Turf
TEXTO: JAVIER DE MIGUEL FOTOS: JESÚS DE MIGUEL
Última actualización 30/11/2009@13:04:10 GMT+1
Solo faltó la puntilla de que un caballo con una chance más bien tirando a escasa como ‘Behehstam’ se hubiera impuesto en todo un Arco del Triunfo para que la chaquetilla verde y roja del Aga Khan hubiera pasado definitivamente de ser terrenal a ser divina. Si bien su propietario está a medio camino de ambas condiciones sin metáfora alguna (es el líder espiritual de los musulmanes ismaelitas y descendiente directo de Mahoma), la cuadra de caballos que opera en Francia, Inglaterra e Irlanda es un sancta sanctórum para muchos aficionados en nuestro país que le profesan veneración. Un sentimiento multiplicado tras lo ocurrido en el mitin del Arco tras el que muchos jockeys habrán tenido pesadillas con chaquetillas verdes de velocidad infernal.
Los números son tan abrumadores que cuesta creer que a tan altísimo nivel, el máximo que Europa puede escenificar en este juego de las carreras, una sola cuadra pueda arrasar con tanta contundencia durante un mitin tan largo e intenso. De las 11 largadas con nivel de Grupo disputadas durante las dos tardes en Longchamp, de los establos del Aga salieron los ganadores de 7. De esas 11 siete eran Grupo 1, de los que nada menos que 5 tuvieron un ganador vestido de verde y hombreras rojas, ¡y solo participaban en 6 de ellas! Con excepción del Prix de la Abadía, en la que una cuadra tan poquísimo orientada hacia la velocidad como la del Aga no aportaba sprinter alguno, y el ya citado Arco en el que ‘Behehstam’ fue duodécimo, todas las otras pruebas programadas durante el fin de semana para construir una especie de teórico Campeonato de Europa otoñal se las llevó esta cuadra de concepción absolutamente maestra, criadora por principio de todos los caballos que saca a la pista con excepción de aquéllos que le llegan en el paquete cuando se hace con alguna operación de cría especialmente fértil.
La apertura de este derroche de facultades se produjo en el Prix Chaudenay. Patrocinado como todo el mitin por el emirato de Qatar, este a modo de St. Leger francés, en el que viene siendo escaso el número de tres años que se lanzan al fondo, se convirtió además en la primera carrera que dejó de ganar el as de la fusta Christophe Lemaire tras su caída el viernes en Saint-Cloud y que le dejó fuera de juego para todas sus montas del fin de semana. La carrera coincidía con el anuncio oficial del que sería el sustituto en la principal de sus montas del mitin, la de ‘Stacelita’: nada menos que otro reciente lesionado, Soumillon, que tras unas pruebas realizadas en Deauville sobre su codo dañado a primeros de septiembre en Nancy se acabaría montando sobre la potranca entrenada por Jean-Claude Rouget. En el Chaudenay Lemaire habría comenzado los Grupos del mitin sobre el Aga Khan ‘Manighar’, pero tuvo que ser un antiguo portador habitual de la chaquetilla verdirroja, Gerald Mossé, quien condujo a este hijo de ‘Linamix’ hacia el poste de meta tras aguantar durante trescientos metros el acoso de ‘Los Cristianos’. Es la tercera victoria en la prueba del Aga Khan en la presente década.
A partir de ahí el festival verdirrojo se adornó con ‘Varenar’ en el Prix de la Foret, ‘Daryakana’ en el Royallieu, ‘Rosanara’ en el Marcel Boussac, ‘Siyouni’ en el Jean-Luc Lagardere, la 20 a 1 ‘Shalanaya’ en el Ópera y finalmente el ya ganador del Irish St. Leger ‘Alandi’ en el Cadran. Y todo esto no utilizando un solo equipo eficaz de profesionales sino caballos entrenados por tres diferentes preparadores y montados por hasta cinco jockeys distintos.