P.R.E
XIV Salón de Razas Puras Región de Murcia, Equimur 2009
Última actualización 28/05/2009@09:56:29 GMT+1
El concursazo de Torrepacheco se celebró con dos factores en contra: la crisis económica y el estreno de la nueva normativa Ancce. Aun así, el certamen fue un éxito
Texto: Enrique NAVARRO
El concurso de Torrepacheco, puesto que es así comos e conoce popularmente a Equimur, se ha celebrado entre los días 19 y 22 de marzo en el palacio de ferias y exposiciones de Torrepacheco (IFEPA), en la región de Murcia, en una superficie total de unos 37.000 metros cuadrados, de los cuales 27.000 se ubican en el interior de unos modernos pabellones y 10.000 se destinan a los aparcamientos (que en algunos momentos llegaron a ser insuficientes, como en las jornadas de viernes y sábado por la tarde). Una parte del aparcamiento albergó los boxes de machos, mientras que en el pabellón C, las corraletas de hembras. Cada uno de los pabellones posee una pista con diferentes usos: el pabellón C acoge la pista principal, es decir la del concurso morfológico y la de los espectáculos, que como siempre en Torrepacheco son numerosísimos y tienen lugar todas las tardes. El pabellón B se destinó a zona de restauración y stands comerciales y en él se encontraba la pista de calentamiento. El pabellón A alojaba los stands institucionales y de ganaderos. En él se situó la pista en la que se celebraron tanto el concurso de Doma Vaquera, como la subasta. Hay que decir que al ser Murcia tierra de jinetes y de grandes aficionados, las pistas estaban siempre ocupadas con caballos de la mano, montados o enganchados.
Por cierto, en esta edición se ha subsanado el gran problema de años anteriores: las pistas con mal piso, poco compactadas y con poca arena. Este año ha sido raro ver algún caballo caer al suelo.
Durante toda esta década, hablar de Equimur ha sido hablar del concurso con la mayor participación de cuantos se celebraban. En los últimos años, ha contado en todas las ocasiones con una participación de más de 300 ejemplares, cuando ya suponía un hecho extraordinario superar los 200 participantes en pista. Equimur es todo un clásico que cuenta con uno de los mejores equipos de profesionales encargados de su promoción y desarrollo, con el infatigable José Luis Celdrán a la cabeza como director comercial, y, cómo no, su director gerente Antonio Miras. En esta edición, el concurso tenía dos grandes desventajas para tratar de alcanzar las cifras de otros años: la crisis y ser el primer concurso grande de la temporada en el que se debía probar la nueva norma (es normal que un ganadero prefiera que lo prueben otros para así ir aprendiendo y concursar cuando esté más implantada). Las consecuencias de todo ello han sido: menos stands comerciales y participantes en el concurso. Pero a pesar de todo ello ya iremos viendo, de los cien concursos que se venían celebrando aproximadamente, cuántos van a continuar y de qué cifras se va a hablar. No olvidemos que muchos de ellos cuentan con el apoyo económico de los ayuntamientos, quienes este año están más endeudados que nunca.
A pesar de todo, Equimur ha logrado unas cifras de participación y de visitantes que muy pocos certámenes podrán superar. Este año la participación ha sido un 40% inferior (en concreto, han participado 173 ejemplares computándolos tal y como establece el Reglamento, es decir, sin contar las secciones 1ª y 2ª de potros/as de año, y contando la sección de cobras como un ejemplar por cada cobra). Por tanto, el concurso ha logrado la categoría A. Como muy positiva se puede calificar la baja participación en las secciones de potros de año: tan solo 6 hembras en la sección 1ª y 4 machos en la sección 2ª. Han sido 7 las cobras participantes, un gran número si tenemos en cuenta el descenso en la participación.
Como siempre, en Equimur se han visto muchos más machos que hembras. En concreto, 27 hembras reproductoras frente a 50 caballos montados. Al descender la participación, el concurso en lugar de contar con 2 equipos de tres jueces (6 en total) solo ha necesitado un equipo de tres jueces. Y en lugar de desarrollarse el concurso en dos pistas de manera simultánea, únicamente se ha empleado la pista C.
Ha llamado la atención que el delegado de Ancce no permitiera participar a uno de los grandes aspirantes al triunfo en la sección 4ª. El potro ‘Sevillano YM’ participó en dos concursos: Torrepacheco y Valencia, y en ambos logró el primer puesto. El ejemplar tiene una incompatibilidad con su padre, cosa que a día de hoy está recurrida y a la espera de las segundas pruebas. ¿No podría participar con su preinscripción, tal y como lo hizo anteriormente? El ganadero se plantea realizar una prueba de paternidad en un laboratorio privado, de la manera que lo solicita un juez en la justicia ordinaria; es decir, con un facultativo titulado, laboratorio reconocido y autorizado y de manera fehaciente para que el resultado sea vinculante a todos los niveles. El padre es quién es, porque conozco esa casa y el tiempo me dará la razón. ¿Puede Ancce privarnos de contemplar a uno de los mejores potros de dos años del momento? Pues no debería, pero en Equimur no se permitió la entrada en pista de este ejemplar (¿Burocracia contra promoción racial?).
El programa informático de Ancce para la nueva ficha sigue dando problemas, y si no es por el que proporcionó Miguel Redondo (quien llevó la secretaría técnica del concurso), la cosa hubiese salido un tanto chapucera. Como siempre, perfectos Miguel Redondo y su equipo. Los jueces del concurso han sido: Javier Bayo, Isaac Rodríguez y Javier García Romero. El problema que se han encontrado estos señores es tener que aplicar una nueva normativa con una ficha distinta y que les obliga a hablar mucho más de caballos. Junto a ello, existe un desconocimiento de la misma por parte de los ganaderos, lo que ha llevado a que seamos testigos de situaciones desagradables, dado que la aplicación de la nueva ficha ha hecho que algún que otro ganadero “se sintiera mal”. Por ejemplo, cuando se procedió al juzgamiento de la sección 6ª, el juez Javier Bayo puso una nota de aplomos posteriores a un potro de deficiente (5 con coeficiente 1,25), y sus compañeros en cambio otorgaron una nota de aceptable (7 con coeficiente de 1,25). A decir verdad, Javier Bayo tenía razón, y quizás la “falta de valor” por parte de sus compañeros o el no querer perjudicar excesivamente al potro en cuestión, hizo que Bayo quedase en evidencia. El propietario del potro se puso tan nervioso que intentó agredir al juez Javier Bayo sin razón. Esperemos que se tomen las medidas oportunas tal y como prevé la nueva norma.