Hemeroteca :: 01/07/2009
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Ganaderías
Última actualización 29/06/2009@14:15:03 GMT+1
Viajamos hasta Polonia para visitar uno de los referentes mundiales en la cría de caballos árabes y angloárabes. Esta yeguada protagoniza la nueva entrega de la colección de DVDS de trofeo caballo

Texto y Fotos: Carlos NÚÑEZ
Abandonamos la vieja Babolna para dirigirnos a la mítica yeguada polaca de Janow. Atravesaremos tres países, Hungría, Chequia y Eslovaquia para, después de carreteras tortuosas y de abundante tráfico, llegar a Varsovia; Allí haremos noche y al día siguiente, después de un merecido descanso, nos dirigiremos a la célebre población de Janow Podlaski. Está situada al este del país, lindando con Bielorrusia. Para llegar, tendremos que recorrer otros doscientos kilómetros por una carretera comarcal, poblada de camiones, pues no en vano es la vía de penetración del tráfico rodado que comunica a ambos países.

Janow coge el nombre de una villa del mismo nombre, de 2700 habitantes, situada en el Condado de Biala Podlaska, a treinta y cinco kilómetros al este de Losice, considerada la octava ciudad del país. Toda esta región es de una inusitada belleza y está rodeada de montañas y abrazada por el río Bug, que hace de frontera entre Polonia y Bielorrusia.

Su economía es principalmente agraria, prevaleciendo los cereales y las grandes extensiones de pasto, que alimentan el ganado vacuno y el ganado caballar de la región.

El árabe en Polonia es de una inusitada importancia desde tiempos pasados, y Janow junto a la otra Yeguada Estatal Michalow son sus principales baluartes. Los árabes polacos han sido y son un referente en la cría de esta raza en todo el planeta, su simiente ha cubierto las yeguas de todo el mundo, y sus animales son codiciados por los más laureados criadores de todo el orbe caballar mundial.

La influencia de la cría del caballo en Polonia le ha hecho ser considerada la segunda patria de esta raza. Consciente de su importancia, el estado polaco ha promulgado leyes para asegurarse de que sus mejores reproductores no salgan del país y así preservar la cría de tan antigua raza caballar. Su lema sigue siendo: “Velar por la cultura del caballo”.

La historia de Janow es un compendio de la historia de Polonia. Una historia convulsa con continuos conflictos, en un país que está en medio de dos gigantes, como Rusia y Alemania, dos países que han peleado una y otra vez por un país que consideran suyo. Esto ha llevado a que Janow, en particular, y Polonia, en general, tengan épocas dominadas por manos rusas y alemanas.

La localidad de Janow se llamaba antes Porschow. El príncipe Witold Wielki regaló el pueblo en el año 1423 al obispo de Luk, y con un nuevo obispo al frente, Jan Losowicz, la población obtuvo los derechos como ciudad y cambió su antiguo nombre por el de Janow Biscupi.

La creación de la yeguada se produjo poco después de la derrota de Napoleón. Durante la época napoleónica, se había creado el Gran Ducado de Varsovia, una unidad política que restablecía el estado polaco, tras varios siglos de ocupación; pero después del hundimiento francés, Polonia fue nuevamente repartida entre las grandes potencias vencedoras, principalmente, Prusia y Rusia, quedándose esta última con la parte del territorio polaco en la que se encuentra Janow.

Fue en el año 1918 cuando una comisión polaca creada principalmente para la reconstrucción de la cría de caballos, que había sido arruinada durante las guerras napoleónicas, decidió la creación de una yeguada nacional. El principal impulsor fue el ministro Tadeusz Motowski, que le presentó un proyecto al Zar Alejandro I, durante la estancia de este en Varsovia en el otoño de 1.816. El Zar, un apasionado de los caballos, dio su beneplácito al proyecto el 6 de octubre de 1816, estableciéndose así la Yeguada Nacional del Reino de Polonia.

La situación financiera de Polonia no era la más boyante, así que el Zar ofreció 50 sementales y 100 yeguas de crianza de sus cuadras para afianzar el nuevo proyecto. El puesto de director le fue encargado al Conde Alexander Potocki, un hombre de total confianza del Zar.

La recién creada yeguada envió al experto Jan Ritz para seleccionar los caballos ofrecidos por Alejandro I y elegir el lugar adecuado para la ubicación de la yeguada. Gracias a los expertos consejos del Consejero de Estado, Antoni Suminski, la elección recayó en Janow, considerándose el lugar que reunía mejores condiciones para la cría.

Una vez elegido el lugar, empezaron a construirse los primeros establos para acoger los caballos seleccionados por Ritz. Después de un largo viaje desde Rusia, los ejemplares llegaron a Janow en 1817. La composición inicial de la yeguada fue de 54 sementales, 100 yeguas de crías y 33 ejemplares de 3 años.

Entre los sementales, había 25 PSI, 9 árabes, 6 persas, 5 turcos, 4 daneses, 2 Meklenburg, 2 caucasianos y un napolitano. Entre las yeguas, 63 danesas, 30 PSI, 3 Meklenburg, 2 árabes, una turca y una napolitana. Los sementales se instalaron en las cuadras próximas al Castillo de Janow, y las yeguas y potros se alojaron en la finca de Wygoda.

Janow se convertiría así en la primera Yeguada Estatal en territorio polaco.

A partir de 1.822, la Yeguada Janow se dedicó a suministrarle caballos a los Establos Imperiales de Belweder, en Varsovia. Durante la revuelta polaca de 1831 los caballos fueron desalojados por primera vez de Janow, reubicándose en las provincias de Kalisz y Cracovia, aunque volvieron el mismo año después del fracaso de la rebelión. Fue entonces cuando el primer director Alexander Potocki renunció a su cargo.

Los años treinta y cuarenta del siglo XX fueron momentos de apogeo para Janow, sus caballos se imponían en el Hipódromo de Varsovia, nacían nuevos campeones y se empezaba a reconocer el caballo de tipo Janow, que fue altamente valorado.

Tras el alzamiento nacional de 1833, los gestores polacos tuvieron que ceder la dirección a las autoridades zaristas, que enviaron a gente poco preparada, lo que hizo que la cría se viera afectada y retrocediera el esplendor de la yeguada.

La situación sufrió un vuelco en 1881, cuando se nombró a Alexander Niroth como director. Su ayudante y aprendiz, Ryszard Zoppi, fue un hombre fundamental en la cría polaca, permaneció en Janow desde 1899 hasta la evacuación final en 1915.

Al comienzo de la I Guerra Mundial, el gobierno ruso mandó evacuar a todos los caballos de Janow. Estos partieron rumbo a Rusia, y tras la revolución de 1917 se dispersaron y no se supo más de ellos. De esta manera, los antiguos ejemplares Janow dejaron de existir.
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