Turismo ecuestre
Última actualización 25/03/2010@11:32:16 GMT+1
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Ya en otra ocasión tuvimos el inmenso privilegio de montar a caballo contemplando los espectaculares paisajes que el río Júcar dibuja en la orografía castellano-manchega a su paso por la provincia de Cuenca; recordemos que lo hacíamos en las inmediaciones de la bella ciudad de Alarcón, asentamiento prehistórico, romano y musulmán, situado sobre un promontorio en un meandro del río Júcar; un recinto amurallado de los mejor conservados de la Península Ibérica la han hecho merecedora, amén de su castillo, hoy reconvertido en Parador Nacional de Turismo, de sus templos renacentistas y de sus grandes casonas solariegas, de su calificación como Conjunto Histórico Artístico. Y junto a sus valores históricos, los valores naturales, las hoces de Alarcón talladas a su paso por el río Júcar, el embalse y su entorno. Pero si en aquella ocasión disfrutábamos de los valores de La Manchuela conquense, zona que se sitúa al sur de la provincia de Cuenca y sobre una llanura que no supera los ochocientos metros de altitud, esta vez y sin abandonar el cauce del río Júcar subimos a la Serranía. Todavía son dos más las zonas en las que se distribuye la provincia manchega, tan próxima y tan desconocida, la Alcarria y la Mancha.
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Viajamos esta vez a la Serranía conquense, al tercio noreste de la provincia; aquí hallamos una de las zonas hidrográficas más importantes de la Península, surcada por numerosos ríos de no escasa importancia tales como el Tajo, el Cuervo, el Cabriel… y cómo no nuestro protagonista el Júcar; esta circunstancia, sumada a la erosión hídrica y eólica, han determinado una orografía compleja y abrupta que ha creado formas pintorescas de relieve que contrastan con los paisajes de otras zonas de la provincia como las manchegas: los ríos ayudados por el viento y la lluvia y con la inexorable colaboración del paso del tiempo han creado un particular decorado no exento de cierto halo de encantamiento: sucesión de sierras, cañones, valles, caprichosas formaciones de roca caliza… Entre estas últimas destaca sin duda por lo que de singular tiene la conocida como Ciudad Encantada, una de las formaciones kársticas más importantes del mundo y gracias a ello declarada Patrimonio de la Humanidad, así como Sitio Natural de Interés Nacional desde 1929. Otros parajes de interés en la zona son los Callejones de las Majadas, paraje de similares características al anterior, aunque mucho menos conocido y visitado, donde sorprende la singularidad de las rocas que por la acción erosiva de los agentes naturales semejan un pequeño laberinto de callejuelas; el Parque Cinegético Experimental del Hosquillo, dedicado al estudio y reproducción de distintas especies y donde se pueden contemplar gamos, muflones, buitres, osos, lobos, jabalíes… (Es necesario reservar la visita en el 969178300); el Nacimiento del río Cuervo, uno de los focos de mayor atracción turística de la comarca, declarado Monumento Natural en 1999 y en el que desde una altitud de 1500 metros cae el agua en forma de fina cascada; o la Laguna de Uña, donde un cortado de singular belleza repleto de vegetación envuelve la laguna, y también el misterio: todavía hoy algunos mayores recuerdan historias de monstruos que habrían aparecido en los alrededores de la laguna, especialmente en los meses de verano, a finales del siglo XIX.
Nos disponemos a montar a caballo pues por la Serranía de Cuenca, una demarcación cuyos valores naturales la han hecho merecedora de su catalogación como parque natural. Su flora está constituida principalmente por distintas especies de pinos y pequeños bosques de sabina; el sauce, el tilo, el acebo y el avellano predominan en las hoces al ser zonas más resguardadas y con mayor humedad. La encina, el álamo y el olmo son especies que el hombre ha introducido en las zonas más accesibles. Grandes bosques de coníferas forman parte del paisaje en la parte alta de la sierra. Distintas especies de fauna se adaptan a este paisaje. Entre los mamíferos destacan el muflón, el corzo, la nutria y el jabalí. Y entre las aves: alimoches, halcones, mirtos y petirrojos son las especies más representativas. En los ríos abundan los cangrejos y las truchas.
La Serranía constituye además un espacio forestal (pino resinero) y ganadero (lanar trashumante) con una gran riqueza hidroeléctrica y de aguas minero-medicinales.
La población de la Serranía se distribuye en pequeños núcleos y destacan por su importancia actual Villalba de la Sierra, Uña, Las Majadas, Tragacete, Beteta y Cueva del Hierro _aquí se puede visitar una antigua mina de hierro (Es recomendable reservar con antelación en el 969318365)_, pequeñas aldeas camineras con un trazado dispuesto en torno a la iglesia. En Villalba de la Sierra, localidad a tan solo 18 kilómetros de la capital, Cuenca, al tiempo que inmersa en un entorno natural de ríos, bosques y montaña se encuentra Cuencaventura S.L., empresa que organiza actividades en la naturaleza desde 1988 y que hará las veces de anfitriona y guía en nuestro recorrido a caballo por la comarca.
Esta zona de la geografía manchega que vamos a conocer a caballo presenta una temperatura media anual de 9,5ºC en las áreas montañosas, y las precipitaciones oscilan entre los 550 y los 600 mm anuales. Si decidimos acercarnos hasta la Serranía conquense ahora en invierno o incluso al inicio de la primavera debemos tener muy presentes estos datos y preparar ropa y calzado adecuados. Ahora bien una gastronomía de origen rural y pastoril y que por tanto nació adaptándose a estas condiciones climatológicas nos garantizará el aporte calórico necesario, sin desmerecer en calidad y exquisitez, para afrontar con mejor talante duras jornadas invernales. Si nos centramos en la Serranía la carne de caza, y de entre estas la de perdiz es sin duda la estrella, es la base de platos tan exquisitos como el morteruelo, elaborado con hígado de cerdo, nueces y especias, el gazpacho de pastor, cuya base es una torta de pan ácimo, o las judías con perdiz. Son emblemáticos de la zona también platos como las migas o las gachas. El cordero lo encontramos así mismo con frecuencia en algunos platos como los zarajos, tripas de cordero lechal trenzadas sobre un soporte de sarmiento y asadas al horno, el cordero asado o la caldereta. Si optamos por el pescado, y aunque la carta se reduce, no debemos dejar pasar la oportunidad de probar un buen ajoarriero, elaborado con bacalao, ajos y patatas, o una sencilla pero exquisita trucha con jamón. Para acompañar tan exquisitos manjares un buen vino de la Mancha, y para poner la guinda al festín una copita de resolí, licor tradicional de la zona muy apropiado para facilitar las digestiones, y un clásico de la repostería conquense, el alajú, dulce elaborado con una pasta de miel y almendras.
Datos de contacto:
CUENCAVENTURA S.L.
Km. 18 de la carretera Cuenca-Tragacete (CM-2105), Villalba de la Sierra (Cuenca)
Tfno: 699212222
www.cuencaventura.com