por el deporte y, junto a un grupo de amigos, introdujo en la Cataluña de la postguerra el hockey sobre patines, mientras estudiaba para ser profesor mercantil y se diplomaba en Estudios Superiores de Empresa. Fue jugador, seleccionador nacional de hockey sobre patines y presidente de la Federación Española de Patinaje, tras su creación, entre 1954 y 1956; practicando también el fútbol, el boxeo, la hípica, el esquí, la vela y el golf.
Fue colaborador del periódico La Prensa hasta junio de 1943, cuando le fue retirado el carné por la crónica que escribió del partido de Copa, disputado en el estadio de Chamartín, en el que el Madrid venció por 11-1 al Barcelona. Tras dejar el periodismo, Samaranch dirigió los negocios textiles familiares y tomó en contacto con el mundo de las finanzas, llegando a presidir La Caixa entre 1987 y 1999, institución de la que fue presidente de honor hasta su muerte.
Fue miembro del Comité Olímpico Español (COE) desde 1956 y ocupó su presidencia desde 1967 hasta diciembre de 1970. En 1966 fue elegido miembro del Comité Olímpico Internacional (COI), organismo en el que ocupó varios cargos hasta ser nombrado vicepresidente en 1974, puesto que desempeñó hasta 1978. Durante la 83ª sesión del COI, celebrada en Moscú en 1980, fue elegido presidente en primera votación.
El mundo del deporte lo recordará siempre como el Presidente del COI más importante desde que el Barón de Coubertín refundara los Juegos Olímpicos modernos en las postrimerías del siglo XIX. Al frente del mismo, durante los 21 años que duró su mandato, consiguió logros importantísimos en pro del deporte universal, tales como modernizar los Juegos Olímpicos, la incorporación de los países del bloque comunista, sanear con contundencia y solidez las cuentas del Ente, comercializando los derechos del deporte, abrir los Juegos al profesionalismo, llevar la ética y la limpieza al deporte combatiendo el dopaje, siendo clave para vencer el boicot político que las dos grandes potencias mundiales impusieron al Moscú 1980 y Los Ángeles 1984.
A Samaranch también se le debe la creación del Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS), la mayor participación de los atletas en la toma de decisiones del COI, gracias al establecimiento de la comisión de atletas, la construcción del Museo Olímpico de Lausana, haber defendido la representación femenina en el COI (él mismo supervisó la entrada de las primeras mujeres miembros del COI en los años ochenta); alcanzando otros muchos logros que harían interminable su exposición y dejan un legado que perdurará durante largo tiempo.
Desde el respeto que nos merece su gran talla humana, su pasión y devoción por el Olimpismo, sus excepcionales conocimientos sobre el deporte y la dilatada labor desarrollada a favor de nuestras disciplinas ecuestres, su desaparición supone una gran pérdida para todos. Descanse en paz.