Razas
Pura Raza Español
Última actualización 30/11/2009@12:51:11 GMT+1
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| Pura Raza Español |
Como todo lo genial, la leyenda se mezcla con la realidad. Se debe tener en cuenta que el caballo español en lo referente a su origen y evolución no tiene nada que ver con los caballos de las pinturas rupestres del Paleolítico Superior Español
Texto y fotos: N. P.
No se sabe a ciencia cierta el verdadero origen del caballo español, lo que sí debe saberse es que en la época prerrománica ya existían referencias ecuestres en lo que hoy se conoce como Península Ibérica. El caballo es un vínculo con la realidad histórica de nuestro país…
Diversos autores como Plutarco, Plinio el Viejo y Séneca, pensadores referentes del Imperio Romano, nos hablan del caballo de Hispania como un ejemplar hermoso, dócil, arrogante y valiente. Ideal para presentar batalla en una guerra y para los juegos que se desarrollaban en los circos de la época. Su progreso a lo largo de la Edad Media se vio condicionado por la mezcla con los muchos caballos árabes y berberiscos que acompañaban las tropas invasoras.
Durante los años del califato de Córdoba, los caballos eran un modo de medir el poder de un ejército. La corte de los Omeyas hizo de los caballos un elemento básico de su estética. Numerosos cronistas ensalzan las maravillas de la yeguada de Almanzor y sus jinetes de origen bereber. Las crónicas hablan con admiración de Ziyad Ibn Aflan, caballerizo del califa y zalmedina de Medina Azahara, sobre la yeguada del califa Alhakén. Ya se hablaba de la calidad de los potros y de las miles de yeguas que se mantenían. El aspecto de los campos cercanos a la almunia Amiriya debía ser impresionante. Más de 3.000 yeguas y cientos de sementales... posiblemente un precedente de la saga de yeguas de las marismas.
La implicación de los reyes era evidente. Incluso, muchos historiadores recuerdan la famosa “raya real”, que perfilaba una zona en la que estaba prohibido cruzar estos caballos puros con burros, para preservar la pureza.
Fue el Rey Felipe II, El Prudente, quien ordenó la cabaña caballar de su reino y puso las bases definitivas para que el Pura Raza Español alcanzara su cénit en años y lo hizo mediante la creación de las Caballerizas Reales de Córdoba donde agrupó los mejores sementales y yeguas de las provincias que bordeaban el río Guadalquivir, que por aquel tiempo eran las más abundantes en la cría de caballos. Nació así la Yeguada Real, que con el tiempo se convirtió en la Yeguada Nacional.
El responsable de este proyecto fue Diego López de Haro y Sotomayor, I marqués de El Carpio. Felipe II era consciente de la necesidad de una buena fábrica de animales.
En los entornos del río Guadalquivir se creó un fantástico centro de cría y recría.
El propio Cervantes, en 1605, en el capítulo XV habla del buen carácter de esas yeguas.
“No se había curado Sancho de echar sueltas a Rocinante, seguro de que le conocía por tan manso y tan poco rijoso que todas las yeguas de las dehesas de Córdoba no le hicieran tomar mal siniestro”... Incluso en el capítulo XXIV dice que la ciudad de Córdoba es la madre de los mejores caballos del mundo... Lo mismo sucede con Góngora cuando habla de los caballos en la Fábula de Polifemo y Galatea, dedicada al conde de Niebla...
Se enviaron muchos equinos hacia América, influyendo de manera primordial en su exploración, siendo la génesis y la base de la mayoría de razas que posteriormente se crió en el Nuevo Continente. La llegada de los caballos a América facilitó mucho la conquista sin restar un mínimo el carácter épico de la gran aventura americana.
Eran tiempos en los que España vivió su edad de oro en Europa, cuando el regalo más destacado de la Monarquía era el de los magníficos caballos que pronto fueron alcanzando gran reputación y fueron decisivos en el nacimiento de algunas de las razas centroeuropeas.
En los siglos siguientes, el caballo español continuó su evolución en manos de la Yeguada Nacional, los particulares y los terratenientes. Al margen del Estado, en el siglo XXI existen más de 1.300 criadores de caballos de Pura Raza Española en España y más de 400 en el resto del mundo. Considerándose que la población mundial se acerca a los 80.000 ejemplares, criados en más de cincuenta países de todo el mundo.
Radiografía del P.R.E
Nos encontramos ante un animal singular con una belleza que va más allá del elogio. Su atributo más destacado es, sin duda alguna, su temperamento, consecuencia de un perfecto equilibrio biológico. Este equino no manifiesta reacciones bruscas ante los estímulos, ni por el contrario, apatía o linfatismo. Es un caballo muy dócil, de fácil trato, no solo cuando está entrenado, sino también cuando permanece en reposo. Al mismo tiempo, presenta un carácter vigoroso y sobrio y hace gala de una excepcional capacidad de respuesta. Todo ello, unido a su hermosura, le convierte en un animal ideal de silla y muy demandado como caballo de placer.
En caso de enfermedades, especialmente si se trata de alteraciones digestivas, se recupera en menos tiempo que otras razas, como el Pura Sangre Inglés (P.S.I) o el Pura Raza Árabe. Así mismo, soporta estoicamente el calor, las privaciones de agua y el cuidado deficiente.
Un carácter excelente
No se debe pasar por alto en ningún momento otra importante cualidad del Pura Sangre Español: su inteligencia. Tiene gran capacidad de aprendizaje y muy buena memoria, por lo que acepta diferentes domas y se adapta a multitud de servicios, como animal de silla y para enganches. Asimismo, la vistosidad y elegancia de sus movimientos, le hace apto para exhibiciones variadas, tales como el rejoneo, la doma vaquera, de alta escuela y paseo.
Por todo ello, en los últimos tiempos, los criadores del P.R.E han venido esforzándose y seleccionando sus reproductores para la obtención de un tipo de equino funcional, con buenos movimientos y aptitudes para el deporte.
De esta forma, esta raza, que goza ya de enorme prestigio, va adquiriendo cada año en España, y en general en Europa, un mayor número de adeptos, que defienden y apoyan el crecimiento y reconocimiento de este hermoso y noble ejemplar.