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Última actualización 24/02/2010@08:30:38 GMT+1
Lady Hester Stanhope fue una mujer que nacida el 12 de marzo de 1776 en Inglaterra tardó unos años en hallar su lugar y más allá en encontrarse a si misma, en ubicar su sitio en el mundo, no cerca precisamente de donde había nacido y optando al final de sus días por un modo de vida en nada previsible cuando vio la luz al mundo en el seno de una familia acomodada. Hija del tercer conde de Stanhope y de la hermana predilecta del primer ministro inglés William Pitt parecía predestinada a una vida acomodada y con todos los lujos y comodidades que deseara, sin embargo su temperamento vital le llevó a huir de esta existencia que para ella resultaba sin duda anodina y monótona. Si algo hubo en cualquier caso que fue una constante en su vida fue su amor a los caballos y su pasión por montar.
No fue una mujer bella ni especialmente atractiva; su gran estatura, su complexión fuerte y su voz profunda, así como un carácter orgulloso, testarudo y muy dominante, la alejaban de la prototípica imagen que se nos viene a la mente al pensar en una dama inglesa de principios del XIX. Tampoco sus inquietudes en la vida se adecuaban a las que le correspondían por clase: como mujer de buena posición social su única preocupación en la vida debía ser ‘hacer’ un buen matrimonio y convertirse en una amante esposa y madre ejemplar; estaba condenada pues a una vida estereotipada a la que Lady Hester no se resignó. No gustaba ni de la música, ni de la danza ni de la pintura, aficiones que se consideraban las adecuadas para una joven de la aristocracia británica; por el contrario disfrutaba con la caza _solía acompañar a su padre cuando este salía de cacería con los amigos_ y sobre todo montando a caballo.
De amazona a jinete.
Desde niña fue una gran amazona y fue quizá esta destreza ecuestre la que años más tarde colaboró para ayudarla a lograr un gran prestigio social en lugares y entre personas poco amigas de los extranjeros y menos aún de las mujeres. Si bien el modo en cómo montaba cuando vivió en Inglaterra, a la amazona como era costumbre en la época, poco tenía que ver con cómo lo hiciera en el futuro. Su afición a la equitación fue temprana; en la época en la que le tocó vivir el saber montar era parte de la educación de toda dama de la alta sociedad. Ahora bien el tiempo y las circunstancias modificaron su modo de ‘andar a caballo’, sin duda al tiempo que cambió su modo de vestir: una vez adoptó ropajes masculinos pudo montar a horcajadas sobre los magníficos ejemplares de caballos de pura raza árabe que diversos jeques y emires le fueron regalando en los diferentes destinos en los que recaló en su transitar por Tierra Santa, Siria, Líbano... No son pocos los testimonios que dejan constancia de las aptitudes de Lady Hester Stanhope en el ejercicio de la equitación en sus viajes por Oriente: ‘montaba a caballo con la destreza de un beduino’; ‘…montó con gran ligereza al estilo oriental, como si se tratara de un hombre. Partió de inmediato y galopó por las montañas con una velocidad que hubiera honrado a un mameluco’; ‘monta a caballo como un derviche enloquecido’;…
Gran dama con temperamento masculino.
Fue Lady Hester una mujer que aún sin renunciar a su condición de tal, y sin llegar a perder nunca su porte majestuoso y distinguido de gran dama, ni tan siquiera cuando vestía como un árabe y fumaba en su larga pipa turca, tuvo un temperamento claramente masculino; Lord Broughton, compañero del joven poeta Byron en su viaje iniciático por el Mediterráneo definió a Lady Hester como una mujer masculina quien se jactaba de preferir vivir con caballos de carga antes que con otras mujeres
Comienza el viaje.
Una serie de acontecimientos desencadenaron su salida definitiva de Inglaterra: la muerte de su tío el 23 de enero de 1806, así como el fallecimiento en un corto período de tiempo de su prometido, John Moore, el único hombre al que había amado hasta el momento, y de su querido hermano Charles. Con una asignación anual que le había dejado su tío de 1500 libras anuales, pero que el Parlamento británico había reducido a 1200, no podía costearse en Londres un modo de vida digno y acorde a su condición social. Así decide primero trasladarse a vivir al campo y más tarde toma la determinación de viajar al extranjero. Así en 1810 y a punto de cumplir los 34 años abandona Inglaterra para no regresar nunca jamás y pone rumbo a Gibraltar en compañía de su hermano James, su doncella de confianza Elizabeth Williams, un sirviente, y un joven médico, Charles Meryon, que se convertiría en su mejor amigo y en su confidente durante más de 25 años.
Comienza su personal Grand Tour en Malta, donde conoce al que durante años será su amante, Michael Bruce, que se encontraba dando la vuelta al mundo junto a un amigo, y que durante años además de como amante podemos afirmar que actuó como si de un mecenas se tratara, bueno para ser francos más bien el padre del apuesto joven, sufragando los gastos de las costosas caravanas por el desierto de Lady Hester en las que ella siempre viajaba a caballo _solo en contadas ocasiones aceptó ser trasladada en un palanquín_: ‘Un pequeño ejército de sirvientes, cocineros y mozos de establo árabes… Treinta y dos camellos cargaban el pesado equipaje, las tiendas de campaña, alimentos y provisiones como leña, sacos de arroz, harina, café, azúcar y tabaco, sin olvidar los utensilios de cocina y las herramientas. Nueve camellos llevaban el pienso para alimentar a los caballos y finalmente otros ocho iban cargados exclusivamente con pellejos de agua para el viaje.’; ‘Llevaba una escolta de cien hombres a caballo y se le asignó para dormir una espléndida tienda _con mobiliario, alfombras y bañera_ que más tarde ocuparía el Príncipe de Gales en su visita a Oriente Próximo.;…
Desde Malta y en su viaje hacia Estambul la Stanhope hace escala en Atenas. A mediados de octubre de 1810 la intrépida viajera llega a la capital del Imperio Otomano, bien acogida en un primer momento por la comunidad europea, esta le da la espalda cuando se descubren sus planes para obtener una entrevista secreta con el agregado de negocios francés para conseguir de él un visado para viajar a Francia y luchar contra Napoleón a favor de Inglaterra haciendo uso de sus encantos de mujer. Así las cosas, debe abandonar Estambul y decide viajar a Egipto….