Pocas veces un reclamo publicitario sirve como titular. Sin embargo, en esta ocasión todo se cumple. En el folleto de 4Fers à l´air, L´équitation Autrement queda claro... La equitación de otra manera. Pocos sitios vamos a encontrar con un ambiente tan discreto, tan doméstico y tan agradable. Los caballos son los grandes protagonistas de un lugar tan mágico como la isla de Ré.
Cuando se visita la costa occidental de Francia hay lugares obligados. La isla de Oleron o la isla de Ré han sido sitios emblemáticos que además en los últimos años se han puesto muy de moda, especialmente la segunda. Por eso siempre es agradable ver cómo los franceses saben gestionar el mundo de los caballos, la playa y el turismo.
En busca de gente rural4 Fers à l´air es un buen ejemplo... Su responsable es Joëlle Franrenet. Su formación como ATS y su pasión por los caballos le llevó a desarrollar este proyecto. Un lugar para disfrutar del turismo ecuestre en donde todo el mundo pudiera satisfacer su hobby preferido. “Aquí no tenemos jinetes olímpicos, ni héroes de la equitación... Lo que buscamos es gente que disfrute de un entorno tan agradable como el que tenemos aquí”.
En los terrenos que rodean su casa convive una veintena de caballos, propios y de pupilaje, que comparten prados y cuadras. El gran mérito de sus responsables está en los acuerdos que han logrado con las autoridades locales. En lo referente a la playa en los meses de verano, se ha establecido unos horarios en los que los caballos pueden ir a la playa y disfrutar de un baño y un trote por las arenas donde rompen las olas. Las primeras horas del día y las del atardecer son un momento óptimo para poder disfrutar de estos elementos. En definitiva, el caballo se ve como un complemento para una jornada de playa.
Más agradable incluso ha sido la gestión de los bosques. Gran parte de las tierras que rodean las cuadras de Jöell son bosques privados pero de uso público. Son terrenos muy boscosos con senderos muy buenos para la equitación. Después de varias gestiones, el bosque se ha convertido en un verdadero paraíso. Cientos de hectáreas de vegetación muy tupida y sumamente agradable a primera hora de la mañana. En los días de viento, que son muy frecuentes, la vegetación funciona como un parapeto mágico. La temperatura es siempre agradable y hasta las frecuentes lluvias son suavizadas por los árboles, que funcionan como un túnel mágico, cargado de luces y sombras.
El ayuntamiento acondiciona todos los caminos y los vecinos se ven obligado a dejarlos abiertos para el uso ecuestre; así que, todos contentos. El bosque se usa y se limpia, así se evitan incendios. De este modo se consigue otro recurso turístico. Realmente se siente una cierta envidia en la gestión ecuestre de este país: el caballo es una excusa positiva para gestionar el ocio de los residentes y de los visitantes. El caballo y el bosque son un beneficio paralelo para todos. Turismo y naturaleza se hacen compatibles.
Para entender el trabajo de Jöell hay que conocer a su equipo. Helene es una simpática chica que adora su trabajo. Su rubia coleta y su eterna sonrisa la convierten en la monitora perfecta. Su vínculo con el mundo de la competición no le hacen incompatibles con la docencia. Aquí se enseña con criterio, con poca voz y mucha técnica.
Buscando el surEn verano, por lo general, la guía ecuestre suele ir a la cabeza del grupo cuando este no conoce el entorno. En las zonas más espesas no resulta difícil perder la orientación. La existencia de otras pequeñas granjas y varias instalaciones ecuestres privadas facilitan mucho las cosas. En primavera y otoño, todo es muy distinto. Los propietarios no dudan a aventurarse en recorridos mucho más independientes, porque toda la zona sur de la isla es perfecta para excursiones a caballo.
Jean Marc Allibert es el monitor titular y recuerda con facilidad su pasado como acróbata y actor, así como sus largas estancias en Escocia. Su espeso bigote y sus andares le convierten en un personaje muy peculiar. Los caballos le adoran y le respetan. Saben quién es el que lleva el control en las cuestiones técnicas de la cuadra. La parte más deportiva recae sobre Isabell Theau, una joven amazona de Completo que es toda una promesa para la equitación francesa. Por supuesto, tampoco se puede olvidar al marido de Jöell, que de un modo discreto gestiona toda la parte operativa de la empresa. Una buena web, buenos folletos y el papeleo propio de cualquier negocio.
Caballos ibéricosOtra de las cosas que llama la atención nada más llegar es la apuesta por los caballos ibéricos. Jean Marc es un gran defensor de nuestras razas. Su contacto en la zona del Languedoc y en los Pirineos le ayudan a disponer de muchos de estos caballos. Los caballos españoles y lusitanos son muy demandados en la zona, que en este caso son cruzados con caballos de origen francés o adquiridos en territorio hispano. Su carácter y su comportamiento son perfectos para excursiones de varias horas.
Caminos, bosques, veredas y senderos entrelazan varios pueblos y en todo momento se respeta muchísimo a los jinetes. Tantos años acostumbrados a los cicloturistas, ha educado mucho a los conductores de la zona. En las pocas ocasiones en que hay que cruzar una zona urbana o una carretera local no se encuentra ningún tipo de problema. El coche para, se detiene y saluda... En las zonas de bosque del interior, el respeto hacia los caballos es pleno. Hasta existen nuevos planes municipales para la limpieza continua de la vegetación que puede cerrar los caminos. Incluso algunas zonas industriales y de extracción de áridos se van recuperando para el ocio. Aquí la limpieza no es una necesidad... Cada uno recoge lo que deja... ¡Qué envidia!
DIRECCIÓN4Fers à l´air
Jöell Franrenet8, Chemin du Peu Pinson
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